La emotiva historia sobre Messi que reveló un ex sparring de la Selección: “Me llevé una enseñanza para toda la vida”

Kevin Itabel compartió una anécdota que vivió con el astro durante la Copa América 2011 en Argentina

Kevin Itabel Messi
El posteo de Itabel
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Kevin Itabel, futbolista surgido de las inferiores de Tigre con pasos posteriores por Atlético Rafaela y Ferro, compartió en sus redes sociales una anécdota de 2011 que guardó durante años y que decidió contar tras la despedida de Lionel Messi de la Selección. Aquel año, la Copa América se disputó en la Argentina y él formó parte del grupo de sparrings que acompañó al plantel nacional.

Itabel tenía 17 años y recién empezaba en Primera cuando lo convocaron para entrenar junto a las figuras de la Albiceleste. Vivía lejos del predio, por lo que pasó semanas concentrado con el plantel: compartía comidas, entrenamientos y hasta alguna habitación con Emiliano Dibu Martínez, que en ese momento también cumplía la función de sparring. Entre los recuerdos materiales que conservó de esos días están las prendas que le regaló Marito, el utilero del plantel, y un par de botines que recibió a escondidas después de que los suyos se rompieran y no tuviera dinero para reemplazarlos.

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El episodio que más lo marcó ocurrió durante un ejercicio táctico. Los juveniles enfrentaron en un rondo a Ángel Di María, Messi, Éver Banega, Fernando Gago, Sergio Agüero, Carlos Tevez y Ezequiel Lavezzi, en un espacio reducido donde cada diez pases consecutivos sin que el rival tocara la pelota equivalía a un gol. El resultado terminó 22 a 0: 220 toques consecutivos de los titulares sin que los jóvenes lograran recuperar la pelota ni una sola vez.

Kevin Itabel Messi
Messi e Itabel

Itabel relató que no dejó de correr durante todo el ejercicio, con la intención de demostrar que podía marcar la diferencia. En un momento sintió que estaba cerca de lograrlo: fue con la punta del pie a disputarle la pelota a Messi, convencido de que podría contar que se la había sacado. El capitán, sin embargo, se la levantó apenas, justo por encima del pie que intentaba interceptarla.

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Esa jugada le permitió entender, según explicó, una de las cualidades que distinguían a Messi del resto: la capacidad de anticipar la posición del rival antes de que la acción se completara. “En una fracción de segundo leyó mi perfil, mi movimiento y la distancia de mi pie”, describió Itabel sobre aquel instante. Agregó que, si el espacio lo permitía, Messi resolvía con un pase por abajo, pero que ante cualquier intento de cierre respondía con una definición de precisión milimétrica por encima del rival.

Con el correr de los días de concentración, el grupo de sparrings logró adaptarse a los tiempos y a los perfiles de los jugadores titulares, lo que les permitió empezar a convertir también ellos en los rondos siguientes. Itabel sostuvo que compartir cancha con futbolistas de ese nivel potenció su propio rendimiento. Al regresar a Tigre, según contó, sus compañeros notaron una mejora directa en su juego y en su capacidad de lectura de las jugadas, algo que atribuyó de manera directa a lo que absorbió durante esas semanas junto al plantel nacional.

Itabel cerró su mensaje de despedida a Messi con una reflexión personal: “Quería sacarte la pelota; no pude, pero me llevé una enseñanza para toda la vida”. Y agregó: “Esa pelota pasó por encima de mi pie. La lección se quedó conmigo para siempre. Gracias por tanto, Leo”.

EL MENSAJE COMPLETO DE ITABEL

Quiero despedir a Messi con una historia que llevo conmigo desde los 17 años y cuento en mi libro. En 2011, la Copa América se jugó en Argentina.

Fui de sparring representando a Tigre. Como vivía lejos, pasé semanas en el predio: comíamos con ellos y hasta alguna vez compartí habitación con el Dibu, cuando también era sparring. A día de hoy tengo ropa que me regaló Marito el utilero a escondidas, unos botines porqué se me habían roto y no tenía para comprar.

Nosotros teníamos 17 años y recién empezábamos en Primera. Un día jugamos un rondo: siete contra siete, en un rectángulo chico. Nosotros contra Di María, Messi, Banega, Gago, Agüero, Tevez y Lavezzi. Cada diez toques sin que el rival tocara la pelota era un gol.

Corríamos y presionábamos, pero ellos encontraban siempre al compañero libre. Perdimos 22 a 0: 220 toques sin que pudiéramos tocarla. Nunca llegamos a diez.

Yo no paraba de correr, con la calentura de querer recuperarla y demostrar que podía. Una vez estuve tan cerca que pensé: “¡Qué felicidad poder contar que le saqué la pelota a Messi!”. Fui con la punta del pie… y él me la levantó apenas, justo por encima. En una fracción de segundo leyó mi perfil, mi movimiento y la distancia de mi pie.

Si podía, jugaba por abajo; si le cerrabas el camino, te la levantaba con precisión milimétrica. Parecía magia: era leer el juego antes que los demás. Ese rondo nos mostró la diferencia y también nos enseñó. Con los días entendimos sus tiempos y perfiles, nos sincronizamos y empezamos a hacerles goles. Cuando jugás con futbolistas de élite y aprendés de ellos, te potenciás y te mimetizás.

Al volver a Tigre, no podían creer cómo estaba: volaba en el juego y en la lectura. Algo de eso lo aprendí mirando a Messi. Por eso hoy no te despido solo por lo que hiciste en la cancha. Gracias por lo que dejaste en mí. Quería sacarte la pelota; no pude, pero me llevé una enseñanza para toda la vida. Esa pelota pasó por encima de mi pie. La lección se quedó conmigo para siempre. Gracias por tanto, Leo.

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