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La filosa reacción de Diego Latorre cuando Sebastián Vignolo le propuso ir a una competencia de “farmear aura”

“Le pido perdón a la nueva generación”, sostuvo el ex futbolista sobre la expresión que está de moda

Diego Latorre y su negativa a "farmear aura"
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Diego Latorre protagonizó un intercambio desopilante con Sebastián Pollo Vignolo en el programa F90 de ESPN al confesar que se encuentra en contra de usar la expresión “farmear aura”.

Todo comenzó cuando Latorre preguntó, con genuina perplejidad, qué era el “fandom” y emparentó la expresión a “los nuevos modismos” como “farmear aura”. Vignolo, fiel a su costumbre de adoptar el vocabulario de las nuevas generaciones, no tardó en convertir el momento en una invitación: “Vos querés farmear aura, hablá conmigo”. La respuesta de Latorre fue tajante: “No, no, para nada”.

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El conductor entonces escaló la propuesta y le preguntó si tenía ganas de ir a un “encuentro de farmear aura”. Latorre volvió a negarse con la misma energía, pero uno de los panelistas remató el momento con una observación: “Este es un momento bastante random, ¿eh?”. La frase, otro término del argot digital, pasó sin que Gambeta la cuestionara, ocupado como estaba en defender su postura.

Latorre en el programa F90
Latorre en el programa F90

Fue entonces cuando el exfutbolista reveló la regla que rige en su casa: “A mis hijos les digo obligatoriamente: ese tipo de términos, de la puerta para afuera, de la puerta para dentro no”. Vignolo no tardó en señalar la postura: “¿Cómo a tus hijos les decís lo que tienen que decir?”, le preguntó, antes de abrir el programa y prometiendo retomar el debate después.

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Cuando el intercambio se reanudó, Latorre intentó matizar su posición. “Le pido perdón a la nueva generación”, dijo, aunque aclaró que su rechazo no era ideológico sino generacional: “Son términos que no coinciden conmigo. No es que me gusta más lo antiguo que lo moderno. No estoy diciendo nada malo. Es conmigo”.

El momento más hilarante llegó cuando Vignolo le preguntó qué pasaría si Yanina Latorre, su esposa, le propusiera salir a farmear aura. El exfutbolista respondió sin dudar: “Le digo: ‘Farmeáa sola. Andá a una farmacia’”. La confusión entre el verbo y el comercio desató las carcajadas del panel, con uno de los presentes preguntando: “¿Qué tiene que ver la farmacia?”. Vignolo cerró el chiste con una advertencia: “Te van a atacar, eh. Mi comunidad te va a atacar”. “Tengo el derecho de ser yo”, respondió Latorre.

El relator, de 50 años, se ha ganado esa comunidad digital precisamente por su apropiación del vocabulario de la Generación Z. Palabras como “aura”, “prime” o “baitear” forman parte de su repertorio habitual en el aire, algo que en marzo pasado ya le había valido un reclamo de Óscar Ruggeri, quien le dijo entre risas: “Por favor, mirá las palabras que tirás. Está mi mamá escuchando también”. Vignolo le retrucó entonces: “Si no sabés cómo hablan los pibes no podés hablar. Tu mamá tiene ‘aura’”.

La expresión “farmear aura” fusiona dos universos. “Farmear” proviene de los videojuegos, donde significa repetir acciones para acumular recursos o experiencia. “Aura”, por su parte, representa el carisma, la presencia y el magnetismo que una persona proyecta ante los demás. La combinación describe situaciones donde alguien “acumula puntos” de prestigio con gestos, poses o actitudes. El fenómeno se expandió entre comunidades gamer y fanáticos del anime entre 2024 y 2025, y desde entonces inundó TikTok, Instagram y X con frases como “+1000 de aura” o “perdió aura”.

Latorre no convenció a nadie en el estudio, pero tampoco cedió. “No está en el diccionario. No sé”, insistió, mientras uno de los panelistas le recordaba que muchas palabras sin lugar en el diccionario terminan siendo adoptadas en el habla cotidiana. Vignolo, quien ya había prometido “charlar” el tema después de la apertura del programa, cerró el ida y vuelta con una propuesta: “Próximo viaje que nos toque juntos, vamos a farmear aura a algún lugar”.

Las batallas de farmear aura ya trascendieron las pantallas. En países como Argentina, Brasil, Bolivia, Perú y Paraguay se organizan encuentros en plazas y espacios públicos donde dos participantes se enfrentan cara a cara con gestos, poses y referencias a memes, mientras el público vota con aplausos quién acumuló más aura. Algunos eventos ya incluyen jueces, eliminación por rondas y premios en efectivo.

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