Encendida defensa del gradualismo y un guiño para inversores

El Presidente fustigó a los que piden acelerar la baja del gasto. Pero al mismo tiempo prometió que la meta es alcanzar el equilibrio fiscal y frenar la emisión de deuda.

Guardar
Mauricio Macri junto a Gabriela
Mauricio Macri junto a Gabriela Michetti, durante la apertura de las sesiones ordinarias en el Congreso

No hubo margen para las sorpresas respecto al rumbo de la economía. El Presidente optó por confirmar que no se moverá respecto al plan trazado y no hizo alusión a dos de los principales problemas que enfrenta la actividad este año: la sequía y el aumento de las tasas en Estados Unidos.

"Lo peor ya pasó", fue la frase que eligió Mauricio Macri para arrancar su discurso, casi a modo de disculpa, al tiempo que pidió dejar de lado "los pronósticos apocalípticos". Su mensaje optimista buscó influir sobre las expectativas, tras el golpe a los bolsillos generado por los aumentos de tarifas, la inflación y la polémica suscitada por proyectos como la reforma previsional.

Aseguró que "vienen años de crecimiento" y que "la inflación continuará bajando", aunque sin comprometer metas concretas y no hizo referencia al objetivo de llegar a un dígito al final de su mandato en 2019. Eso sí, aprovechó para repasar los "hitos" de la economía, como los récords en los despachos de cemento, el otorgamiento de créditos hipotecarios y el aumento del turismo.

Defensa del rumbo fiscal

Pero lo más relevante fue la defensa cerrada que hizo del gradualismo para cerrar el agujero fiscal. "A los que nos critican porque vamos muy despacio y nos piden un shock de ajuste, les decimos que nuestra preocupación principal es combatir la pobreza". Así dejó en claro que no hay posibilidad de acelerar el ritmo de reducción del rojo en las cuentas públicas, un pedido que se ha multiplicado especialmente de parte de un grupo de economistas.

Pero así como parte del mensaje económico estuvo apuntando a mejorar el clima interno, tras la caída de la imagen presidencial y del Gobierno de los últimos tres meses, también se apuntó a los inversores. Macri confirmó el compromiso de llegar al equilibrio fiscal para "dejar de endeudarnos". Y pidió a las provincias que acompañen al gobierno nacional en su compromiso por ir hacia el equilibrio de las cuentas públicas.

El presidente Mauricio Macri firma
El presidente Mauricio Macri firma al ingresar al Congreso de la Nación (Foto: Charly Díaz Azcue/Comunicación Senado)

Se trató de un mensaje destinado sobre todo a los inversores, que en las últimas semanas castigaron a los activos argentinos. La caída de los bonos y el consiguiente aumento del riesgo país representa un escollo al plan de financiar el déficit a través de la colocación de deuda en los mercados.

La necesidad de avanzar en la aprobación de la ley de Financiamiento Productivo, que ya tiene media sanción en Diputados, fue uno de los principales pedidos del Presidente al Congreso. Se trata de un proyecto clave para poder captar inversiones a través de vehículos específicos como fondos comunes cerrados y darle más volumen al ahorro interno. Fue el otro mensaje concreto que destinó al sector empresario, que viene reclamando su sanción en forma insistente. Además, le daría un fuerte impulso a la operatoria local del mercado de capitales.

El otro proyecto que mencionó en el área económica fue el de blanqueo laboral. Ante la imposibilidad de avanzar con una reforma laboral más amplia, se optó -al menos en esta etapa- por ir por la inclusión de los que hoy trabajan en el mercado informal. "Se les reconocerán los años trabajados", tranquilizó el Presidente.

En definitiva, un mensaje sin mayores sorpresas ni grandes novedades. Pero confirmó, como alguna vez manifestó el propio Macri, que no hay un plan B en el horizonte.