Santiago Russo es un apasionado del handball que viaja por el mundo difundiendo a su deporte
Santiago Russo es un apasionado del handball que viaja por el mundo difundiendo a su deporte

Santi, ¿cómo se llama el deporte ese que hacés vos?— le preguntó en medio de un asado uno de sus amigos, mientras hacía el gesto con las manos como si estuviera armando una jugada de vóley.

Handball. Y no es así. Es así— le respondió Santiago Russo levantando su mano derecha por encima de su hombro, imitando a los movimientos de su deporte.

La consulta le hizo un click en la cabeza. "Claro, hasta ese momento nunca había visto una foto o un video. Me di cuenta de que tenía que hacer algo por Facebook, que recién aparecía", recordó en diálogo con Infobae.

En 2006 comenzó su travesía. Sin hacer grandes inversiones apostó por su pasión. "No le encontraba la vuelta comercial. Cuando sacaba las fotos y mis amigos me las pedían, no se las podía cobrar. Hice unos libros en el Mundial Juvenil para la Confederación y algunos sponsors, pero también salí perdiendo económicamente. Fue una buena experiencia, pero salió mal", reconoció.

El diálogo fue interrumpido unos instantes por un chico de unos 10 años de Puerto Rico (es el hijo de un integrante de la delegación centroamericana que lo albergó en su casa durante 4 meses en un torneo internacional).

Tengo un regalo para vos, mañana te lo doy— lo sorprendió Santiago al chico.

La intervención del niño abrió la puerta a la primera de sus historias: "Con el papá nos conocimos en Cuba, pero nos hicimos amigos en Toronto. Como le gustaba el laburo que hacía, quería que trabaje para la Confederación de su país. Me dio pasajes y hospedaje. Incluso modificó el garaje de su casa para hacerme una habitación", relató Russo como si fuera algo habitual en él.

Hace más de 10 años que recorre el mundo siguiendo su sueño
Hace más de 10 años que recorre el mundo siguiendo su sueño

Su vida es así. Una rutina que no es rutina. "En Hong Kong estuve viviendo en una carpa con mi novia (ahora ex) que armamos en la terraza de un edificio", disparó con la sonrisa que le provoca revivir aquel episodio.

El pelo largo, los bigotes y la barba recortada le imponen un estilo muy característico. Un look similar al de D´Artagnan que lo convierte en el mosquetero de las fotos. Dentro de sus innumerables aventuras se destacan las que vivió en Asia: "Vendíamos muffins de chocolate en la calle para poder tener algo de plata. Como habíamos llegado del Mundial de China con 500 dólares y teníamos que pagar 400 por la visa para entrar, no nos daban los números".

Su hospedaje se basa en el couchsurfing, la App que le permite alojarse de forma gratuita gracias a la solidaridad de otros usuarios. "En Hong Kong nos recibió una argentina que tenía una hija y se estaba divorciando. Tuvimos que hacer un poco de psicólogos para contener a la familia. De lo mal que estaban, ni siquiera bañaban a la nena. Pero un día mi novia hizo una torta, y con la magia del chocolate pudo unirlos de nuevo", deslizó con la vibra positiva que contagia.

Durante más de 10 años recorrió 32 países siguiendo al handball, aunque la lista aumenta a 57 si se tienen en cuenta los viajes por vacaciones. En su Top 3 ubica a Groenlandia, China y Egipto como los lugares que más lo impactaron. Las Noches Blancas en la isla que está entre el Ártico y el Atlántico fue uno de los fenómenos que más le llamó la atención. "Era increíble que en las 24 horas haya sol. Eran las tres de la mañana y veía por la ventana a los chicos jugando en la calle. No tenía noción del tiempo, porque el día estaba siempre igual", aseguró.

Su casa es el mundo, y para que su felicidad se mantenga intacta debe haber un partido de handball
Su casa es el mundo, y para que su felicidad se mantenga intacta debe haber un partido de handball

Una situación distinta fue la que vivió hace poco en un importante torneo en Bolivia, donde durmió debajo de las tribunas del estadio para capitalizar el tiempo. "Como a la noche baja mucho la temperatura y me quedaba hasta muy tarde en la sala de prensa, me hice amigo del portero y me tiré en el depósito de limpieza con un colchón y la bolsa de dormir. Hasta tenía la llave del gimnasio", aclaró entre risas.

Una locura que no tiene comparación con la que vivió en la jornada más importante de la competición. "Como también hablo inglés, portugués y francés, desde la organización me pidieron si les podía dar una mano para ayudar a los equipos. Me dieron un uniforme celeste, y una de las primeras tareas consistía en llevar a los atletas a la ceremonia inaugural", recordó Russo anticipando lo inesperado. "Como estaba la delegación de Uruguay, que se viste también de celeste, acompañé a los jugadores hasta el estadio y sin darme cuenta entré con ellos a la cancha desfilando como un atleta más", relató mientras levantaba las manos para saludar a ese público que lo confundió con uno de los protagonistas charrúas. "Hasta me dieron unas banderas para que festeje con los jugadores. Cuando mis amigos me vieron en la tele no entendieron nada. Salí en todos los diarios de Uruguay y vi la ceremonia desde adentro", cerró.

Sus historias son incontables. Tal es así, que la conversación con Infobae pudo durar horas. Sin embargo, el fotógrafo de Play Handball tuvo que continuar con su trabajo para difundir el deporte que ama en su página web y sus redes sociales (@play_handball). Naturalmente, antes de la despedida hubo tiempo para una anécdota más: "En Venezuela me hospedó una familia en los barrios, que es como una favela enorme. Había que tener mucho cuidado porque teníamos los equipos, dinero, documentos… me acuerdo que cruzamos la frontera a Colombia caminando en una zona que es muy peligrosa. En Cúcuta hay mucha corrupción y contrabando. A nosotros no nos pasó nada, pero conozco casos en los que la propia policía le robó a la gente", concluyó.

Santiago Russo, el mosquetero de las fotos, protagoniza su vida de película con una intensidad que supera a la ficción. Tal es así, que su futuro inmediato encontrará un nuevo destino exótico. "La ceremonia del handball va a terminar cerca de las 11:30. Después del protocolo del podio me tengo que ir directo al aeropuerto porque tengo un vuelo a Canadá a las 14:30″. El país del norte será una de las 3 escalas que tendrá que hacer antes de aterrizar en Macedonia, donde se disputará el Mundial Juvenil. Y D'Artagnan estará presente.

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