Lionel Messi y Juan Pablo Sorín durante los entrenamientos en el Mundial del 2006 (AFP)
Lionel Messi y Juan Pablo Sorín durante los entrenamientos en el Mundial del 2006 (AFP)

La estadía de Argentina en el Mundial de Alemania fue de 5 partidos. Eran los tiempos en donde la Albiceleste no lograba cruzar la barrera de los cuartos de final. Aquel equipo liderado por José Pekerman se retiró del torneo sin haber perdido un partido (2-1 a Costa de Marfil, 6-0 a Serbia y Montenegro, 0-0 con Holanda, 2 a 1 a México y 1-1 con el elenco local), pero a pesar de su notable producción no logró el objetivo.

En la recordada jornada de Berlín que marcó la despedida del conjunto nacional quedaron en el banco de suplentes dos hombres que en la actualidad tienen muchísima influencia en la Selección: Lionel Scaloni y Lionel Messi.

Ninguno de los dos se imaginó en ese momento que 13 años después iban a volver a estar juntos con responsabilidades distintas. El mejor jugador del mundo y el actual entrenador compartieron la concentración con Juan Pablo Sorín, quien era el capitán de aquel elenco que se despidió por penales.

En diálogo con Infobae, el ex lateral reveló la intimidad que había en ese grupo caracterizado por la hermandad que se había generado en Europa. "Siempre hago hincapié en la unión que tenía ese plantel. Como uno de los líderes de ese equipo, junto con el Ratón Ayala siempre buscamos unir a las distintas generaciones. Trabajábamos desde el punto de vista espiritual, porque sabíamos que uno se iba a matar por el otro. Había un apoyo continuo que te tranquilizaba y estábamos seguros de que el que entraba podía cambiar el destino del juego", deslizó Juampi.

Messi encara a Sorín ante la atenta mirada de Cambiasso (AFP)
Messi encara a Sorín ante la atenta mirada de Cambiasso (AFP)

"En esa Selección yo me sentí muy identificado y muy orgulloso. Es imposible nombrar a todos, pero con Román (Riquelme), Messi, Aimar, Lucho González, Tevez y Cambiasso teníamos todo para ser campeones del mundo, pero lamentablemente nos quedamos en los penales", continuó Sorín, quien todavía lamenta lo que pudo haber sido la revancha del fracaso del 2002.

Del mismo modo que ocurrió en Alemania, para el torneo que se desarrolló en Asia Argentina llegaba como principal candidato al título. Con el antecedente de una eliminatoria casi perfecta (se perdió un único partido con Brasil de visitante), el combinado que ideó Marcelo Bielsa se volvió en primera ronda después de enfrentar a Nigeria, Inglaterra y Suecia. "Fue uno de los dolores más grandes de mi carrera. Sabíamos lo que estaba viviendo la gente y queríamos darle una alegría, pero al final salió todo mal", reveló el ex River en referencia al contexto crítico que sufría el país desde el punto de vista económico, político y social.

Si bien el momento deportivo de la Selección es otro, Sorín trazó un paralelismo con el presente, ya que los índices de inflación y pobreza aumentaron de forma desmedida en los últimos años. "Ahí contábamos con un equipazo y uno de los mejores técnicos que tuve en mi carrera. Igualmente, sabemos que el fútbol no le va a solucionar la boleta de fin de mes a la gente, ni va a parar el aumento de las tarifas. Eso le corresponde a los políticos, que son los responsables de corregir este momento al que llegamos. Los jugadores pueden darle a la sociedad una alegría esporádica, pero no se tienen que cargar con más responsabilidad que esa. Siempre manteniendo en claro que hay que ser consciente del esfuerzo del hincha y del sacrificio que hace para pagar una entrada", analizó en vísperas de la próxima Copa América que se disputará en Brasil.

Si bien el equipo con el que trabaja Scaloni todavía no está afianzado por el constante recambio y la prueba permanente de nuevos protagonistas, Sorín también destacó la labor de Samuel y Ayala, quienes "son personas muy nobles que quieren lo mejor para la Selección, más allá del proceso que puedan hacer". A pesar de la falta de tiempo, para Juampi la esperanza es lo último que se pierde: "Es gente que quiere ver a la Argentina triunfar buscando el mejor camino. Están tratando de darle la identidad que los caracteriza. Ojalá que lo consigan con el regreso de Messi, que es el mejor del mundo y hay que cuidarlo".

La sonrisa de Sorín al ver los malabares que hacía Messi en Alemania (AFP)
La sonrisa de Sorín al ver los malabares que hacía Messi en Alemania (AFP)

Lo llamativo es que desde la AFA aún continúan ejerciendo una presión innecesaria en el astro rosarino. El video que publicó la entidad de la calle Viamonte fue un claro ejemplo de ello. "No hay que cargarlo de mayores responsabilidades, más allá de las que él asume, responde y quiere. De hecho lo dijo públicamente, él es el primero que quiere ganar algo con la Selección, pero para conseguir ese objetivo primero hay que construir un proyecto. Así lo hizo la generación que jugó las tres finales, pero lamentablemente no lo pudieron coronar con un título", deslizó Sorín poniendo mayor énfasis en el cuidado que hay que tener con la Pulga: "Hay que alentarlo y no defenestrarlo cuando las cosas no salen por cualquier cosita o cualquier detalle. No sirve de nada hacerse famoso por una crítica a Messi. Es mucho mejor apoyarlo y darle desde una crítica constructiva o un análisis técnico o táctico algo que le pueda aportar".

Los últimos antecedentes relacionados a la gira por Europa y África no brindan ninguna garantía. Como lo explicó en diálogo con Infobae, "a nadie le gusta perder con Venezuela, porque esas selecciones nunca estuvieron en el nivel de Argentina". Sin embargo, en el pensamiento del ex capitán albiceleste hay que tener en cuenta otros factores: "Hay que ver lo que ellos hicieron para mejorar. Es un equipo con jugadores que vienen trabajando juntos hace mucho tiempo y nuestra Selección tiene que construir primero su identidad para volver al primer plano internacional".

El compromiso de Juan Pablo Sorín no solo se remite al fútbol. Consciente de la actualidad del país y de los problemas internacionales que afectan al medio ambiente, el ex futbolista fue elegido embajador en América Latina para la campaña ¿Planeta o Plástico? que lanzó National Geographic.

Con una apariencia similar a la del entrañable personaje de ficción de la saga Harry Potter, Rubeus Hagrid, Juampi confesó que tuvo varios cambios de hábitos para contribuir en la lucha contra la contaminación. El uso de botellas retornables, bolsas biodegradables, la eliminación de los sorbetes descartables y la reducción del agua en su aseo personal son algunos ejemplos de su nueva vida. "El futbolista tiene que disfrutar de lo que hace, sin olvidarse de lo que sucede en la vida cotidiana. Hay una crisis muy profunda, mucha pobreza y contaminación. Creo que el jugador debe tomar consciencia de todo, desde reducir el consumo de plástico hasta cuidar el agua cuando uno se ducha", sostuvo el ex capitán.

Involucrado al 100% en su nueva faceta de embajador, el ex lateral reconoció que en muchas ocasiones "el fútbol te lleva a aislarte". "A veces es por protección porque se te acerca mucha gente, pero incluso estando aislado no significa desconocer lo que está pasando alrededor. En esto tiene que ver mucho la información y por eso es tan importante la campaña que promueve National Geographic, que con sus investigaciones brinda una mirada muy positiva".

Como el lema de la iniciativa es ¿Planeta o Plástico?, la intención es concientizar a la sociedad sobre la reducción del material descartable. Un reciclaje continuo que desea bajar los índices de contaminación. Tomando ese concepto, Juampi demostró una postura opuesta en relación al sentimiento albiceleste que le recorre por las venas. "Lo que nunca se va a extinguir es el amor por la camiseta de Argentina. El orgullo de haber sido capitán en la mayor y en la Sub 20 me hizo muy hincha. Ahora hay un proceso complicado, porque se sufrió mucha desorganización por los cambios de presidentes y entrenadores, pero hay que apoyar para que se pueda hacer una buena Copa América. Mi deseo es que estos chicos puedan darle al país el título que se nos escapó por muy poco", concluyó.

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