El chófer de Bárcenas “no recuerda” si Villarejo le pidió grabaciones y el exasesor de Cospedal desvincula a la exsecretaria del PP

Este miércoles han comparecido Sergio Ríos y Andrés Gómez Gordo en el juicio que investiga la trama de espionaje Kitchen

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El exchófer de Luis Bárcenas, Sergio Ríos (Fernando Sánchez - Europa Press)
El exchófer de Luis Bárcenas, Sergio Ríos (Fernando Sánchez - Europa Press)

El juicio de la operación Kitchen, que aborda el presunto espionaje ilegal al extesorero del PP, Luis Bárcenas, ha sumado este miércoles los testimonios de dos piezas clave en la trama. Uno es Sergio Ríos, el que fuera chófer de Bárcenas, y el otro Andrés Gómez Gordo, comisario y exasesor de seguridad en el Gobierno de Castilla-La Mancha bajo la dirección de María Dolores de Cospedal.

Durante su comparecencia en la Audiencia Nacional, Ríos, procesado y enfrentando una petición fiscal de 12 años y medio de prisión, ha basado su argumento en la falta de memoria sobre si el excomisario José Manuel Villarejo le pidió recuperar grabaciones comprometedoras de Bárcenas. Por su parte, Gómez Gordo ha explicado que ni Cospedal ni su exmarido, Ignacio López del Hierro, le pidieron que presentara al chófer y Villarejo.

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El exministro del Interior asegura que conoció el caso por la prensa.

El papel de Gómez Gordo y Cospedal

Gómez Gordo, también acusado en la causa, ha insistido en que su actuación no estuvo motivada por ninguna instrucción de Cospedal ni de López del Hierro. Ha asegurado que su única relación con Ríos se limitaba a haber coincidido en actos institucionales, dado que este fue conductor del entonces consejero Francisco Granados, y que su interés por la Policía derivó en una “pequeña relación” personal.

En el interrogatorio, Gómez Gordo ha relatado cómo Ríos, durante el verano de 2013, le contactó para mostrarle una tarjeta con un número de teléfono que, según él, le habían entregado. Tras identificarse telefónicamente como inspector jefe, recibió una llamada posterior de Villarejo para citarse en un hotel, donde este último se presentó como miembro de la seguridad del Estado y le instó a colaborar. Ante esa propuesta, Gómez Gordo solicitó una cita en un espacio oficial y, tras informar al entonces Director Adjunto Operativo (DAO) Eugenio Pino, acudió a su despacho.

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El exasesor ha subrayado que nunca fue informado de un interés policial concreto sobre Ríos, aunque asumía que el objetivo era captar al conductor de Bárcenas, pues era “el delincuente número uno” en ese momento. Además, ha reconocido que, por orden del DAO, fue él quien abonó en tres ocasiones la mensualidad pactada con Ríos, utilizando fondos reservados.

El comisario jubilado José Manuel Villarejo ha señalado este martes que espera que el juez instructor del 'caso Leire Díez' en la Audiencia Nacional, Santiago Pedraz, le llame a declarar al entender que "estas cloacas", que ha dicho que existen desde 2018, fueron contra él. "Yo espero que me cite. El dato objetivo es que durante todos estos años estas supuestas cloacas han ido contra mí, han ido a destruirme", ha asegurado en declaraciones a los medios de comunicación a las puertas de la Audiencia Nacional, antes de comparecer como acusado en el juicio de la 'Operación Kitchen'.

El testimonio de Sergio Ríos

Sergio Ríos, suspendido actualmente de empleo y sueldo en la Policía, ha intentado distanciarse del núcleo de la operación Kitchen. Consultado por la Fiscalía, primero ha negado y después ha dicho que no recordaba si Villarejo le solicitó buscar grabaciones del extesorero. El fiscal le ha mostrado un audio donde supuestamente el excomisario le pedía “darle al tarro” para encontrar un pendrive con conversaciones de Bárcenas con dirigentes del PP.

Durante su intervención, también ha detallado cómo Villarejo, que utilizaba los alias “Tommy” o “Tomás”, lo captó para colaborar en la localización de bienes y movimientos de la familia Bárcenas. Según su relato, Villarejo le advirtió de las consecuencias legales de no colaborar y le asignó tareas de observación y seguimiento, así como la entrega de información sobre contactos y matrículas.

Ríos ha explicado, además, que la compensación económica que recibió —2.000 euros mensuales— respondía a la necesidad de mantener un salario estable al dejar su trabajo con la familia Bárcenas. Ha sostenido que no conoció la verdadera identidad de Villarejo hasta su aparición en los medios y ha negado conocer el apodo de “cocinero” atribuido a él en la causa.

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