El dueño de todas las miradas: así se vive un partido de Dorados de Sinaloa con Maradona como DT

El club azteca vive "la revolución maradoniana". Propios y extraños desvían permanentemente su mirada al banco incluso cuando los partidos están en plena disputa, en busca del seguimiento del astro argentino

(AFP)
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Dorados de Sinaloa no tiene ídolos. O, mejor, no los tenía. Porque aunque existe desde hace apenas 15 años, el Gran Pez cuenta con una Leyenda en su plantel que hace que los hinchas se interesen más por lo que pasa en el banco de suplentes que por el desarrollo del juego dentro de la cancha. Como en prácticamente todos los rincones del planeta, Diego Armando Maradona es el foco de atención.

Un mural enorme ubicado en la entrada principal de la platea baja enseña a un joven de rulos con su puño levantado. Toda su figura está teñida de dorado y una frase en negro, igual de grande, ocupa por completo la pared de cemento: "Bienvenido Diego".

La imagen de Maradona se repite en varias formas y tamaños dentro del estadio Banorte, la casa del equipo de la ciudad de Culiacán. Banderas dentro de la Popular Sur llevan su cara, mientras que en la tienda oficial solo venden los tres diseños de camisetas que posee el club con el '10' estampado y el "Diego" debajo.

Mientras el resto de los equipos aprovechan esta bomba del marketing que significa Maradona y aumentan el valor de sus entradas para los partidos ante Dorados, el conjunto de Culiacán mantiene sus tickets al precio de siempre. Eso si, en la victoria por 2-0 ante los Leones Negros de Guadalajara -en un partido disputado a las 18 con 33º de sensación térmica y una lluvia constante- el estadio apenas se llenó a mitad de su capacidad pero el 80% de los espectadores se ubicaron en la platea más cercana al Diez para poder apreciarlo, fotografiarlo y demostrarle su amor.

En un primer tiempo en el que las condiciones del campo impidieron el desarrollo normal, dejando como resultado un 0-0 en el que apenas se llegó a las áreas, los aficionados festejaban cada vez que su entrenador se asomaba por fuera del banco y daba alguna indicación.

Los niños, sin importarles que las precipitaciones le empapen hasta la ropa interior, apoyaban su cara contra la reja que divide las gradas del terreno de juego y gritaban a los cuatro vientos el nombre del argentino de 57 años, con la ilusión de que se de vuelta y salude.

Ya en el complemento la escena fue otra. Fiel al estilo del Maradona jugador,  los futbolistas de Dorados, que contaban con un jugador menos por la expulsión de Juan Pablo Meza, fueron por la hazaña y la consiguieron en el minuto 92 cuando Cristhian Báez tomó un rebote y puso en ventaja al local.

En ese mismo instante, los flashes de los celulares apuntaron en una misma dirección. Claro que no fue en la zona donde se encontraba el defensor paraguayo festejando con sus compañeros, sino a un hombre de gorra y de 165 centímetros que se abrazaba con su ayudante Luis Islas y agradecía al cielo por el gol.

Un minuto más tarde, Vinicio Angulo liquidó el cotejo con una definición exquisita. Pero ni ese delicado pase a la red del ecuatoriano impidió con que nuevamente las miradas vayan hacia el área técnica y todos sonrían al ver el festejo de Diego, con los brazos abiertos cual Jesús al ser crucificado.

El final de la función puso a Diego al frente de su plantel y de cara a la tribuna local para efectuar el tradicional saludo de la victoria que acostumbran en el club de Culiacán. Brazos en alto y aplausos, cada vez más rápidos, tanto futbolistas como hinchas en sintonía.

Una vez en el vestuario, al grito de "¡Vamos, la p… que los parió!", Maradona bailó con sus jugadores y celebró su segunda victoria seguida como local.

Conferencia de prensa de por medio, el Diez se subió a su camioneta blanca y abandonó el recinto. No sin antes toparse con sus fanáticos que le tenían preparada una última ofrenda. Fue así que el vehículo se alejó al ritmo de "La Mano de Dios" de Rodrigo Bueno interpretada por los simpatizantes de Dorados y puso fin al show. Por lo menos hasta el próximo partido de local.

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