En el programa 90 Minutos de Fútbol, por Fox Sports, comentaban la inminente serie que recorre la vida de Carlos Tevez. Y Sebastián Vignolo comenzó a aguijonear a Oscar Ruggeri, panelista del show, con la posibilidad de tener su biopic, tal como sucede con el Apache. Allí, el Cabezón empezó a recorrer anécdotas y personajes de su Corral de Bustos natal.

Por ejemplo, el defensor campeón del mundo con la Selección en México 1986 recordó sus épocas de monaguillo y las peleas con sus colegas para quedarse con el sitial en la iglesia los sábados en los que había casamientos. "Íbamos a ver a los padrinos para buscar plata", aceptó. También mencionó al médico que, por un dolor en la espalda, le recomendó no volver a jugar al fútbol; sugerencia que jamás siguió. "Escondía los botines en las ruedas del camión de mi papá y nos escapábamos a los Torneos Evita. ¿Qué no iba a jugar? Jugaba. Y mi mamá me decía: 'Jugaste'. 'No, mamá, no jugué', le respondía. 'Jugaste", insistía. 'No, mamá, te juro que no jugué', le decía. Y había jugado, terrible partido. Amaba jugar al fútbol, quería ser jugador desde que tengo uso de razón y mi mamá no quería. 'Vagos, son todos vagos los jugadores de fútbol', me decía. Y mucho no le erró", bromeó.

A la hora de armar el elenco para la hipotética serie, Ruggeri advirtió que iba a tener que acudir a actores para muchos papeles, porque varios de sus amigos o vecinos fallecieron. "Cada vez que voy al cementerio y empiezo a recorrer, no, las caras que veo, amigos, conocidos, y aparecen ahí. ¿Viste que ponen la fotito?", explicó. "Y allá no se crema tanto, van derecho con el cajón hacia el nicho", detalló, y dio pie a una anécdota incómoda, que desató las carcajadas de todos sus compañeros de programa.

"Yo fui al crematorio cuando falleció la abuela de Nancy (su esposa). Hablé con la gerenta del lugar y le pedí: 'Dejame entrar'. Ella me dijo que no, que era difícil. Le dije: 'A mí no me hace nada'. Y entré. Había una cola de cajones para el crematorio… Había como 20, todos en fila", continuó con su relato ante la incredulidad del resto de los panelistas. "Sacalo de ahí", propuso, entre sonrisas, Raúl Cascini. Pero el Cabezón no frenó…

"Esto es la vida, bah, en este caso, la muerte. Van sacando de los cajones, los meten como si fuera una pizza. Vi a una señora. Metieron a una señora. Te juro, Pollo, fue terrible. Es una fuente grande, van abriendo… Y te llevás las cenizas de 5 ó 6. Eso de que te llevás las cenizas de tu mamá o papá… Es mentira. El otro se llevó la tuya y vos te llevás la del otro. Es una mezcla de cenizas", siguió con la escatológica descripción de su experiencia.

"Pero pasa esto: la señora se sentó. Les juro, me impresionó y me fui. Mirá que me la banco, ¿eh? Del mismo fuego, o de los nervios, no sé qué pasó. Y ahí me cagué", le puso punto final a la anécdota, mientras sus compañeros no podían hablar de la risa. "¿Ninguno fue al crematorio?", les preguntó. "Yo prefiero ir al Planetario, al Jardín japonés, no es una linda excursión", replicó Vignolo. "Sigan así, es algo normal del ser humano", se justificó Ruggeri. "Sí, la gente está haciendo cola", lo azuzó el conductor del programa. "¿Vos te diste cuenta lo que hiciste?", le preguntó. "Conté lo que pasé", argumentó el Cabezón, como conclusión.

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