La comundiad croata en Argentina se reunió en Saavedra para vivir el partido por la final del Mundial de Rusia (Nicolás Stulberg)
La comundiad croata en Argentina se reunió en Saavedra para vivir el partido por la final del Mundial de Rusia (Nicolás Stulberg)

Pese a que la Selección haya quedado eliminada en octavos de final, hubo un grupo de personas en el país que siguió viviendo cada instancia del Mundial de Rusia con gran expectativa y se ilusionó por la final de hoy: la comunidad croata en Argentina.

Los primeros inmigrantes del país balcánico se asentaron en la década del 40′, durante la Segunda Guerra Mundial, mientras que una gran ola de extranjeros optó por la Argentina como su nueva patria durante los años 80′ debido a las guerras civiles y a la posterior disolución de Yugoslavia.

De ahí provienen las miles de familias croatas que hoy se mezclan entre la sociedad albiceleste y aunque sus descendientes hayan nacido en suelo argentino todos se definen como "argentino de sangre pero croata de corazón".

Aquella frase se traslada a la pasión que genera el fútbol. En el corazón de Saavedra, a metros del Parque Sarmiento, gran parte de la colectividad croata se reunió en el Centro Juvenil Croata-Argentino para contemplar juntos el duelo decisivo entre el elenco conducido por Zlatko Dalić y Francia.

Desde el inicio de la jornada, las culturas croata y argentina alternaron continuamente. "Dobar dan", se escuchó en reiteradas ocasiones ante cada saludo de buen día por parte de los presentes, mientras en el buffet del salón se vendían choripanes a la parrilla y empanadas de carne.

"El croata es un amante del deporte. Es un país de menos de 4,5 millones de habitantes y se destacan en varias disciplinas, no solo fútbol. Yo soy futbolero pero en Croacia los deportes más populares son el básquet y el waterpolo", reconoce Esteban, uno de los encargados del lugar, en diálogo con Infobae.

Los hinchs se mostraron eufóricos y sentimentales durante el desarrollo del partido (Nicolás Stulberg)
Los hinchs se mostraron eufóricos y sentimentales durante el desarrollo del partido (Nicolás Stulberg)

Poco a poco el salón decorado con banderas cuadriculadas rojas y blancas se fue colmando. Al momento de los himnos, con los equipos en la cancha, todos los presentes se pusieron de pie y entonaron las estrofas a la par de Luka Modric, Iván Rakitic y compañía.

Durante el cotejo, las reacciones fueron fidedignas a su parte argentina con abucheos e insultos ante los goles franceses, festejos exacerbados con los tantos croatas y cánticos coloridos ante cada avance de los balcánicos.

Una vez finalizado el encuentro, los tantos de Mario Mandzukic -en contra-, Antoine Griezmann, Paul Pogba y Kylian Mbappe decretaron el triunfo del equipo galo por 4-2, pero la alegría y la emoción no desaparecieron de las caras de los presentes.

El segundo puesto en el Mundial fue celebrado como una victoria por todos los presentes (Nicolás Stulberg)
El segundo puesto en el Mundial fue celebrado como una victoria por todos los presentes (Nicolás Stulberg)

"Estamos muy contentos igual a pesar de todo porque lo pudimos ver todos juntos en familia. Fue hermoso el día de hoy, algo inimaginable. Estuve muy nerviosa durante el partido pero también feliz porque el equipo mereció llegar hasta acá", comentó Valeria, una joven argentina hija de padres croatas.

El segundo puesto en la Copa del Mundo fue un premio a una generación de jugadores que llevaron a su seleccionado a lo más alto. Croacia disputó por primera vez en su historia una final del mundo y lo celebró sin importar el resultado. Este esfuerzo fue reconocido por su comunidad, que vivió la derrota con una sonrisa.

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