
Fue una de las imágenes del fin de semana. Luego de cortar y pasar al ataque, de recibir la asistencia de Bruno Fernandes, y de sacar un zurdazo furioso, con vocación de delantero, que sacudió el techo del arco para abrir el marcador en el empate 2-2 entre el Manchester United y el Liverpool, Lisandro Martínez conmovió a la Premier League y al mundo del fútbol. En una actitud habitual en los futbolistas que esperan un hijo, tomó la pelota, se la puso debajo de la camiseta emulando un embarazo, y la besó. Pero lo hizo con una gestualidad sentida, al borde de las lágrimas. Luego, completó la escena con sus declaraciones.
“La emoción del gol es muy importante, voy a ser padre dentro de poco. Este gol es para mi novia y para mi futura hija, es una emoción muy grande para mí”, les dedicó a Muriel López Benítez y Aurora, su heredera en camino. Fue en octubre cuando ambos anunciaron el embarazo mediante una serie de publicaciones en las redes sociales, donde el campeón del mundo y de América, junto a su pareja, suelen compartir momentos de su vida cotidiana. Y también retazos de la gloria conquistada por el defensor de la selección argentina.
El flechazo cuando eran adolescentes
El aire fresco del río Gualeguay traía consigo el aroma de la tierra húmeda, una constante en aquella ciudad entrerriana donde las siestas eran largas y los sueños parecían dormitar al ritmo del tiempo. Allí, entre calles tranquilas y canchas de barrio, un joven de quince años, Lisandro Martínez, pasaba los días detrás de un balón, alimentando la esperanza de llegar algún día a lo más alto del fútbol. Hacía un año que ya formaba parte de las Inferiores de Newell’s.
* El emotivo festejo de Licha
En ese contexto, Muriel López apareció como una ráfaga de energía. Se conocieron por amigos en común. Licha quedó fascinado por su carisma y su risa contagiosa. Muriel, con una mezcla de espontaneidad y determinación, tenía claro que algo especial se cocinaba entre ambos desde el principio.
Los primeros días de su relación fueron los típicos de adolescentes: caminatas por las calles empedradas de Gualeguay, charlas interminables, mensajes enviados con la ilusión de que el otro respondiera rápido. Pero también había algo más: una conexión genuina, el tipo de lazo que, aunque joven, ya se vislumbraba inquebrantable.
Mientras Lisandro seguía afilando su técnica en la cancha, Muriel asistía al colegio secundario, apoyándolo en cada partido, en cada nuevo desafío. La comunidad, pequeña pero solidaria, pronto los reconoció como “esa pareja linda del barrio”, esa que parecía hecha para durar.

La vida en Gualeguay también tenía sus complicaciones. Lisandro soñaba con las grandes ligas, y Muriel sabía que ese sueño podía llevarlo lejos de casa. Pero, desde el primer momento, ambos demostraron que estaban dispuestos a superar cualquier barrera que se interpusiera en su camino.
Cuando Lisandro Martínez comenzó a destacar en el fútbol juvenil, el horizonte se ampliaba más allá de los límites de Gualeguay. Su talento lo llevó a integrar las divisiones inferiores de Newell’s Old Boys, a más de 300 kilómetros de su ciudad natal. Fue el primer gran paso hacia una carrera que demandaría sacrificios, no solo de él, sino también de Muriel, quien, desde el inicio, eligió acompañarlo, aunque la distancia amenazara con poner a prueba su vínculo.
Mientras Lisandro entrenaba en el club rosarino, Muriel permanecía en Gualeguay, enfocada en sus estudios secundarios. La relación sobrevivía a base de llamadas telefónicas y mensajes que, en esa época, requerían paciencia y esfuerzo. Las visitas eran esporádicas, breves, pero cargadas de significado.
El paso a Defensa y Justicia, tras su salida de Newell’s, marcó otro momento crucial. En Florencio Varela, un equipo con menos renombre pero más oportunidades para mostrarse, Lisandro encontró el espacio ideal para desarrollarse. Sin embargo, eso implicaba seguir alejado de su tierra y de Muriel. Ambos entendieron que, si querían sostener lo que tenían, debían adaptarse a un estilo de vida en constante cambio.

La carrera de Lisandro despegó con rapidez. En 2019, su venta al Ajax de Ámsterdam marcó no solo un salto profesional, sino también un desafío personal. Vivir en Europa era un sueño hecho realidad para él, pero también significaba enfrentarse a un idioma, una cultura y un ritmo de vida completamente nuevos. Para Muriel, quien se unió a él meses después, fue un cambio radical: dejar su entorno familiar en Gualeguay para seguir al hombre con quien había compartido su adolescencia.
Desde entonces, construyeron una rutina lejos de casa, apoyándose mutuamente mientras navegaban la vida en el extranjero. Los kilómetros que una vez los separaron se convirtieron en kilómetros recorridos juntos, desde Ámsterdam hasta Manchester, donde la carrera lo posicionó como uno de los defensores más destacados de su generación. Hasta recibió un apodo original, El carnicero, por su fiereza para domar a los delanteros rivales, más allá de su técnica más asociada a un volante que a la de un zaguero.
La fama de Licha no apartó a su novia de sus orígenes. Por ejemplo, llegó a ser noticia por su participación, cada vez que la agenda se lo permitió, en los Carnavales de Gualeguay. La esencia, a pesar de la vida en Europa, jamás la perdió.

Cada tanto abrieron las puertas de su intimidad y se hicieron virales, pero no por los feroces quites o las conquistas de Lisandro. En agosto, Muri le preguntó a Martínez si sabía qué era una tanga de encaje. La consulta dejó al futbolista visiblemente nervioso e hizo reír a su novia con su vacilante respuesta. Lisandro, entre risas e incomodidad, intentó adivinar y terminó respondiendo con humor: “La que encaja”.
López describió el video con la frase: “¡Lo tenía que hacer! No pasa nada, después te explico”. La publicación alcanzó 56 mil reproducciones y más de 9 mil me gusta.
El 6 de octubre, ambos anunciaron la llegada de Aurora con una serie de mensajes que incluyó la ecografía. “Estamos inmensamente felices de tu llegada a nuestras vidas!!! Sos el reflejo del largo camino que hemos recorrido juntos, de cada paso dado con cuidado, con consciencia y con paciencia, pero sobre todo con amor, ese amor que ahora nos trae aún más amor! Gracias por elegirnos!!! Te aman con el alma entera… Mamá y Papá”, fue la primera parte del mensaje que publicó el ex defensor de Defensa y Justicia en su cuenta de Instagram.
“Y por supuesto también te espera con muchas ansias el perrito con el corazón más puro del mundo”, agregó Licha, en relación a Polo, el bulldog francés a la que hasta le hicieron una cuenta en redes para reportar sus travesuras.
Una vez que la noticia comenzó a recorrer las redes sociales, las reacciones no se hicieron esperar. Rodrigo De Paul, compañero de Martínez en el seleccionado, escribió: “Crece la Scaloneta. Felicidades, mi rey”. Otros jugadores como Guido Rodríguez y Nicolás Tagliafico también se sumaron a las felicitaciones para con el jugador zurdo, al igual que Alejandro Garnacho. El delantero, que comparte plantel con el flamante padre en Manchester United, expresó su alegría con un mensaje que decía: “Enhorabuena, hermano”.
En Anfield, Lisandro gritó su amor tan fuerte como su gol. Y Aurora ya empezó a acompañarlo en la cancha.




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