Menos mal que Neymar no es argentino...

La final de la Champions que Bayern Múnich le ganó al PSG nos enseñó varias lecciones. Si en lugar del brasileño o Mbappé eran Messi o Higuaín los que fallaban oportunidades claras, en Argentina se los hacía meme eterno. Y los "aburridos" alemanes tienen un plan que los hace campeones

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Se puede valorar que Neymar
Se puede valorar que Neymar sea un crack más allá de terminar llorando en Lisboa. se repitió en la jugada individual y hasta perdió pelotas contra el lateral. De a ratos parecía ido. Todo eso puede pasar. Si no sos argentino... (REUTERS/Matthew Childs/Pool)

Los tiempos han corrido los límites en el fútbol. Ahora se hicieron habituales faltas de respeto escondidas en un supuesto análisis con palabras simples. Y en algunos casos se trastocaron los roles. Antes solía pasar que los hinchas repetían el mensaje de los periodistas. La influencia siempre ha sido determinante en el mensaje. Ahora suele suceder -fundamentalmente en la derrota- que hay periodistas que reaccionan como hinchas. El fanatismo suele producir ceguera. En nombre de la pasión por momentos da la sensación de que vale todo. No pasa por ser tibio -por supuesto- sino por tener cordura aún en la crítica más dura. El Bayern Munich campeón de la Champions League enseñó varias lecciones. Mirado sin camisetear, se puede valorar que Neymar sea un crack más allá de terminar llorando en Lisboa. No lo varía que mano a mano con Neuer ganó el arquero alemán. Mbappé está en el top ten mundial aunque haya errado una jugada de las más simples de su carrera. La admiración sin sentimiento permitirá el aplauso. Si eran Messi y el Pipita Higuaín se los hacía meme eterno.

Neymar falló una jugada que suele meter. No sólo fue su culpa. Neuer es un monstruo aunque no esté en el centro de la escena como hace dos años. El brasileño después se repitió en la jugada individual y hasta perdió pelotas contra el lateral. De a ratos parecía ido. Todo eso puede pasar. Si no sos argentino... De hecho no sirve que Messi haya contado alguna vez que definió tan ajustado el palo en el Maracaná porque el arquero era Neuer. Lo mismo Mbappé. Falló una simple y después no le cambió la dirección a un gran pase de Di María.

El Fideo fue el mejor jugador del PSG. El más inteligente, el de mayor desequilibrio, el de más imaginación. El gran problema es que no ganó con Argentina. Más de uno no recuerda que quiso jugar lesionado la final contra Alemania en el 2014 aunque debía romper con el Real Madrid. O se le exige que la rompa en un partido importante. ¿Contará ser el mejor de la final de la Champions que el Madrid le ganó 4-1 al Atlético de Madrid o ya preescribió? Puede haber errores. Hasta el entrenador del PSG hizo el cambio eligiendo las caras. Fue insólito que haya salido Di María cuando era el mejor. Tal vez creyó con lógica que Neymar y Mbappé lo ganaban por una inspiración personal. Entonces debió sacar a cualquier otro. En ninguna parte del mundo sale la figura de tu equipo.

El Bayern delató varios conceptos que se suelen valorar de lejos. Porque se vive chapeando con que en la Argentina nacieron Maradona, Messi y Di Stéfano. Alguna vez el querido Patón Bauza, campeón de América con San Lorenzo y de un paso errático en la Selección, patinó delante de un micrófono. “El fútbol es impronta. Nosotros tenemos eso de romper un esquema. La identidad de Argentina fue la del técnico de turno. Y va a seguir sucediendo porque no somos Alemania, gracias a Dios. Somos diferentes. Sería muy aburrido que jueguen todos igual”, declaró.

Alemania en ese momento era el campeón del mundo. Más de uno tal vez no haya entendido que “los aburridos” tienen un plan en su selección desde hace años. Forman equipos. Quizá le falte ese carisma o marketing argentino, o brasileño. Müller es el mejor jugador del mundo de los no valorados. No aparece en las fiestas de entrega de premios personales pero no para de levantar copas. Un Mundial, su segunda Champions... No sabés bien de qué juega pero sabés que gana él. Lewandowski es otro. No se pinta el pelo, “fracasa” con Polonia, aunque igual es un 9 infernal. Salvando las distancias, acá le pasa a Nacho Fernández. Gallardo se enloqueció cuando pidió irse de River. Riquelme lo definió como el mejor futbolista del país. Pero así como es -perfil bajo, sin tatuajes ni fotos con modelos o autazos en Instagram- a veces no se lo valora en toda su dimensión.

Hay que dejar de argentiniar no sólo en la valoración de los futbolistas. Vos zafaste, Ney...

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