Los estremecedores videos de la agresión de hinchas de Boca que terminó con la muerte de Matías Diarte: los detalles de la causa

Ahora son 325. Es el número de la vergüenza del fútbol argentino, que se jacta de tener dos semifinalistas de Copa Libertadores, pero esconde la miseria y la muerte: Matías Diarte, 28 años, hincha de San Martín de Tucumán, se convirtió ayer en la víctima 325 por violencia en el fútbol.

Algunos intentarán cubrirse diciendo que en realidad su deceso provino de una presunta mala praxis del sanatorio donde fue internado para la operación de su rodilla derecha. Esa es solo una parte de la verdad, que ya está investigando la Justicia de Tucumán, que este mediodía realizó la autopsia sobre el cuerpo del fanático Santo en la morgue de la capital provincial.

Pero el hecho que desencadenó todo sucedió el 7 de septiembre cuando Diarte junto a otros 40 fanáticos del equipo recién ascendido a Primera se dirigían hacia Formosa a jugar contra Boca por la Copa Argentina. A 40 kilómetros del ingreso a la ciudad, la Policía detuvo al micro para hacer una requisa. Que duró más de lo aconsejable, teniendo en cuenta que detrás venían los cuatro micros que la barra brava de Boca había sacado desde Buenos Aires, sí, desde las inmediaciones de la propia Bombonera.

Diarte viajó a presenciar el partido entre San Martín de Tucumán y Boca, por Copa Argentina. Y terminó falleciendo
Diarte viajó a presenciar el partido entre San Martín de Tucumán y Boca, por Copa Argentina. Y terminó falleciendo

Cuando llegaron allí fueron retenidos por la Policía a apenas 200 metros de donde estaban los hinchas comunes de San Martín (la barra del Santo había viajado casi tres horas antes y esperaba en un camping cercano al estadio para ingresar). Primero hubo un cruce de insultos hasta que los miembros de La Doce se bajaron para robarles las camisetas y otras pertenencias. Los hinchas tucumanos corrieron al micro propio y, en el tumulto, Diarte fue atacado para sacarle la camiseta produciéndole lesiones en su rodilla izquierda hasta que intervinieron los efectivos policiales, que insólitamente no detuvieron a nadie, no lograron identificar a ningún agresor, pero sí trasladaron al hincha tucumano hasta el hospital local donde fue atendido por el médico de turno.

Cuando volvió a Tucumán, a Diarte le dijeron que debía operarse para salvar la rodilla. La obra social solo le cubría parte de la intervención, el club aportó una suma menor y el resto fue costeado por familiares e hinchas que compraron un bono donde se sorteaba, entre otras cosas, una camiseta oficial de la institución. Pero nada salió como se preveía: cuando entró a quirófano, todo se complicó por una presunta mala praxis con la anestesia y el hincha entró en coma. Y ayer, tras tres semanas en esa situación, falleció. Lo increíble es que en estos 50 días la causa que tramita en el Juzgado de Instrucción número 5 de Formosa no tuvo ningún avance.

Bajo la carátula de robo en poblado y en banda y lesiones leves, en Tribunales no pudieron identificar a ninguno de los agresores, porque los policías intervinientes no tomaron siquiera los datos de los participantes en la refriega y, en lo que supone una dilación insólita, tampoco se pidieron los registros a Gendarmería sobre las patentes de los micros y quienes viajaban en ellos. Porque La Doce debió pasar dos controles y, según fuentes oficiales, están registrados los ocupantes de los mismos. Algunos aseguran que entre ellos están los propios capos de la barra, lo que, de confirmarse, podría generar que sean citados a declarar.

infobae-image El acta policial de la denuncia
El acta policial de la denuncia

De cualquier manera, el único testigo presencial de los hechos que firmó el acta policial, otro hincha de San Martín, narró en la dependencia la situación vivida, pero no pudo reconocer las caras de los barras. Y como según los peritos de video de la Policía formoseña tampoco pueden hacerlo, el crimen de Diarte está impune hasta ahora y nada parece que vaya a hacer cambiar la situación.

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