"Ser capitán no te hace más líder, pero llevar el brazalete en un Mundial te llena de orgullo". Diego Simeone habla calculando cada palabra, como si estuviera frente al pizarrón para planificar un partido. Sin embargo, hay temas que lo apartan del plan. Cuando dice, siente, vibra. Como cuando se calzaba el dorsal 14 de la Selección.

"El día que Daniel Passarella me dijo que iba a ser capitán, en mi imaginación lo veía en el Mundial del 78, saliendo del túnel, con la cinta", recuerda vívidamente aquel instante en el que fue ungido con el privilegio, que defendió con sudor a discreción.

Y dinámica, garra, algún taponazo destemplado también, ¿cómo no? Se divierte con la chicana su hijo Giovanni, el hoy delantero de la Fiorentina, que también supo defender con hombría la camiseta de Argentina en Juveniles: "Vi partidos de mi papá en la Selección. ¿Qué vi? Patadas, patadas y patadas".

Es que el Cholo jugaba, como él mismo patentó, con "el cuchillo entre los dientes". Una frase que pasó a integrar el diccionario popular futbolero a partir de su invención para ilustrar un momento de Selección, en 1996.

Con Beckham, con quien tuvo dos duelos, en 1998 y 2002 (Getty Images)
Con Beckham, con quien tuvo dos duelos, en 1998 y 2002 (Getty Images)

"Fue después de un partido en Mar del Plata; perdimos 3-2 con Yugoslavia y se venía un clásico contra Uruguay. Colegas uruguayos me dijeron en el vestuario: 'Y ahora viene Uruguay'. Y me salió: 'Hay que jugar con el cuchillo entre los dientes'", relata la génesis de su creación.

"Es la manera de jugar en un lugar en el que te encontrás con tipos de personalidad. Y quedó reflejada y algunos hoy todavía aprovechan la frase. Uno en la vida siempre tiene la intención de dar el máximo, que es un poco eso de jugar con el cuchillo entre los dientes", concluye.