
Un descubrimiento reciente propone una explicación para uno de los enigmas más notables de la geología de América del Norte: el Gran Cañon del Colorado.
Se trata de una megaescarpa colosal formada hace más de 800 millones de años que habría dejado expuestas las rocas más profundas y antiguas del Gran Cañón, borrando más de la mitad de la historia geológica original de la región.
PUBLICIDAD
El estudio, dirigido por Thomas Gernon de la Universidad de Southampton y publicado en la revista Geology, abre una nueva perspectiva sobre la llamada Gran Discordancia, la laguna de mil millones de años en el registro rocoso que ha desconcertado a generaciones de científicos.

El Gran Cañón, en el sur de Arizona, exhibe una secuencia de capas rocosas que abarca dos mil millones de años, pero más de la mitad de ese registro está ausente en una superficie erosionada a escala continental.
Los investigadores han denominado a este fenómeno la Gran Discordancia, una frontera entre las rocas más antiguas del basamento cristalino y los sedimentos depositados mucho después, con un salto temporal de hasta mil millones de años.
PUBLICIDAD
La megaescarpa que esculpió el corazón de Norteamérica
La investigación propone que durante la ruptura del supercontinente Rodinia, hace entre 800 y 750 millones de años, una gran escarpa de acantilados de hasta un kilómetro de altura se extendió a lo largo de lo que hoy es el oeste de Norteamérica. Este escarpe, vinculado a la formación de rifts y al levantamiento tectónico, habría generado pendientes abruptas y amplias zonas elevadas que facilitaron la erosión masiva de las rocas superiores.

El equipo internacional, que también incluyó expertos del Centro Helmholtz GFZ para Geociencias, la Universidad de Potsdam y la Universidad de Illinois Urbana-Champaign, utilizó reconstrucciones de tectónica de placas y modelos de evolución del paisaje para simular cómo evolucionó la topografía durante la fragmentación de Rodinia.
PUBLICIDAD
Los resultados muestran que “el Gran Cañón abarca dos mil millones de años de historia de la Tierra, pero más de la mitad de este registro está ausente en una extensa superficie de erosión regional conocida como la Gran Discordancia”.
La megaescarpa, bautizada como “Gran Escarpe de Laurentia”, fue análoga a las grandes escarpas observadas actualmente en Sudáfrica, Brasil, India y la Antártida, todas ellas generadas durante episodios de fragmentación continental en diferentes eras geológicas.
Según el estudio, el escarpe se habría extendido por lo que hoy son Arizona, Utah, Idaho, Wyoming, Colorado, Texas, Oklahoma, Arkansas, Missouri e Illinois, abarcando miles de kilómetros.
PUBLICIDAD
“Si bien el levantamiento asociado a la formación de rifts durante la fragmentación de Rodinia se ha relacionado durante mucho tiempo con la erosión asociada a la Gran Discordancia, sostenemos que la exhumación en la región del Gran Cañón se concentró a lo largo de un escarpe de flanco de rift a escala continental”, explican los autores.

Los modelos muestran que la erosión fue máxima cerca del borde del escarpe —hasta 8 kilómetros de roca removidos— y disminuyó progresivamente hasta unos 2 kilómetros a distancias laterales de aproximadamente 200 kilómetros desde la cima.
La magnitud de la erosión coincide con datos previos que indicaban que la región sufrió una remoción extraordinaria de entre 5 y 10 kilómetros de roca mucho antes de que el actual cañón fuera excavado por el río Colorado.
PUBLICIDAD
Esta erosión diferencial, registrada en modelos termocronológicos, implica que litologías del basamento de la corteza media llegaron a aflorar incluso a lo largo de bloques de fallas corticales reactivadas.
La Gran Discordancia y el legado de la megaescarpa

Uno de los aspectos más llamativos del estudio es la reinterpretación de la Gran Discordancia, considerada durante décadas un misterio geológico.
“Esta enigmática superficie se ha relacionado con la tectónica regional multifásica que acompañó la formación y la fragmentación de supercontinentes, así como con la erosión glacial del Criogénico”, sostienen los investigadores. El trabajo actual argumenta que la exposición y erosión masiva de las rocas del basamento estuvieron ligadas a la presencia de la megaescarpa generada por la dinámica de rift.
PUBLICIDAD
La comparación con otras escarpas activas del mundo resulta ilustrativa. Gernon señala: “Los escarpes actuales en África, Brasil, India y la Antártida ofrecen una visión de las fuerzas que dan forma a los continentes a lo largo de cientos de millones de años”. Al analizar la evolución del Gran Cañón en paralelo con la Gran Escarpa de Sudáfrica, los científicos obtienen pistas sobre los factores que controlan la erosión intensiva y la aparición de lagunas en los registros geológicos continentales.
El estudio también sugiere que la megaescarpa influyó en procesos mucho más amplios que el propio Gran Cañón. Al crear una franja montañosa de larga duración en el margen occidental de Laurentia —el antiguo núcleo de América del Norte—, la escarpa habría controlado el curso de los ríos, la acumulación de sedimentos y el momento en que el aumento del nivel del mar inundó el continente antes de la llamada explosión cámbrica, cuando la vida compleja se diversificó rápidamente.
PUBLICIDAD

“Nuestro estudio sugiere que las rocas del basamento del cañón fueron progresivamente llevadas a la superficie como parte de una inmensa escarpa que se desarrolló durante la fragmentación de un antiguo supercontinente”, explicó Gernon. Y agregó que los hallazgos también “arrojan luz sobre la formación de la Gran Discordancia, una misteriosa laguna en el registro geológico que abarca más de mil millones de años”.
La reconstrucción realizada por el equipo mostró que el Gran Cañón ocupaba una posición similar respecto al antiguo margen continental que muchos de los grandes acantilados actuales de Sudáfrica y Brasil. A medida que la escarpa retrocedió lentamente hacia el interior durante decenas de millones de años, despojó a la región de enormes volúmenes de roca, dejando aflorar el basamento cristalino que hoy se observa en el paisaje del cañón.
PUBLICIDAD
El trabajo aporta una explicación coherente para la erosión diferencial observada en el suroeste de Estados Unidos. “Este paisaje tectónico de larga duración proporciona una pieza clave para comprender por qué la erosión asociada a la Gran Discordancia varía tan drásticamente en el suroeste de Estados Unidos”, señaló Gernon. “Nuestro trabajo sugiere que el levantamiento tectónico relacionado con la fragmentación y la ruptura continental creó tanto pendientes pronunciadas como terrenos elevados, proporcionando el terreno montañoso que los ríos y los glaciares pudieron erosionar fácilmente”, añadió.
El modelo de evolución del paisaje desarrollado por el equipo indica que la erosión se concentró a lo largo de la escarpa, afectando también a las litologías situadas cientos de kilómetros tierra adentro. Según los investigadores, este modelo ayuda a explicar la magnitud variable de la erosión asociada a la Gran Discordancia en el suroeste de Estados Unidos.
La megaescarpa también habría determinado el posterior desarrollo del paisaje norteamericano, influyendo en la acumulación y el transporte de sedimentos, así como en el momento de la inundación continental antes de la diversificación biológica del Cámbrico.
El estudio concluye que los hallazgos pueden ayudar a reinterpretar otros interiores continentales antiguos donde se observan lagunas igualmente grandes en los registros geológicos. Esto permitirá comprender mejor cómo han cambiado los continentes de la Tierra a lo largo de cientos de millones de años y cómo fuerzas tectónicas, erosión y levantamiento han modelado los paisajes más emblemáticos del planeta.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Una nave espacial llegó a Mercurio y busca resolver si el planeta ayudó a formar nuestra luna
La llegada de la nave BepiColombo al mundo más cercano al Sol, abre una nueva etapa para investigar si parte del material que le falta guarda relación con el origen de nuestro satélite natural

Rinocerontes, yaks y camellos, los cruces genéticos que desafían los límites de la naturaleza
Casos documentados desde 1977 hasta la actualidad muestran cómo la combinación entre especies distintas ayudó a preservar poblaciones en riesgo y a mejorar la adaptación en territorios extremos

El Niño 2026: cuáles son las zonas de Argentina con mayor riesgo de tormentas y fenómenos extremos
Especialistas confirmaron que la fase cálida del Pacífico mantendrá una intensidad elevada hasta febrero. Las regiones que presentan más vulnerabilidad ante las precipitaciones abundantes

A los 90 años murió Hideki Shirakawa, el Nobel que convirtió el plástico en conductor de electricidad
El químico japonés fue distinguido en el año 2000 por el hallazgo y desarrollo de los polímeros capaces de transmitir corriente. Su trabajo abrió un campo con aplicaciones posteriores en celulares, pantallas y células solares
El “superpoder” de los músicos: por qué sus cerebros aprenden movimientos más rápido y anticipan lo que viene
Una investigación científica detalló las razones de esta habilidad neurológica, además de señalar cómo los estímulos ópticos logran alterarla. Las claves




