El día que el posible título de Reutemann obligó a jugar por la mañana un Superclásico lleno de figuras

Ocurrió hace 45 años, cuando Lole estuvo a punto de coronarse en su mano a mano con Nelson Piquet. En la Bombonera, el festejo fue para River

Los goles del triunfo de River por 3 a 2 sobre Boca, en la Bombonera, por el Nacional 1981 (lasimagenesretro)
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Otra vez los mismos protagonistas. Cinco meses más tarde, la historia se repetía. Nuevamente el Superclásico a disputarse en la Bombonera, se cruzaba con una trascendente actuación de Carlos Alberto Reutemann en la Fórmula 1. El domingo 12 de abril de 1981 se corrió el Gran Premio de Argentina (además fue el cumpleaños número 39 del Lole) y por eso el partido se movió al viernes por la noche, en un choque que quedó en el recuerdo por el golazo de Diego Armando Maradona, dejando en el camino al Pato Fillol, con una definición memorable para el triunfo de Boca por 3-0. Y el 27 de septiembre, presentaba otra vez la disyuntiva, pero con un agregado muy importante.

Un domingo inolvidable. Era apenas la tercera fecha del torneo Nacional, pero a la atención que suele concitar siempre el Superclásico, aquí se sumaban otros condimentos para hacerlo aún más apasionante. Boca era el campeón vigente, que había conseguido el título un mes antes y River quería arrancar de la mejor manera con un plantel renovado, tras el impacto del reemplazo de Alfredo di Stéfano por Ángel Labruna en la dirección técnica. Pero, sobre todo, porque entre ambos equipos había una constelación de estrellas inigualable.

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Duelo de grandes capitanes. El Beto Alonso, el juez de línea Orville Aragno, el árbitro Arturo Ithurralde y Diego Maradona, a minutos de comenzar el partido en la mañana de la Bombonera
Duelo de grandes capitanes. El Beto Alonso, el juez de línea Orville Aragno, el árbitro Arturo Ithurralde y Diego Maradona, a minutos de comenzar el partido en la mañana de la Bombonera

En paralelo, Carlos Alberto Reutemann correría en horas de la tarde el Gran Premio de Canadá, anteúltima fecha del calendario de la Fórmula 1. Pero no era una competencia más: estaba ante la chance concreta de consagrarse campeón del mundo, en caso de sacarle una diferencia decisiva a su perseguidor, Nelson Piquet, que se ubicaba tres puntos por debajo.

El piloto argentino, en su décima temporada en la máxima categoría, perseguía su gran sueño. No había sido un año fácil, sobre todo desde dentro del propio equipo Williams, donde no parecían tener la voluntad para ayudar a su logro. A mediados del campeonato había sacado una muy importante ventaja a sus perseguidores, que se fue diluyendo luego por las fallas sistemáticas en el auto. Pese a todo, el escenario se presentaba propicio.

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Formación de Boca. Parados: Roberto Mouzo, Ariel Krasouski, Hugo Gatti, Oscar Ruggeri, Carlos Córdoba. Agachados: Osvaldo Escudero, José María Suárez, Jorge Benítez, Diego Maradona, Ricardo Gareca y Hugo Perotti
Formación de Boca. Parados: Roberto Mouzo, Ariel Krasouski, Hugo Gatti, Oscar Ruggeri, Carlos Córdoba. Agachados: Osvaldo Escudero, José María Suárez, Jorge Benítez, Diego Maradona, Ricardo Gareca y Hugo Perotti

En la semana comenzaron todo tipo de especulaciones con respecto al Superclásico, originalmente programado a la misma hora de la carrera, al igual que los restantes 13 partidos que componían la fecha del Nacional. Había opiniones para todos los gustos. Del Loco Gatti, una de ellas, fiel a su estilo: “La gente del fútbol va al fútbol y no tiene nada que ver con la del auto”.

Sin embargo, lo que generaba Reutemann iba mucho más allá de los fanáticos del automovilismo. Se había convertido en una religión de cada domingo, el hecho de instalarse en familia frente al televisor para seguir sus actuaciones en cualquier lugar del plantel, máxime en esta circunstancia. Después de varias idas y vueltas, el miércoles 23 la AFA confirmó que el horario del encuentro sería a las 10:30 de la mañana.

Equipo de River. Parados: Daniel Passarella, Américo Gallego, Claudio Giúdice, Eduardo Saporiti, Jorge García y Ubaldo Fillol. Abajo: Enzo Búlleri, Ramón Díaz, Norberto Alonso, Emilio Commisso y Mario Kempes
Equipo de River. Parados: Daniel Passarella, Américo Gallego, Claudio Giúdice, Eduardo Saporiti, Jorge García y Ubaldo Fillol. Abajo: Enzo Búlleri, Ramón Díaz, Norberto Alonso, Emilio Commisso y Mario Kempes

Fue un atípico domingo por la tarde de fútbol, ya que solo hubo dos partidos: Sarmiento vs Loma Negra y el duelo mendocino entre Huracán de San Rafael y Gimnasia. El resto de la jornada, fue algo excepcional para la época y muy común en la actualidad. El viernes hubo un cotejo, el sábado se disputaron seis y el domingo por la mañana, junto con el Superclásico, los restantes cuatro.

Reutemann venía superando, gracias a su calidad conductiva, los problemas del Williams, aunque en el trazado canadiense se fue mostrando más confiable. En las pruebas de clasificación, logró el segundo tiempo, apenas unas décimas detrás de Nelson Piquet. Los dos grandes candidatos del título iban a largar en la primera fila.

El Beto Alonso celebra el gol de Kempes que marcó el empate, ante el desconsuelo de Mouzo. Ingenioso título de la revista El Gráfico
El Beto Alonso celebra el gol de Kempes que marcó el empate, ante el desconsuelo de Mouzo. Ingenioso título de la revista El Gráfico

Boca vivió los días previos con cierta intranquilidad, por la lumbalgia que padecía Miguel Ángel Brindisi y la floja actuación de la fecha anterior: derrota con claridad en su visita a Atlético Tucumán por 1-0, donde no había jugado Maradona, por una fatiga muscular. Además de Diego, el entrenador, Silvio Marzolini, iba a recuperar a tres titulares claves para el clásico: Roberto Mouzo, Jorge Benítez y Ariel Krasouski

Por el lado de River, había mayor tranquilidad, pese a que todavía resonaba por los pasillos del Monumental, la salida, un tanto desprolija de Ángel Labruna, cerrando su exitoso ciclo de seis años y medio. Cuatro días antes de ir a la Bombonera, enfrentó a Huracán en un amistoso jugado en cancha de Atlanta, por el pase de Oscar Ortiz. Ese día fueron titulares y con buenos rendimientos, los cuatro refuerzos que habían llegado para el Nacional: Américo Gallego, Enzo Búlleri, Jorge García y Julio Olarticoechea.

La perfecta armonía del Beto Alonso para sacar el remate ante Krasouski, Maradona, Gareca y Gallego. Al fondo, la cámara de ATC, que emitió el partido en diferido por la noche
La perfecta armonía del Beto Alonso para sacar el remate ante Krasouski, Maradona, Gareca y Gallego. Al fondo, la cámara de ATC, que emitió el partido en diferido por la noche

Las puertas de la Bombonera se abrieron en el inhabitual horario de las 7:30. De a poco fueron llegando los hinchas, que una hora antes del inicio, ya habían colmado todas las ubicaciones. El partido se emitió en diferido, como era habitual, a las 22, por ATC. Por ello las radios fueron grandes protagonistas y empezaron a transmitir muy temprano. Desde comienzos de año había comenzado la competencia entre José María Muñoz y Víctor Hugo Morales (en su primera temporada en Argentina, aún en Radio El Mundo), que prontamente se inclinaría en favor del relator uruguayo.

La calidad de futbolistas que se dieron cita esa mañana en la Bombonera fue extraordinaria. Baste como ejemplo mencionar que ocho de ellos están en la selecta galería de campeones del mundo con Argentina: Diego Maradona, Oscar Ruggeri, Ubaldo Fillol, Daniel Passarella, Américo Gallego, Norberto Alonso, Mario Kempes y Julio Olarticoechea. Pudieron ser dos más, ya que Marcelo Trobbiani y Alberto Tarantini estuvieron ausentes por lesión.

Publicidad de Víctor Hugo Morales de 1981, cuando se jugó un Superclásico de mañana porque corría Carlos Reutemann
La publicidad del relato de Víctor Hugo Morales por Radio El Mundo

A las 10:30 el árbitro Arturo Ithurralde hizo sonar el silbato que puso en marcha el Superclásico. En el arranque, Boca sorprendió a River, por la movilidad de sus mediocampistas, que tenían superioridad en esa zona, donde solo estaba el Tolo Gallego para pelear contra todos. El Chino Benítez era rueda de auxilio en la recuperación, pero también generaba juego y posibilidades, ya que un remate suyo fue la primera aproximación, que obligó a una gran atajada de Fillol.

A los 20 llegó la apertura del marcador por una genialidad de Maradona: sacó un lateral para Perotti, que se le devolvió corta de cabeza, contra la raya de costado del lado de los viejos palcos. Diego levantó la cabeza, vio al Pato apenas corrido del centro. Sacó un zurdazo espectacular, que nadie esperaba y que se clavó en el primer ángulo.

Una curiosidad. Tiro libre indirecto para River dentro del área. Perotti en la línea del arco. Gatti en la barrera sumado a casi todos sus compañeros. Solo faltó Suárez
Una curiosidad. Tiro libre indirecto para River dentro del área. Perotti en la línea del arco. Gatti en la barrera sumado a casi todos sus compañeros. Solo faltó Suárez

Pero el otro número 10 también tenía magia en el repertorio. Por la zurda del Beto Alonso, River empezó su recuperación. Primero con sus toques de calidad y luego con un par de habilitaciones deliciosas, como la que dejó a Kempes en excelente posición dentro del área. Ruggeri fue al piso tratando de sacarle el balón, cayó sobre él e Ithurralde le cobró retención. Fue un indirecto a la altura del punto penal, que llevó al Loco Gatti a ponerse en la barrera junto a casi todos sus compañeros, quedando Hugo Perotti sobre la línea. La jugada terminó con un par de rebotes y ningún peligro. Sobre el final del primer tiempo lo tuvo nuevamente River, con un excelente pase de Ramón Díaz a Emilio Commisso que quedó solo con Gatti y quiso definir con el revés del pie, tirándola afuera por centímetros.

Para el segundo tiempo, River se mostró más agresivo, a partir de la compañía que le dio Búlleri a Gallego en la recuperación. Por ese motivo ingresó Brindisi por Escudero, para tener superioridad en la mitad de la cancha, pero Miguel estaba lejos del jugador que deslumbró en el inicio de la temporada. A los 20 llegó el empate, con un violento tiro libre de Mario Kempes, que pasó por el costado de la barrera, casi a rastrón, y superó a Gatti, que dejó la impresión de haber reaccionado tarde.

Maradona se la bajó impecablemente de cabeza a Gareca, que anotó el último gol de aquella mañana. Fue su primer tanto en la historia del Superclásico.
Maradona se la bajó impecablemente de cabeza a Gareca, que anotó el último gol de aquella mañana. Fue su primer tanto en la historia del Superclásico.

Apenas cuatro minutos más tarde, los Millonarios se pusieron en ventaja. Todo se inició en un lujo de Alonso, que, con un toque sutil, hizo pasar la pelota por sobre la cabeza de un rival, para habilitar a Kempes, que fue derribado por Krasouski dentro del área. Se daba una escena repetida. Muchas veces habían estado frente a frente Passarella y Gatti ante un penal. El resultado fue siempre el mismo: gol, luego de un potente remate. Boca dependía mucho de Maradona en cada intento ofensivo, pero el crack no estaba en su plenitud física.

A falta de diez minutos, cuando el sol a pleno denunciaba el mediodía, Jorge García dibujó el mejor gol de su carrera y que es muy recordado, 45 años más tarde. Arrancó desde su posición de lateral izquierdo, apenas hacia adentro, recibió la pelota y se la dio a Búlleri, que habilitó a Alonso. El Beto vio el pique y con maestría se la colocó a García, que ya pisaba el área. Se la pasó de pie a pie para dejar en el camino en la misma maniobra a Córdoba y Suárez. Cuando Gatti le salió al achique, lo dejó en el camino con una gambeta hacia afuera, que parecía dejarlo sin ángulo. Sin embargo, sacó el derechazo, que superó el postrero esfuerzo de Mouzo sobre la línea. Un verdadero golazo para la historia.

Carlos Reutemann (Williams número 2) hizo una excelente largada en medio de las pésimas condiciones climáticas de Canadá. Poco pudo hacer y terminó en el 10° puesto
Carlos Reutemann (Williams número 2) hizo una excelente largada en medio de las pésimas condiciones climáticas de Canadá. Poco pudo hacer y terminó en el 10° puesto

Delirio absoluto en la tribuna de River, que ya sentía la victoria en el bolsillo del frac del Millonario. Pero Boca fue, con más ganas que fútbol y consiguió el descuento, con una pelota que Maradona le bajó de cabeza a Gareca, para que fusilara a Fillol casi pisando el área chica. Hubo algunos intentos más, pero la historia ya estaba sentenciada y los de Núñez volvieron a disfrutar de una victoria en la Bombonera.

Apenas un rato más tarde, con la ansiedad desbordante, sintonizamos ATC y allí pudimos observar la tremenda lluvia que se abatía sobre el circuito canadiense. En esas condiciones se largó el Gran Premio, donde Lole poco pudo hacer con su Williams, terminando en el 10° puesto, sin sumar puntos, con la ilusión en compás de espera, ya que Nelson Piquet llegó 5° y quedó a una unidad.

Lole tratando de domar a un Williams que estaba en franca decadencia, justo en el tramo final del campeonato
Lole tratando de domar a un Williams que estaba en franca decadencia, justo en el tramo final del campeonato

La temporada 1981 de Fórmula 1 tuvo muchas aristas y polémicas, con el efecto suelo al principio, la potencia de los motores turbo y los cambios de marcas de neumáticos entre las escuderías de punta a mediados de temporada. Una verdadera ruleta que se iba a detener recién en Las Vegas, en la última fecha, con la enorme frustración de ver cómo se le escapó a Lole el título que merecía. Por ese año y por su impecable trayectoria. Pero nosotros, sus fanáticos, no necesitábamos verlo campeón para reconocer su grandeza.

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