En su vista a Infobae, el ministro de Agroindustria, Luis Miguel Etechevehre, se mostró preocupado por la sequía: "Estamos esperando que las provincias decreten las emergencias agropecuarias para que la Nación pueda poner en marcha todas las herramientas que tiene a nivel nacional para mitigar esos efectos. Así es como funciona la ley de emergencia: primero las provincias y después la Nación". Agregó que el Fondo de Emergencia Agopecuario de 500 millones de pesos está totalmente desactualizado.

— ¿Cuáles son las perspectivas que tiene hoy el campo argentino con el problema de la sequía?

-Lo que estamos viviendo, en el mismo lugar que hoy pedimos por favor que caiga una lluvia, el año pasado había un metro de agua. Entonces nuestra tarea es poder llevar adelante y desarrollar herramientas que mitiguen los efectos de esta variabilidad climática. Por un lado se están haciendo obras de infraestructura en todas las zonas afectadas el año pasado por las inundaciones para prever futuros excesos de lluvia. Y por otro lado estamos trabajando con toda la industria aseguradora y las entidades del campo en herramientas que puedan asegurar la mayor cantidad de riesgos agropecuarios en la Argentina, para que de cara a futuros eventos el productor pueda cobrar y seguir trabajando. Estamos esperando que las provincias decreten las emergencias agropecuarias, para que la Nación pueda poner en marcha todas las herramientas que tiene a nivel nacional para también mitigar esos efectos. Así es como funciona la ley de emergencia, primero las provincias y después la Nación.

—¿Qué herramientas tiene hoy la Argentina para enfrentar una sequía de estas características?

— Hoy tiene diferimiento impositivo, de vencimientos bancarios, de tarjetas bancarias. También bonificación de tasas para créditos en otros casos. Pero a nuestro entender esa ley quedó en el tiempo, debemos tener herramientas más modernas porque hay que pensar en un productor que perdió toda su producción, que esté en un estado de desesperación. Prácticamente, frente a lo que está viviendo, que la respuesta que haya frente a estas inclemencias climáticas sea lo más rápida posible. Entendemos que es el seguro y en esa línea estamos trabajando con toda la industria aseguradora y con todas las entidades del campo.

 -¿Pero hay un fondo? Porque anteriormente había un fondo, que dicen que no se ha actualizado..

— Hay un Fondo de Emergencia Agropecuaria fondo desde hace muchos años que tiene 500 millones de pesos. De acuerdo a lo que se pone en riesgo en la Argentina es un fondo chico, de poca plata. Con eso se hace toda la asistencia que se puede lograr. Pero es una realidad, es lo que prevé la ley, es un fondo que no está actualizado. Las principales consultoras calculan, de alguna manera, desde 0,2 a 0,5 puntos del PBI que puede costar esta sequía. Hablan desde 4.500 hasta 5 mil millones de dólares. Pero también hablan de que puede haber por otro lado un beneficio para la Argentina, que es la suba en el precio internacional de la soja por esa sequía y porque al haber menos soja en el mercado internacional de granos obviamente el precio sube.

-¿Cómo analizan ustedes la suba del precio de la soja?

— Eso es correcto: Argentina es un jugador tan importante a nivel mundial que esta sequía está influenciando sobre todo en el precio del poroto de soja, pero también de la harina de soja que subió sensiblemente. No queremos arriesgar, por más que tenemos un monitoreo muy exacto de lo que está sucediendo en toda la Argentina, porque es una realidad que cambia día a día ¿no? Hoy vemos que la suba de precios en buena manera mitiga en gran parte la pérdida de volumen. Pero lo que sí somos conscientes, y ese es el poder que tiene el campo, esa es la fuerza que tiene el campo en la economía argentina, que se va a reducir la actividad económica en muchísimos pueblos que dependen de la actividad agropecuaria para su vida comercial. O sea, noches de hotel, talleres, venta de insumos, maquinaria agrícola, contrataciones de todo tipo, que un productor que ha sido perjudicado por la sequía con razón limita esas actividades. La actual muestra de Expoagro deja claro que el campo con el Gobierno de Mauricio Macri está mucho mejor que con el kirchnerismo.

— ¿Cuáles son las principales aristas que toma su Ministerio a lo largo de este año para mejorar todo lo que tiene que ver con la agroindustria en la Argentina?

— Bueno, planeamos tres ejes: en primer lugar desburocratizar, mesas de competitividad y apertura de mercados. Entendemos que ahí están todos los rubros que hoy pueden ayudar a todas las actividades productivas y a todos los productores de la Argentina a expresar su potencial. Desburocratizar significa sacar todas las trabas burocráticas que hay hoy, registros, todo tipo de papeleo, que le quitan tiempo y hasta en algunos casos no solamente dinero sino que son focos de corrupción en algunos casos, que le quitan tiempo al productor para hacer lo que mejor sabe hacer que es producir, arriesgar y generar riqueza en los pueblos donde trabaja. En segundo lugar las mesas de competitividad ya tenemos ocho o nueve funcionando, la proyección es que haya cerca de veinte de acá a fin de año -donde incluso tres de ellas están encabezadas por el presidente de la Nación-, donde en el mismo momento todos los eslabones de una determinada cadena. Me refiero a que productores, comercio, industria, gremios ven cuál es la problemática de esa cadena, se fijan objetivos y nos reunimos con todos los funcionarios que tenemos el poder de modificar esa realidad. Supongamos; hay reuniones donde hay gobernadores aparte del presidente de la Nación. Y en tercer lugar la apertura de mercados donde importan mucho los futuros acuerdos comerciales.

— ¿ Cómo puede repercutir en particular en todo lo que tiene que ver el agro un futuro acuerdo de Argentina con la Unión Europea?

— De una manera muy positiva porque el acuerdo comercial es la contracara del proteccionismo. Entonces si se firma el acuerdo Unión Europea-Mercosur, que está muy avanzado, tenemos esperanzas o creemos que estamos cerca de poder concretarlo, los productores argentinos y del Mercosur van a saber que los próximos años van a tener un mercado con 500 millones de consumidores para poder colocar sus productos. De la mano de eso, por supuesto, el tema de la competitividad no termina nunca, porque para llegar a esos mercados competimos con otros países. Entonces permanentemente esa gimnasia de ver cómo mejorar logística, condiciones de trabajo, rutas, aeropuertos, temas impositivos, temas sanitarios, es una dinámica que vino para quedarse, porque nuestros competidores hacen eso también.

— ¿Cómo terminó finalmente esa historia con  su salida de la Sociedad Rural Argentina y su llegada al Ministerio y ese famoso bono por aproximadamente 500 mil pesos?

— Bueno, en su momento se armó todo un revuelo público ¿no es cierto? Y como vi que me estaba quitando tiempo y por ahí me desconcentraba en mi trabajo opté por devolverlo a pesar de que pienso y sigo pensando que fue algo relacionado con mi actividad durante la Presidencia de la Sociedad Rural. Fue como un reconocimiento a lo que hice en esa entidad. Así por lo menos lo tomé y así está manifestado en la reunión en que lo decidió la Comisión Directiva y que fue hecho a la luz del día, de una manera transparente. Si ese era el  problema, también entiendo que en estos momentos es importante dar señales bien fuertes a la opinión pública de transparencia. En este caso me pareció, independientemente de pensar que fue correcto, devolver ese dinero para poder seguir trabajando como venía ¿no?

— Se cumplieron 10 años del lanzamiento de la famosa Resolución 125, que impuso a la Argentina retenciones móviles. Usted obviamente estuvo dentro de eso ¿Qué recuerda de esa situación?

— Lo primero que me viene a la mente es dónde estábamos en aquel momento hace diez años y dónde estamos ahora ¿no? Cómo las cosas que reclamábamos en aquel momento se fueron dando. ¿Qué pedíamos? Lo que empezó como un reclamo impositivo, que hizo reaccionar a decenas, a cientos de miles de productores en toda la Argentina, se convirtió en un reclamo por República. Se convirtió en un reclamo por federalismo, por división de poderes, por Justicia independiente. En un reclamo para que el Congreso dejase de ser una escribanía y que las leyes de debatieran de una manera democrática. Que hubiese transparencia. Que se terminase con el autoritarismo. Que se pudiera en el caso nuestro dialogar con las autoridades, que no se persiguiera al que pensaba distinto, que se lo denostaba, se lo humillaba a través de la cadena nacional, digamos, calificándolo como un enemigo. Entonces bueno, de aquel momento a ahora hemos avanzado muchísimo.

— Y a quién considera usted que fue de alguna manera el ideólogo de esa 125 ¿quién cree usted que fue?

— Bueno, tuvo un autor que fue (Martín) Lousteau ¿no es cierto? Fue él el que la firmó, el que la llevó adelante. No sabemos de dónde habrá sacado la idea pero fue nefasta, claramente. Lousteau fue el autor. Salvo prueba en contrario, el autor fue el ministro de Economía de aquel momento que firmó la Resolución 125 de retenciones móviles ¿no? Y que bueno, que en definitiva ya es un hecho histórico.

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