El Superclásico del fútbol argentino contará con un referí debutante: Andrés Merlos, mendocino de 42 años, comandará el primer Boca-River de su trayectoria. El juez internacional que este miércoles fue cuarto árbitro en el duelo por la ida de las semifinales de la Libertadores entre Fluminense e Inter de Porto Alegre, tiene una particular historia que amerita ser contada.
Hijo de madre soltera, Merlos se inscribió en la Fuerza Aérea a los 15 años por su debilidad por la aviación, pasión que siempre estuvo a la par del fútbol. Aunque creció en Mendoza, se mudó a la Escuela de Suboficiales en Córdoba cuando era adolescente. Allí estudió y lo destinaron a la mecánica del sistema Mirage en Tandil, donde permaneció hasta el año 2014 en el que los aviones fueron desprogramados.
Trabajó durante 18 años como mecánico tripulante de los Mirage hasta que se marchó al edificio Cóndor, donde le designaron labores de Ceremonial y Protocolo hasta ser derivado al FEDEMA, un ente compuesto por integrantes del Ejército y la Armada, en el que se planifican cuestiones deportivas ligadas al plano militar. Organiza torneos interfuerzas y responde a los atletas que son representantes en competiciones internacionales.
“En la Fuerza Aérea tenemos muy buenos tiradores, paracaidistas que compitieron a nivel nacional con otras Fuerzas y han tenido buenos resultados, y también atletas. El Ejército y la Armada también tienen a sus competidores. Yo creo que el deporte es algo fundamental. Muchas veces se lleva a lo estético, pero es fundamental para la salud. Hay que enfocarse en eso: es importante que esté y se le dé el apoyo que tiene”, contó hace algún tiempo en una entrevista con este medio.

La historia de Merlos se asemeja con la del ex árbitro profesional, el Sargento Daniel Giménez, quien arbitró en Argentina desde 1995 hasta 2007 y había pertenecido al Ejército Argentino llegando al rango de Suboficial Mayor.
¿Cómo se convirtió en árbitro de fútbol? En el año 2001 comenzó la carrera en Tandil por su ambición de estar ligado al deporte de alto nivel. Algunos compañeros de la Fuerza se habían inscripto en arbitraje y él se sumó: “Un instructor en Tandil me preguntó por qué no me anotaba al curso nacional, que lo daban en Olavarría, muy cerca. Él me veía con condiciones de poder llegar a Primera. Me metí, hice el curso, y me recibí de árbitro nacional. Ahí me empezaron a ver, entonces me vio en ese momento Gustavo Bassi, que era veedor de la AFA, y me propuso a dirigir en Primera División. Así, partido tras partido, hasta poder llegar”.
El juez que antes de dar el pitazo inicial de cada partido mira al cielo para “ponerse en manos de Dios” y se besa las muñecas porque es donde tiene tatuados los nombres de sus hijos, se mudó hace un tiempo a San Rafael para acompañar a su madre en el tránsito por una dura enfermedad.

A fines de 2014, Merlos quedó en el centro de la polémica por un partido entre Lanús y Arsenal que terminó en bochorno: el Granate le empató al Arse en el quinto minuto de tiempo adicionado, lo que generó la invasión en el campo de juego de Martín Palermo (DT de los de Sarandí) y su ayudante de campo Roberto Abbondanzieri, pero después de expulsarlos adicionó un minuto más y el equipo dirigido por Guillermo Barros Schelotto ganó 3-2 en la última jugada. Unas 20 personas vinculadas al club del Viaducto corrieron al juez por todo el campo de juego y la seguridad tuvo que intervenir para que la cosa no pasara a mayores.
Las cámaras lo poncharon seguido en otros dos encuentros disputados en los últimos años en cancha de Rosario Central. Primero por el diálogo que mantuvo con Fatura Broun, arquero del elenco rosarino, sobre la discusión que había mantenido con Emiliano Vecchio: “Me dijo que tiene 30 palos verdes en el banco”; y luego por un partido cargado de polémicas entre el Canalla y Barracas Central.
El año pasado también se había cruzado con Marcelo Gallardo, cuando todavía era DT de River. Luego de un enfrentamiento entre el Millonario y Barracas Central por Copa Argentina, el Muñeco declaró sobre la actuación del colegiado: “El equipo hizo un buen partido pese al árbitro, Andrés Merlos, quien no tuvo un arbitraje sólido”.
“El ritual del fútbol que más me gusta es la gente. Mientras más hay, más adrenalina. Al fútbol lo hace la gente. Ni hablar cuando hay público de los dos lados y las hinchadas se gritan una a la otra. ¿Que a mí me pueden insultar o silbar? Son cuestiones del fútbol. Uno es profesional, se concentra en el trabajo que tiene que hacer. La gente es el marco lindo de este deporte. Los insultos llegan, pero es ruido”.
LOS NÚMEROS DE MERLOS DIRIGIENDO A BOCA
· 12 PD: 6 victorias de Boca, 4 empates y 2 derrotas
· 4 en La Bombonera: 2 victorias de Boca y 2 empates
LOS NÚMEROS DE MERLOS DIRIGIENDO A RIVER
· 10 PD: 5 victorias de River, 3 empates y 2 derrotas
· 4 de visitante: dos victorias de River y 2 empates
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