El plantel de River ya recibió la comunicación oficial en su grupo de WhatsApp: el lunes al mediodía, los jugadores deberán presentarse todos en el estadio Monumental para subirse a un micro y recorrer los 57 kilómetros hasta el Sofitel de Cardales, el complejo cinco estrellas en el que aguardarán la revancha ante Racing en busca de un lugar en los cuartos de final de la Copa Libertadores. Ahora bien, ¿por qué Marcelo Gallardo optó por regresar allí por quinta vez en la previa de un encuentro determinante para su equipo? Las razones son varias.

En primer lugar, el Muñeco cree que el clima de ansiedad que suele respirarse en la previa de los grandes partidos en el Monumental, donde River tiene su lugar de concentración, no es el mejor ámbito para que los jugadores consuman la vigilia de un choque que se vivirá como una suerte de semifinal o final anticipada de la Libertadores. En Cardales, entonces, Gallardo buscará tranquilidad y privacidad.

En segundo término, en ese complejo del partido de Campana también intenta fortalecer la unión del grupo. Le suma un día más de concentración a lo que es habitual: por lo general, el plantel suele dormir junto la noche previa a cada partido, y esta vez serán dos las noches de descanso y convivencia colectiva.

Hay un tercer motivo que Gallardo difícilmente reconozca en público: el técnico es de los que creen que cuanto menos información tenga el rival, mejor será para su equipo. Por eso, en un lugar repleto de verde y ajeno a las miradas de la prensa, hará los ensayos que entienda convenientes y definirá en secreto la formación para tratar de conseguir el triunfo que su equipo necesita para pasar de ronda luego del 0 a 0 del choque de ida en Avellaneda.

Si hay una cuarta razón, más vinculada con cuestiones esotéricas, solo Gallardo lo sabe. Lo cierto es que las cuatro veces anteriores que River estuvo en Cardales, luego se quedó con la victoria. La primera vez fue distinta a las tres posteriores, porque allí el plantel realizó una suerte de mini pretemporada previa a su obtención de la Copa Libertadores 2015, luego de 19 años de aguardar esa conquista.

Antes de las semifinales frente a Guaraní, el equipo realizó una puesta a punto de diez días en Cardales. El choque de ida, jugado el 14 de julio en el Monumental, finalizó 2 a 0 en favor de River con goles de Gabriel Mercado y de Rodrigo Mora. Una semana después, consumó el pasaje a la final con un 1 a 1 en el que el gol fue anotado por Lucas Alario, en su debut internacional con la camiseta de la banda roja.

Luego Gallardo esperó hasta septiembre de 2017, en la previa del histórico 8 a 0 ante Jorge Wilstermann, de Bolivia, para regresar a Cardales. River había perdido 3 a 0 el choque de ida de los cuartos de final en Cochabamba y necesitaba una goleada en la revancha para pasar de ronda. La consiguió con creces en una noche lluviosa en el Monumental, recordada entre otras cosas porque Ignacio Scocco tuvo su partido soñado al anotar cinco goles.

Luego de aquel partido, Gallardo confesó que durante la reclusión en Cardales trató de "descomprimir" la cabeza de los jugadores con un torneo de truco del que participaron todos los integrantes del plantel. "Fuimos el martes a Cardales. Fue regenerativo. Hubo un campeonato de truco a la noche. Participamos todos. Fue un día para descomprimir. El miércoles nos pusimos en la cabeza la determinación para jugar al día siguiente. Algunas cosas uno las siente y se dan de esa manera", agregó el técnico, que en la previa había dicho que estaba frente al "reto más grande" desde que había llegado a River.

En la ronda siguiente, el rival del conjunto "millonario" fue Lanús. Y para aguardar el 1 a 0 que River consiguió en el Monumental, el equipo también fue a Cardales. En la revancha, Lanús consumó la hazaña de ganarle 4 a 2 luego de que River se pusiera 2 a 0 arriba. Al margen de la polémica por el uso del VAR que tanto perjudicó a River aquella noche, fue uno de los encuentros coperos más aciagos de la historia del equipo de Núñez. Para esperar aquella revancha, Gallardo desistió de ir a Cardales porque desde allí hasta la cancha de Lanús hay 86 kilómetros de distancia.

Ya en marzo de este año, Gallardo decidió recluir al plantel nuevamente en Cardales en la previa de la final de la Supercopa Argentina que le ganaron a Boca por 2 a 0 en Mendoza.

Además de privacidad y serenidad, el complejo de Cardales cuenta con canchas de fútbol de primer nivel y allí Gallardo suele pedir que mojen el césped, tal como ocurre cada vez que River juega en el Monumental. También hay un gimnasio de última generación, un spa y lugares para practicar distintos deportes y actividades recreativas, como tenis, golf, bowling, ping pong, metegol y golf, al que Gallardo juega con asiduidad y en muchos casos en compañía de Rodolfo D'Onofrio y Enzo Francescoli.

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