De manera lenta, pero constante, los bonos argentinos continúan en una espiral descendente que por ahora no encuentra un nuevo piso. Ayer fue otro día negativo para los activos locales, en especial para la renta fija. Prácticamente toda la curva de títulos sufrió caídas, que se ubicaron entre 1% y 1,9%. Como consecuencia, el riesgo país volvió a trepar casi 1% para finalizar en 730 puntos.

El deterioro es tal que los más emblemáticos volvieron a rendir entre 12% y 13% anual en dólares. Esto deja afuera a la Argentina de cualquier emisión de deuda y plantea dudas respecto a la posibilidad de conseguir financiamiento una vez que se agote el acuerdo con el FMI. Sin embargo, está todo demasiado influenciado por el clima electoral, que deprime el precio de los activos.

Poco importó el reporte de un banco de inversión de la talla de Morgan Stanley, que como ayer informó Infobae salió a recomendar bonos tanto en dólares como en pesos. "Son exagerados los temores sobre la capacidad de pago de la Argentina", señalaron desde la entidad, al tiempo que proyectaron un escenario de estabilidad para el tipo de cambio.

Sin embargo, no es precisamente éste el panorama. El dólar volvió a los $ 42 a nivel minorista, la tasa de referencia rozó el 66% y los títulos públicos continuaron en caída. Ahora todas las miradas están puestas en los dólares que ingresarán por la cosecha de máiz y soja. Si consiguen tirar para abajo al tipo de cambio permitirían una baja gradual de la tasa de interés e inyectar más dinero en la economía a cambio de aumentar el nivel de reservas. Este escenario sería compatible con la reactivación que se espera a partir del segundo trimestre.

(Reuters)
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Pero por el momento la desconfianza manda. El Bonar 2024, por ejemplo, apenas se sostiene arriba de los USD 95 y presenta un rendimiento de 12,7%. Un nivel exorbitante teniendo en cuenta que se trata de un título de relativamente corta duración y que ya desde este año empieza a devolver capital.

Bonos más largos como el Discount -vence en el 2033- también resultaron muy castigados. Ayer perdió 1,4% y ya rinde nada menos que 13,2%. Claro que en caso de producirse una recuperación, los bonos más largos serían los que aprovecharían una recuperación de capital más fuerte.

Las elecciones profundizan la brecha de rendimientos. Los títulos que vencen antes de fin de año rinden menos de 4% anual, casi como si se trata de un papel de países desarrollados o al menos de alta calificación. Sin embargo, los títulos que vencen en 2020 ya pasan a un rendimiento que se acerca al 11%. Semejante distancia se explica sólo por los elevados niveles de desconfianza e incertidumbre.

El contraste es muy fuerte con lo que sucede en otros países de la región. Brasil, por ejemplo, colocó ayer el bono con un rendimiento muy bajo de 4,7% anual a diez años. Y para el mismo plazo los títulos mexicanos rinden apenas 4,1%, mientras que la deuda argentina está largamente arriba del 10%.

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