Temperley Lawn Tennis: la historia del club que formó a Gaudio, abrazó a Vilas y forjó una pasión que atraviesa generaciones

A partir de su protagonismo en la Primera División en Interclubes y una rica tradición formativa, la institución del sur del Gran Buenos Aires se convirtió en un emblema del tenis argentino

Guardar
Google icon
A partir de su protagonismo en la Primera División en Interclubes y una rica tradición formativa, la institución del sur del Gran Buenos Aires se convirtió en un emblema del tenis argentino

Pocos clubes pueden contar una historia tan ligada al desarrollo del tenis argentino como el Temperley Lawn Tennis Club. Fundado a principios de la década de 1920, en pleno crecimiento de la localidad que le dio origen y lo vio forjar su identidad, atravesó más de un siglo de transformaciones sin perder de vista el objetivo que inspiró a sus fundadores: convertir al tenis en el corazón de la vida social y deportiva de la institución.

Sus orígenes se remontan al Villamil Athletic Club, una entidad vinculada a la empresa exportadora de cueros Villamil Hermanos. A partir de diferencias surgidas durante un torneo de tenis, un grupo de socios decidió emprender un nuevo camino. Una tarde de verano en la casa de la familia Weiss, sobre la calle Juncal, nació una institución que terminaría siendo emblema del sur del Gran Buenos Aires.

PUBLICIDAD

En pocos meses, el flamante club alquiló un terreno sobre la calle Solís, construyó sus primeras canchas y reunió a decenas de socios. El crecimiento fue rápido. Con el paso de los años llegaron nuevas instalaciones, una pileta de natación, un frontón y una identidad que quedó definitivamente asociada al tenis.

“El tenis ocupa el lugar más importante dentro de la institución. Ese es nuestro legado, ese es el objetivo con el que se fundó hace 106 años y tratamos de mantenerlo siempre de manera amplia, tratando de tener actividades complementarias que permitan tener a la familia dentro del club, pero sin perder de vista que el tenis es nuestra esencia”, explica Alfredo Torregiani, presidente del club.

PUBLICIDAD

El club fue fundado el 10 de enero de 1920 (Crédito: Temperley Lawn Tennis Club)
El club fue fundado el 10 de enero de 1920 (Crédito: Temperley Lawn Tennis Club)

Fábrica de jugadores

A lo largo de su historia, las canchas del Temperley Lawn Tennis Club recibieron a jugadores que dejaron una huella en el tenis argentino. Entre ellos aparecen nombres como Pedro y Luis González Saavedra, Gabriel Mena, Roberto Carruthers, Fernando Dalla Fontana, Facundo Mena y Gastón Gaudio en sus comienzos, mucho antes de convertirse en campeón de Roland Garros.

También fue el hogar deportivo de Alberto Rapanelli, referente histórico de la institución. “Jugué todas las categorías del club. Infantiles, menores, juveniles. Después tuve la suerte de ganar el Interclubes de Primera División en dos oportunidades y hoy dirigir al equipo de Primera Libre”, recordó.

La tradición competitiva tuvo sus puntos más altos en 1984 y 1987, cuando Temperley se consagró campeón de la Primera División de Interclubes de la Asociación Argentina de Tenis (AAT).

El club tiene 900 socios y el tenis es la actividad principal (Crédito: Temperley Lawn Tennis Club)
El club tiene 900 socios y el tenis es la actividad principal (Crédito: Temperley Lawn Tennis Club)

El primer título llegó con un equipo integrado por Gabriel Mena, Martín Jaite, Roberto Carruthers, Alberto Rapanelli, Comish Schiopetto y Alejo Parodi. Tres años después llegó la segunda estrella, con Gabriel Mena, Carlos “Titi” Rodríguez, Roberto Carruthers y Fernando Dalla Fontana como protagonistas.

El vínculo especial con Guillermo Vilas

Entre los tesoros que guarda la institución también existe una historia ligada a Guillermo Vilas.

La relación nació gracias a Cacho Vázquez, uno de los socios históricos del club, quien conoció a Willy en Mar del Plata cuando todavía era un niño. Durante sus viajes a Buenos Aires, Vilas entrenó en las canchas de Temperley y fue recibido en su casa por distintas familias de la institución.

Guillermo Vilas en una visita  al club hace unos años (Crédito: Temperley Lawn Tennis Club)
Guillermo Vilas en una visita al club hace unos años (Crédito: Temperley Lawn Tennis Club)

“Entrenaba acá durante su etapa de infantiles y menores. Por eso Guillermo decidió donar distintos objetos para una muestra que se realizó en 2023 y que hoy forman parte del patrimonio permanente del club”, señalan desde la institución. Ese legado se conserva junto a copas, fotografías y recuerdos en una vitrina que resume más de un siglo de vida deportiva.

La historia reciente de la institución sumó un nuevo capítulo dorado en 2025, cuando Temperley Lawn Tennis Club regresó a la Primera División de Interclubes. “Hubo un trabajo enorme. Para un club de nuestro tamaño fue un esfuerzo importante desde el punto de vista financiero. Pero logramos volver a Primera y estamos muy orgullosos del camino recorrido”, destacó el presidente.

Uno de los pilares de ese regreso fue Facundo Mena, formado en la institución y pieza clave para fortalecer el equipo. “Representar a mi club siempre tiene algo especial. Uno juega torneos por todo el mundo, pero hacerlo acá, con la gente que te vio crecer, es único”, contó el tenista.

Facundo Mena y Alberto Rapanelli en un festejo en las Finales del Interclubes 2025 (Crédito: Prensa AAT)
Facundo Mena y Alberto Rapanelli en un festejo en las Finales del Interclubes 2025 (Crédito: Prensa AAT)

Actualmente, Temperley Lawn Tennis Club cuenta con 900 socios y mantiene una intensa actividad deportiva y social. Cada fin de semana, las canchas se llenan de jugadores de todas las edades y los encuentros de Interclubes se transforman en una cita obligada para socios y simpatizantes. “Es un club muy familiar. Acá se conocen generaciones enteras. Muchos de los grupos de amigos se formaron cuando tenían diez años y todavía siguen viniendo”, cuenta Rapanelli.

A 106 años de aquella reunión fundacional, el Temperley Lawn Tennis Club continúa sosteniendo la misma esencia que impulsó a sus pioneros: un espacio donde el tenis funciona como punto de encuentro, tradición y pertenencia. Una historia centenaria que sigue escribiendo nuevos capítulos en el sur bonaerense.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD