
El desafío arbitral en el Mundial de Rusia 2018 pasó un filtro de 64 partidos. La estadística nos indicará que solamente vimos 4 tarjetas rojas y 219 amarilla, lo que equivale a un promedio de casi 3,5 por encuentro. Bélgica y Panamá fue el encuentro en e que más tarjetas se mostraron y los árbitros corrieron un promedio de 12 km.
Además, fue el Mundial donde más goles se produjeron con balones parados, el que más penales se sancionaron y no se registraron conductas violentas. Encuentros en que el silbato del árbitro no se escuchó hasta el minuto 20, la estrategia y los jugadores acompañaron en el juego limpio.
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Un Mundial donde los jueces sudamericanos dirigieron 5 de los 8 cotejos más trascendentes del torneo. Néstor Pitana estuvo a cargo de la apertura, de los cuartos de final y de la final; Andrés Cunha, de la semifinal, y Sandro Ricci, en cuartos de final.
Son estadísticas que por sí solas tienen un valor, pero la realidad pesó más por haber estado en presencia de un Mundial en el que los árbitros cumplieron con lo que se trabajó durante los últimos tres años, junto a una Comisión de Árbitro presidida por Pierluigi Colina y un director del departamento a cargo de Massimo Busacca.
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Premisas, la protección de los futbolistas sobre el juego brusco grave,
sacrificio físico, posicionamiento dinámico y estático, coherencia,
uniformidad en los procedimientos, lectura del juego, la comprensión de
diversas mentalidades de los jugadores y sus improntas, hacer prevalecer
el sentido común a la hora de interpretar las reglas del juego y aprender a
trabajar en equipo con el VAR.
Un Mundial que nos dejó el más bajo promedio en tarjetas disciplinaria de las últimas ediciones y ninguna conducta violenta. Por supuesto, hubo disposiciones fundamentales para que se lograra un éxito desde el punto de vista arbitral en el Mundial: la preparación previa fue la más adecuada.
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La primera decisión en llevar a los árbitros con mayores experiencias,
colegiados que van por segunda y tercera vez, no como venía ocurriendo con gente joven y que afrontaba su primer Mundial.
Segundo, las designaciones por condiciones técnicas y no geopolíticas. Por eso, vimos un argentino dirigiendo a un país limítrofe como Uruguay.
Tercero, designar en la final a un árbitro consustanciado solamente en el
agrado de la Comisión arbitral.

¿Pero la fórmula del éxito fue eso solo?
No, seguramente se pudo llevar a cabo porque se encontró un gran aliado,
el VAR y sus 33 cámaras, de las cuales ocho permitieron grabación
superlenta; cuatro, ultra lentas y dos a determinar el fuera de juego. Todas estuvieron a disposición exclusiva del equipo del VAR, que contó con dos
cámaras adicionales detrás de cada arco para la final.
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Las de cámara lenta fueron para comprobar el punto de contacto en una
infracción física o el lugar y quién lo inició. Las de velocidad normal, para
juicios subjetivos, intensidad de la falta y el contacto del balón con la mano.
Con esta unión de humano-tecnología que se instauró por primera vez, se logró que los árbitros tengan mejor oportunidad, ser asertivos a la
hora de definir y darles una nueva procedencia de emendar un error.
Jugadores que sabían que no era solo un árbitro y sus dos asistentes los que
los controlaban sino 33 ojos más. Directores técnicos que conocían que cada jugada con balón detenido y las marcaciones hombre a hombre podían terminar en faltas por la asistencia del VAR.
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Todo eso hizo un combo para que califiquemos a este Mundial, desde el punto de vista arbitral, como el mejor, el que logró que los árbitros no hayan estado en el ojo de la tormenta e hicieran justicia deportiva.

Podremos seguir discutiendo si hay que aplicar o no la tecnología, pero lo que debemos reconocer que para los árbitros es una herramienta fundamental que lo ayuda a controlar lo que el cuerpo y sus sentidos no le permiten.
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Se deberá seguir trabajando y aunque se ganó en experiencia, seguramente existirán cambios en algún protocolo. Sin embargo, el primer paso se dio y bienvenido dirán los árbitros cuando le preguntan acerca del VAR.
Si al Mundial de Brasil 2014 se valoró la implementación del aerosol, en Rusia 2018 fue el VAR el que cumplió por lejos las expectativas.
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Se terminó la Copa del Mundo Rusia 2018 y a la hora de realizar un examen arbitral se podrá decir con seguridad que fue uno de los mejores. La Comisión de Árbitros de la FIFA seguro que sacará sus conclusiones y aportará mejoras, pero ya no hay dudas de que el VAR vino para quedarse y deberemos aprender que su aporte nos ofrecerá "Una nueva oportunidad al equipo arbitral".
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