
La incursión de Diego Maradona como entrenador de Racing no fue buena. Dos victorias, 6 empates y 3 derrotas marcaron el breve paso de Pelusa por el Cilindro de Avellaneda. La ausencia de resultados y el dolor reciente que había provocado la eliminación de Argentina en el Mundial de Estados Unidos representaban algunos argumentos de los hinchas que manifestaban su disconformidad en las tribunas.
Los fanáticos de la Academia soñaban con ver al Coco Basile, uno de los ídolos más queridos del club, alzar el trofeo más codiciado del planeta en el país del norte, pero la maldita efedrina quebró la ilusión del pueblo albiceleste.
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Alguna vez, el Turco García le reveló a Infobae que fue él quien impulsó la llegada del Pibe de Oro al club cuando convenció al presidente de la institución, Juan De Stéfano, para que el Diez siguiera ligado al fútbol durante la sanción deportiva que había recibido por el caso de doping en 1994.
Durante esos días Daniel Bevilacqua era un hincha más que se entusiasmaba con la llegada del mejor jugador del planeta al equipo de sus amores. Y en la actualidad, a los 48 años, reveló un archivo inédito de imágenes del ídolo popular durante su estadía en Racing.
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Su historia con la Academia es particular. En 1979 fue la primera vez que presenció un partido en la cancha. A los cuatro años su padre lo llevó al Cilindro para afirmar el amor que le duraría para siempre. “Éramos de clase trabajadora y vivíamos en la zona sur de Morón. La realidad es que íbamos cuando nos permitía la economía viajando en tren y colectivo”, recuerda con nostalgia en diálogo con Infobae. Ellos se ubicaban en la popular opuesta a la que se encontraba la barra “para no tener problemas”.
Su fanatismo no solo se afianzó en Racing, dado que la hazaña en el Mundial de México, en 1986, forjó un lazo afectivo con el héroe surgido de Villa Fiorito. “Cuando firmó Diego yo trabajaba en una juguetería en mi barrio. Como soy Maradoniano, no me quería perder ningún partido y con dos amigos y la pareja que tenía en ese momento nos fuimos de vacaciones a Santa Teresita para ver la pretemporada”, rememora con orgullo.
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En la Costa Atlántica tuvo sus primeros contactos con la leyenda. Por las mañanas acompañaba a los jugadores desde el hotel Internacional hasta el Golf para presenciar los entrenamientos y notaba que “había buena onda” por parte de los protagonistas. “Las prácticas no empezaban hasta que el técnico no se despertaba”, asegura entre risas. Y confirma: “Tampoco era amante del doble turno”.
Durante aquel verano de 1995 también se tomaba los micros para asistir a los compromisos amistosos frente a Independiente y River que se disputaban en Mar del Plata y luego volvía en la madrugada para dormir en el departamento que tenía alquilado. En su memoria permanece la jornada en la que el entrenador se volvió loco y “empezó a tirar ropa por el balcón para regalársela a los hinchas” que hacían vigilia en la concentración académica. “Pablito Ruiz, que hoy trabaja en marketing en el club, tiene una remera de América TV que había usado Diego, porque el canal bancaba el contrato de Maradona. Eurnekián aportó mucho dinero para que lo pudiéramos disfrutar como entrenador”, revela.
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Si bien el ciclo de Pelusa en Racing alcanzó 11 encuentros oficiales, Daniel Bevilacqua sostiene que estuvo presente en todos los partidos del Diez en el banco de suplentes. “Empezamos con mucho entusiasmo en la cancha de Ferro, pero después fue bajando la ilusión porque veíamos que el equipo era un desastre”, analiza a la distancia. Y en sus argumentos lamenta la reacción del público cuando se logró un recordado triunfo en La Bombonera: “El idilio con Maradona terminó el día del 6 a 4 contra Boca. Esa vez la hinchada le cantó de todo con muchos insultos. Creo que fue un error, porque él siempre habló muy bien de Racing”.
Una década más tarde de aquella goleada, el Juguetero, como lo apodaron sus amigos, comenzó a colaborar en el predio Tita Mattiussi. Eran los tiempos del gerenciamiento a cargo de Blanquiceleste S.A; cuando la entidad bonaerense atravesaba su peor crisis financiera. “Cuando vi a los pibes de los Racing Stones trabajando para el club, me sumé sin pensarlo. Como no teníamos herramientas, sacábamos todas las piedras y los yuyos con las manos. Solamente estaba la Cancha 1 y recién empezábamos a trabajar en la segunda. También tuvimos que sacar a varios cirujas que estaban viviendo ahí”, sostiene.
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Él le dedicó mucho sacrificio al complejo en el que hoy trabajan las divisiones juveniles y el fútbol femenino del club. Asevera con el verdadero sentido de pertenencia que su hijo comenzó a caminar ahí. Y durante esas tardes de calor conoció a Hernán Germano, otro fanático de la Academia al que hoy considera como un hermano. “Los dos teníamos nostalgia por el material antiguo. En ese momento conocimos a Daniela D’Adamo, que era una reportera gráfica hincha de Racing gracias al contacto de Manguera (uno de los referentes de la hinchada). Siempre le pedimos conocer todo su archivo, y si bien ella nos había invitado a la casa, como no andaba bien de salud nunca pudimos ir”.
Las visitas de la fotógrafa al Tita fueron cada vez más esporádicas hasta que dejó de ir definitivamente. Había fallecido. Con el dolor que le provocó la pérdida de su amiga, Daniel Bevilacqua se contactó con su hermano Ariel para completar esa cuenta pendiente. “Durante años le pedimos los negativos que había guardado de ella. Él nos comentaba las fotos que íbamos subiendo a nuestras redes sociales, porque habíamos hecho lo mismo con Juan Leiva, que es un fotógrafo de la Revista Racing de la década del 80. A él le compramos las fotos que tenía de las tribunas, porque a nosotros nos interesaban las historias mínimas de los hinchas”, explica.
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Fueron tiempos de insistencia, perseverancia y mucha paciencia. “Hasta que Ariel se copó y nos llevó los archivos que nos había prometido”. La semana pasada, durante el último partido de La Gagoneta frente a Tigre, Bevilacqua recibió una carpeta con casi 5.000 negativos que había pertenecido a su amiga. “¡Estaba tan excitado que no quería ni entrar al Cilindro! Quería ver todo ese material. Esa noche me quedé con mi hijo hasta las 4 de la mañana mirando lo que había ¡Y las primeras fotos eran las de Diego! No sabía qué hacer. Quería salir a imprimirlas”...
Al otro día comenzó con la labor de comenzar a digitalizar las imágenes de Maradona. Y asegura que seguirá revelando más en los próximos días. “Hay una que es una bomba, porque está él en la cancha auxiliar y se lo ve muy feliz”, remarca.
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El próximo paso es realizar una muestra junto con el Departamento del Hincha y el Departamento de Cultura de la institución en homenaje a Daniela D’Adamo. La cita será en la sede de Avenida Mitre en Avellaneda el sábado 15 de abril por la tarde (15 horas). “Queremos mostrar ese material para que la gente conozca a la verdadera autora y a su hermano, que colaboró muchísimo con todo esto”.
El fanático académico todavía no se da cuenta de la repercusión que tuvo en el Mundo Maradoniano. “Creo que sirve para reivindicar el paso de Diego por Racing, porque más allá de los resultados, nos dejó un gran recuerdo. En la Academia fracasaron los mejores entrenadores, pero él fue una parte importante de la historia y nos llena de orgullo que haya estado en nuestro club. Es el tipo más fotografiado de la historia y no podía ser que no hubieran imágenes de él con la ropa de Racing”.
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Él es uno de los fieles seguidores del más humano de todos los dioses. Y esa admiración que forjó durante su adolescencia le prohibió tener un contacto directo con el Diez en dos ocasiones. “La primera vez que lo vi personalmente en la Costa, me acerqué a saludarlo y me cagué encima. No me salió ni una palabra. Ni siquiera me pude sacar una foto con él, porque no me animé. Sólo le saqué una a él. Y la segunda fue de más grande, porque durante mucho tiempo le vendía videojuegos a los futbolistas. En la época del Coco Basile en Boca estuve muy presente y me hice muy amigo de Fernando Gago y Rodrigo Palacio. Ellos le pasaron mi contacto a Diego y un día me llamó porque le quería regalar algo a sus sobrinos. Me acuerdo que vino un asesor que tenía en el Showbol y cuando me pasó el teléfono no lo pude atender. No me animé a hablar porque me temblaba todo el cuerpo”.
Su relación con el mejor futbolista de todos los tiempos se basó en las imágenes que sólo él logró conseguir. Y si bien se lamenta no haberle podido dar un abrazo a Pelusa, es consciente de que en algún lugar el Diez estará feliz y agradecido por todo lo que logró en el último tiempo. En cada sonrisa de Maradona con la camiseta de Racing, estará la escancia del fanático que le reveló al mundo las fotos que hasta el momento nunca nadie había visto.
LAS FOTOS INÉDITAS DE MARADONA EN RACING





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