A pesar de la distancia, la sonrisa de satisfacción y el entusiasmo por vivir uno de sus sueños más deseados se perciben como si se tratara de un chico que viaja por primera vez a Disney. Luciano Castro se encuentra en Las Vegas para asistir a la velada que protagonizarán Gennady Golovkin y Canelo Álvarez en "la capital del boxeo", como el propio artista cataloga a la ciudad de Nevada.

Alejado del set de grabación, sin guiones ni maquillaje, el protagonista de 100 días para enamorarse viajó a Estados Unidos para comentar la pelea a través de Space digital. Con una euforia notable y una narrativa sorprendente, el reconocido actor advirtió que "desde el jueves que está todo explotado". "Hay banners por todos lados, fanáticos con gorras de Canelo y GGG; y se llenó de mexicanos porque están festejando el aniversario de su independencia", explicó Luciano en el marco de El Grito de Dolores, la festividad azteca que promueve la tradición desde 1810.

A pesar de tener un nuevo rol de comunicador, su pasión lo obliga a ignorar la objetividad. "Con mi hijo somos fanáticos de Golovkin. Estamos convencidos que la primera pelea la ganó, pero como Canelo es un producto del marketing que vende mucho quedó en empate para que se organice la revancha", confesó en el diálogo que mantuvo con Infobae del otro lado del celular.

Canelo vs. Golovkin II Septiembre 2018
Canelo vs. Golovkin II Septiembre 2018

Su mirada también se enfocó en la preparación que tuvieron los púgiles de cara al evento que paralizará al planeta. "Comparto lo que dijo Golovkin, porque él no tiene que modificar su estilo para ganar. Canelo, en tanto, cambió mucho su entrenamiento para tener otro físico. Trabajó de otra manera para mejorar sus retrocesos y golpes. Creo que ahora buscará el nocaut", analizó como un experto en la materia.

Luciano Castro está enamorado del boxeo. Considera a la actividad milenaria como un arte. Por lo tanto, la ilusión con la que afronta este nuevo desafío alimenta las esperanzas de relegar a la actuación a un segundo plano para enfocarse profesionalmente como analista deportivo. "Es mi sueño. Acá levanto la cabeza y lo tengo a Osvaldo Príncipi, al presidente del Hall de la Fama de Las Vegas ó a Juan Larena. Ojalá que el día de mañana pueda estar al lado de alguno de ellos en un programa especializado. No como conductor, que lo conduzca Walter Nelson si quiere, pero me encantaría tener un espacio como columnista", confesó entre risas.

No sería descabellado imaginarlo frente a las cámaras de las señales deportivas en las madrugadas de los sábados. Incluso ya tomó la iniciativa cuando proyectaba posibles entrevistas con los boxeadores del momento. "Es una infidencia, pero tengo cuadernos en los que escribía las preguntas que le haría a los que más admiro. Yo me crié en el Luna Park y me considero un cholulo de los boxeadores porque sé el sacrificio que hacen para subirse arriba del ring. Cuando veo que pasaron 30 años de las peleas de Óscar de la Hoya me quiero matar", agregó con una sensación de nostalgia.

Foto: Diego García/GENTE
Foto: Diego García/GENTE

En el pasado se dio el gusto de compartir su profesión con su pasión. Tanto en Campeones como en Sos mi hombre interpretó el papel de boxeador. "Un día vino Adrián (Suar) y me dijo que tenía un regalo para mí. Yo pensaba que era un Rolex, pero fue algo mejor. Hice de Danilo en una tira que tenía que pelear con Mariano Martinez, Laport y Fede D´Elía; y de Ringo en la otra en honor a Bonavena, porque Oscar fue un animal. Es un orgullo cómo se bancó de igual a igual los 15 rounds con Alí. Es más, si hubiera aguantado en el último no hubiera perdido por nocaut", recordó.

Su realidad está relacionada al mundo de la farándula, una situación que le permitió conocer a Evander Holyfield, cuando el legendario norteamericano que cosechó 44 victorias a lo largo de su carrera (29 por KO) se animó a la pista del Bailando. "Fue un papelón. Me acuerdo que le pedí a un amigo que me avise cuando esté ensayando solo. Cuando me dijo que era el momento me puse muy nervioso. Entré como si fuera Tinelli, eludiendo la seguridad de Ideas del Sur y la de él. Le llevé los guantes con los que debuté como amateur para que me los firme, pero como no hablo nada de inglés parecía el very difficult de Tevez", detalló con las risas del caso y completó la anécdota con el encuentro que mantuvo con Mike Tyson: "A la semana fui a verlo en su stand up a Punta del Este, pero cuando estaba en el aeropuerto mi mujer me dijo Gordo no te exites ni hagas papelones, pero lo tenés sentado atrás tuyo. Así, con mi inglés patético, le pedí si le podía besar la mano y hacernos una foto. Fue terrible, porque cuando me acerque salieron patovas de todos lados, por suerte su manager es mexicano y le pude explicar la admiración que sentía hacia él".

Otro momento imborrable en la memoria de Luciano Castro fue cuando se midió ante Sergio Maravilla Martínez en una exhibición. "Fue una idea del Pato Galván que me encantó, porque además tuve la oportunidad de entrenar con él", comentó sin esquivar la pregunta sobre el físico de cada uno, dado que el actor se encontraba en mejores condiciones que su rival: "Lo que pasa es que él es campeón del mundo y puede hacer (y comer) lo que quiera. Yo como tengo que trabajar de lindo no puedo salir del zapallo y el repollo".

Si bien aquel empate que arrojaron las polémicas tarjetas pasó al olvido de inmediato, el artista se encargó de tener presente los movimientos del quilmeño: "Me dio 16 zurdazos que me dejó la cabeza como un Teletubbie. Es normal, porque los boxeadores son así".

A horas de la velada que animarán Canelo y GGG, la expectativa crece con el correr de los minutos. Sobre todo por el entusiasmo que le despierta el kazajo, a quien considera el favorito. "Estoy en Las Vegas, cómo no voy a apostar por él. Me traje unos morlacos especialmente para eso. Del mismo modo que lo hice cuando vine a ver al Chino Maidana", concluyó.

El duelo comenzará cerca de la medianoche con la transmisión de Combate Space (el inicio será a las 21:30 con las peleas de fondo) y se espera que en esta ocasión la gloria no quede vacante. Además, ambos prometieron culminar su compromiso antes de que suene la campana. En la revancha, está prohibido el empate.

Foto: Diego García/GENTE
Foto: Diego García/GENTE

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