
El espíritu colectivo por encima del talento individual. Esa es una de las marcas registradas del River de Marcelo Gallardo, un equipo que no tiene una figura excluyente sino que se caracteriza por su fuerza como estructura grupal. En ese contexto, hay un solo futbolista que hoy surge como el único indispensable del actual campeón de América: Franco Armani, el arquero que dice presente en todas las paradas complicadas, en especial en los duelos coperos.
Tras la partida de Marcelo Barovero en 2016, pasaron por el puesto Augusto Batalla, Germán Lux, Enrique Bologna y Armani. Y el único que respondió con creces fue el actual arquero titular de River y de la selección argentina. Los otros tres alternaron aciertos y errores, y en ese río revuelto Armani se destacó por la regularidad de sus rendimientos satisfactorios.
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Desde su llegada a River en enero de 2018, Armani resultó vital para la obtención de tres de los diez títulos que consiguió el equipo en la era Gallardo: la Supercopa Argentina frente a Boca, en Mendoza; la Copa Libertadores 2018; y la Recopa Sudamericana 2019. Las atajadas y la seguridad que transmitió fueron clave para que River pudiera festejar. Esa tendencia se vio especialmente marcada en la Libertadores 2018: tuvo participaciones decisivas en todas las series mano a mano (ante Gustavo Bou frente a Racing en octavos, Emanuel Gigliotti lo sufrió contra Independiente en cuartos, Everton lo padeció en las semifinales ante Gremio y a Darío Benedetto le tapó un mano a mano muy recordado en la final de ida en la Bombonera).
De estilo sobrio y sin estridencias, Armani ostenta dos récords en River. Cuenta con el mejor promedio de valla invicta en los primeros 68 partidos oficiales que lleva con la camiseta de la banda roja: mantuvo el arco invicto en la mitad de los encuentros: 34. Y en esos 68 encuentros le anotaron 44 goles.
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No es el único número sorprendente del que puede ufanarse: Armani llegó a estar 965 minutos sin recibir goles, la segunda marca más larga de la historia del fútbol argentino. El récord en ese sentido es propiedad de Carlos Barisio, quien en 1981 estuvo 1075 minutos con su arco invicto. La máxima racha de Armani tuvo lugar entre el 1 de abril (Fernando Márquez para Defensa y Justicia) y el 1 de septiembre del año pasado (Nicolás Blandi para San Lorenzo).
Para tomar dimensión de lo que consiguió en el arco de River: a lo largo de la historia, bajo esos tres palos supieron estar gigantes del puesto como Amadeo Carrizo, Ubaldo Fillol y Nery Pumpido. Carrizo, por caso, tuvo un récord de 769 minutos sin recibir goles en el Metropolitano de 1968.
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Destinado a ocupar un lugar importante en los libros del fútbol sudamericano, Armani supo ser hombre récord también en Colombia, donde una marca del actual arquero de River aún no logró ser superada. En 2013 mantuvo invicto el arco de Atlético Nacional de Medellín durante 1046 minutos (casi doce partidos) entre la Liga de ese país, la Copa Colombia y la Copa Sudamericana. Ese récord, se insiste, sigue vigente.
Entre el récord que consiguió con la camiseta de River el año pasado y el que había logrado hace casi seis años en Colombia hay una diferencia marcada: allí lo consiguió en partidos consecutivos sin distinción de campeonatos, mientras que acá lo hizo en encuentros en cadena en el marco de la Superliga.
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Su paso por Atlético Nacional de Medellín y su recorrido por River dan cuenta de un arquero nacido para ganar. En el equipo colombiano supo ganarse la chapa de máximo ganador en la historia del club al conseguir trece títulos, entre ellos la Copa Libertadores 2016. Y en River, el club del que se hizo hincha de pibe, cuando jugaba en los potreros de su Casilda natal, ya dio tres vueltas olímpicas: la Supercopa Argentina y la Copa Libertadores 2018, ambas ante Boca, y la Recopa Sudamericana de este año, frente a Atlético Paranaense.
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Aquella enorme actuación que cumplió ante Boca en Mendoza, en marzo del año pasado al ganar la Supercopa Argentina, resultó decisiva para que Jorge Sampaoli lo convocara para jugar el Mundial de Rusia con la selección argentina. Jugó como titular los partidos frente a Nigeria y Francia en el Mundial, y se consolidó en la reciente Copa América de Brasil al jugar desde el primer minuto todos los encuentros de la Selección, que finalizó tercera tras ganarle el último partido a Chile.
Armani dice estar "cómodo y contento" en River, pero al llegar al club de Núñez confesó tres deseos: salir campeón de la Libertadores, llegar a la Selección y luego tener la chance de cumplir el sueño de jugar en algún club europeo. Esta última, en definitiva, es la única cuenta pendiente que le queda, a juzgar por sus propias palabras. Tal vez no le resulte tan sencillo cumplirla, ya que el 16 de octubre cumplirá 33 años. Aunque en su círculo íntimo afirman que atajará como mínimo cinco años más.
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