Tenía apenas 9 años cuando llegó a River, proveniente de Club Atlético Las Palmas de Córdoba, y se instaló en la pensión. Su anhelo era jugar en la Primera del Millonario, un sueño muy grande para un niño todavía pequeño, que debió asumir responsabilidades de grande y sobrellevar las noches de soledad, lejos de la familia, en las que extrañaba. Y lloraba. En aquellos momentos, una tía que vivía en Núñez lo cobijaba. Hasta que la pelota lo arrancaba de la tristeza.

Seguramente, cuando en el minuto 50 del segundo tiempo en el estadio Nacional de Lima, se hizo cargo del tiro libre y colgó la pelota en el ángulo izquierdo del arco que, hasta su ejecución, Pedro Gallese había defendido de manera impecable, habrá sonreído. Y habrá recordado aquellas noches de congoja como un aprendizaje. Porque Cristian Ferreira, a los 19 años, "pegó el estirón". Convirtió un enorme gol para el 1-1 ante Alianza en el debut del campeón de América en la Copa Libertadores; el cuarto en 13 partidos con la camiseta de su institución. Aldosivi, Patronato y Newell's (también de tiro libre) ya lo habían sufrido. Pero su talento adquirió en Perú carácter internacional.

Matías Biscay, con la anuencia del suspendido Marcelo Gallardo, decidió mandarlo al campo de juego en lugar de Juan Fernando Quintero a los 15 minutos del segundo tiempo. El cuerpo técnico apostó por su frescura, la misma que generó que en las divisiones inferiores lo compararan con Manu Lanzini, cuando todavía era delantero. El juvenil fue amonestado, dejó algunos destellos de su habilidad y visión, pero había quedado enmarañado en la resistencia. Hasta que le sacó lustre a su pegada.

"Cris le pega un fenómeno, siempre confiamos en él", dijo Matías Suárez, consumada la igualdad. "Cristian es un jugador muy joven, que tratamos de llevar con tranquilidad. Tiene mucha calidad, una de sus cualidades principales es que le pega muy bien a la pelota; es algo llamativo para un jugador tan joven. De a poco se va acomodando, se va acostumbrando al grupo, al ritmo de trabajo, al ritmo de los partidos… Va a ir madurando de a poco", señaló Biscay, y en su voz se escuchó la opinión del Muñeco, con el que tiene una relación simbiótica.

"No pudimos manejar bien la pelota, faltó claridad. En el segundo tiempo cambiamos, salimos con otra mentalidad y gracias a Dios pudimos empatar el partido", analizó Ferreira, quien lleva diez años en el club.

River siempre confió en sus condiciones. No había debutado en Primera y su cláusula de rescisión ya ascendía a 15 millones de dólares. Pertenece a la misma camada de Exequiel Palacios, prolífica en talento. Y River disfruta y descansa en su pegada.

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