Sebastián Galiani, ex viceministro de Economía de Dujovne
Sebastián Galiani, ex viceministro de Economía de Dujovne

Su planificada salida del Gobierno, anunciada en marzo pasado, justo antes del comienzo de la crisis cambiaria, generó algunas chicanas de parte de la oposición en el debate del Presupuesto. El senador Miguel Ángel Pichetto, por ejemplo, lo puso como ejemplo de los funcionarios se van del Gobierno porque no aguantaban la presión ante la crisis.

El economista Sebastián Galiani, hasta agosto secretario de Política Económica de la gestión de Nicolás Dujovne –un virtual viceministro–, esperó hasta que saliera la ley de leyes y le contestó. Activo tuitero, Galiani volvió a su cargo en la Universidad de Maryland, en EEUU, donde era profesor antes de ser funcionario, y donde vive su familia. Además de ser uno de los autores del proyecto del Presupuesto, la reforma tributaria también tiene su sello.

Economista de la UBA con doctorado en la Universidad de Oxford y amplia experiencia académica, Galiani habló con Infobae desde EEUU. ¿Nace un nuevo vocero externo de la gestión M, al menos desde las redes sociales y los medios?

—Usted fue artífice del Presupuesto que se acaba de aprobar. ¿Qué le pareció el debate en el Congreso?

—Participé hasta junio, pero desde entonces hubo muchos cambios. Creo que hay que destacar que es muy valioso que se haya aprobado un Presupuesto en el cual el sector público nacional tendrá equilibrio primario, esto es, equilibrio antes de intereses. Y dado que las provincias tienen, y mantendrán un superávit primario, el sector público consolidado en 2019 tendrá superávit fiscal antes de intereses. Creo que esto muestra que la mayoría del sistema político respondió responsablemente a la nueva situación financiera internacional. Esto es muy positivo.

Yo soy optimista y espero que desde diciembre o en algún momento del primer trimestre de 2019 se retome el crecimiento

—¿Por qué esperó que se aprobara para responderle al senador Pichetto, quien aseguró que se fue del Gobierno porque no aguantó la presión?

—Es realmente una cuestión sin importancia. No me pareció que debía introducir ruido en el debate parlamentario, más aún cuando el senador Pichetto tuvo un rol significativo en la aprobación de muchas leyes importantes durante el gobierno del presidente Macri, incluido este Presupuesto. Por otra parte, estas cosas forman normalmente parte del debate acalorado que a veces se da en el Congreso.

—Ayer dijo en Twitter que Macri y su Gobierno han "mostrado mucha mayor cintura política que la que los analistas le reconocen". ¿En qué, por ejemplo?

—Macri se inició en la política en 2003, creó un partido y ganó elecciones. Heredó un campo minado, con minoría parlamentaria y una coalición heterogénea. El gasto público era récord y la presión tributaria también. Y el déficit fiscal financiero consolidado Nación-Provincias, que es el único que sirve para ver el esfuerzo fiscal realizado por la administración Macri, bien medido, superaba los 8 puntos del producto en 2015. Ese es un nivel de déficit colosal. En 2019 bajará a un poco más de 3 puntos. Hay que tener cintura política para hacer ese ajuste. Por ejemplo, primero se bajaron aranceles a las exportaciones, pues correctamente se juzgó que había que estimular el crecimiento de la economía para resolver los problemas heredados. Quizás algunos productos podrían haber bajado más lento, dada la devaluación inicial que se dio al salir del cepo. Pero, en cualquier caso, en la situación actual, y con un tipo de cambio que a fines de agosto pegó un salto excesivo, se apeló a utilizar estos impuestos transitoriamente para poder acelerar el ajuste del déficit fiscal. Pero más que nada me referí a la capacidad de virar su estrategia parlamentaria para lograr el apoyo de un sector del peronismo sin sumarlo al Gobierno como le pedían al Presidente varios sectores.

El economista, hace algunas semana en una conferencia en el CSIS, en Washington
El economista, hace algunas semana en una conferencia en el CSIS, en Washington

—¿La reforma tributaria en la que usted trabajó perdió fuerza con los cambios que se hicieron en el Presupuesto?

—No lo veo así. Hubo algunos cambios menores, sin contar los cambios en los derechos de exportación que no eran parte de la reforma de 2017, pero el grueso de los cambios siguen en pie. Espero que hacia 2021 se eliminen los cambios transitorios y la reforma continúe su camino original hacia 2023. Lo mismo espero del Consenso Fiscal y de la Ley de Responsabilidad Fiscal. Estas leyes son fundamentales para normalizar el descalabro fiscal que dejó el kirchnerismo y fueron apoyadas por los gobernadores y el peronismo. Eso nos da una agenda de trabajo fiscal de mediano plazo. ¿Cuántas veces tuvimos eso en Argentina? Todavía hay mucho por hacer, pero implementar estas leyes es clave.

Si la oposición tiene un candidato que se pasa la campaña electoral diciendo que hay que revisar la deuda externa, ello no ayudará a que el riesgo país continúe disminuyendo

—Hace poco que se fue, pero ¿cómo se ve a Argentina desde EEUU? ¿Cómo cree que los inversores analizan la coyuntura?

—El presidente Macri renovó las esperanzas en la Argentina, la que ya ha generado una gran frustración para el mundo muchas veces. Tenemos que trabajar para hacer realidad esas expectativas, pero no por los inversores, sino por nosotros. Merecemos un país normal, que crezca y baje la pobreza, con estabilidad, integrado al mundo, y que mejore la educación, la salud, la seguridad y en general ofrezca mejores y más justas oportunidades a todos los argentinos.

—¿Cuándo se terminará la recesión?

—La economía creció en el primer trimestre y se contrajo en el segundo, enteramente por la sequía. Ahora bien, tanto en julio como en agosto la economía creció. Aún no tenemos los datos de septiembre, aunque seguramente muestren una caída contra agosto. Pero ello refleja, nuevamente, la aceleración inflacionaria que se dio en ese mes como resultado de la excesiva disparada del dólar de fines de agosto. Esto se ha normalizado, la inflación, el tipo de cambio y la tasa de interés están bajando. Por lo tanto, no veo aún indicios, pues datos no hay, de que en octubre se esté profundizando la recesión. Yo soy más optimista y espero que desde diciembre o en algún momento del primer trimestre de 2019 se retome el crecimiento.

Ahora Galiani vive en EEUU (Foto: Martín Rosenzveig)
Ahora Galiani vive en EEUU (Foto: Martín Rosenzveig)

—¿Cómo ve la inflación en los dos últimos meses del año?

—Bajando sustancialmente. Creo que la inflación bajará mucho a partir de noviembre y que el año próximo se podrá cumplir con la meta de inflación utilizada en el presupuesto, que es de 23% punta a punta.

—Algunos economistas ya advierten sobre los riesgos en pago de la deuda luego de 2019.

—Si Macri es reelecto, no veo ninguna posibilidad de que ello pase. El crecimiento de la deuda es resultado del déficit fiscal y este gobierno ha ido bajando ese déficit que dejo el kirchnerismo. Y lo seguirá haciendo. La deuda en relación al producto es muy sensible al tipo de cambio real. Así como este año ese indicador subió por la depreciación real de nuestra moneda, en el futuro irá disminuyendo por la reversión de ese proceso, y porque el déficit fiscal continuará bajando. Por supuesto, si la oposición tiene un candidato que se pasa la campaña electoral diciendo que hay que revisar la deuda externa, ello no ayudará a que el riesgo país continúe disminuyendo.

Ahora que hay un nuevo gobierno en Brasil, espero que se pueda avanzar en una mayor integración comercial con el mundo

—Hubo "bola de nieve de Lebac", ¿va a pasar lo mismo con las Leliq?

—La hoja de balance del Banco Central tuvo este año una mejora sustancial. Nuevamente, nos encontramos en unos meses donde es clave estabilizar el tipo de cambio, pero en la medida que se consolide el proceso de desinflación y de estabilización cambiaria, la tasa de interés real continuará bajando. Además, el Banco Central ya no financiará al Tesoro. No veo razón alguna para preocuparse si se continúa con el programa acordado con el FMI.

—Algunos economistas también alertan de que el bono de fin de año puede agravar la inflación y que los procesos exitosos de fuerte devaluación del peso, como en 2002, nunca fueron acompañados por una política de suba de salarios. ¿Comparte esa preocupación?

—No, no lo comparto. La inflación irá a la baja.

Para crecer sostenidamente a tasas elevadas necesitamos ahorro externo. Si este llega como inversión directa, mucho mejor

—¿Si Cambiemos gana las elecciones va a cambiar el humor de los inversores externos, o despejado el frente institucional volverán a reclamar las postergadas reformas estructurales?

—Se ha avanzado en muchísimas áreas y se continuará avanzando. En 2017 hubo una reforma previsional muy importante que resolvió una parte de los problemas de Anses de la forma posible: gradualmente. Para que esto se materialice, es necesario que la economía crezca sostenidamente, y esperamos que ese sendero se retome pronto. De no presentarse nuevos shocks externos, en el 2020 podremos tener una tasa de crecimiento importante. También espero que finalmente Argentina sea invitada a la OECD y que ello contribuya a afianzar las reformas. Y ahora que hay un nuevo gobierno en Brasil, espero que se pueda avanzar en una mayor integración comercial con el mundo.

—El ministro de Hacienda y el presidente del BCRA se preocupan por seducir a los fondos y bancos internacionales. ¿No deberían hacerlo primero con los banqueros, fondos y empresas locales?

—El Gobierno se preocupa por proveer reglas de juego claras para fomentar la inversión. Si ésta es doméstica o extranjera no es en principio central, pero dado que el ahorro doméstico es bajo, para crecer sostenidamente a tasas elevadas necesitamos ahorro externo. Si este llega como inversión directa, mucho mejor.

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