Bautista tiene 12 años y cada viernes al mediodía repite una rutina cargada de ansiedad y expectativa: al llegar del colegio, almuerza rápido para poder preparar con tiempo sus botines y su ropa para ir a la clase de fútbol. El pequeño es uno de los casi 40 chicos y chicas que participan de "Tirando Paredes", la escuelita para jóvenes con síndrome de Down y discapacidad intelectual que funciona en el Club Atlético Atlanta.

El proyecto comenzó en septiembre de 2013, como iniciativa de un grupo de psicólogos. El objetivo inicial -que aún hoy se mantiene como meta primordial- no era solo dar clases de fútbol a chicos que suelen estar marginados de esas actividades en otros ámbitos, sino también brindar una oportunidad para la recreación y el fomento de la autonomía en otros aspectos de la vida cotidiana.

"El mito más grande con el que nos encontrábamos es que había mucha gente que pensaba que las personas con síndrome de Down no podían hacer deporte. Cuando planteábamos lo que íbamos a hacer, nos preguntan si estábamos seguros. Nosotros decíamos que sí, que los íbamos a tratar con flexibilidad pero exigiéndoles como corresponde a cualquier ser humano", explicó el Lic. Francisco Lanusse, uno de los co-fundadores de "Tirando Paredes".

“Tirando Paredes” funciona en la sede del Club Atlético Atlanta en Villa Crespo (Foto: Lihue Althabe)
“Tirando Paredes” funciona en la sede del Club Atlético Atlanta en Villa Crespo (Foto: Lihue Althabe)

Tres profesores y tres alumnos fueron los que dieron inicio a la actividad. En cinco años, el crecimiento ha sido notorio: hoy el staff está compuesto por siete docentes y hay 40 chicos y chicas divididos en dos grupos (de 7 a 13 años y de 14 en adelante).

Cada viernes por la tarde se repite la dinámica en la sede social del "Bohemio" en Villa Crespo: los chicos llegan y se sientan en círculo junto a los profesores para hablar sobre su semana. Todos tienen la oportunidad de tomar la palabra si es que quieren contar algo significativo que les haya ocurrido. Luego, se hace una entrada en calor y una serie de ejercicios técnicos de fútbol (pase, definición y coordinación, entre otros). El momento más esperado por todos es el del partido. La jornada finaliza con una nueva charla grupal.

Uno de los pilares de "Tirando Paredes" es la de concebir a la actividad como una escuela de fútbol convencional, sin hacer grandes adaptaciones. Para eso, toman varios de los conceptos bajo los cuales trabaja el psicólogo Marcelo Rocha en su escuela de tenis en Rosario. Uno de ellos se basa en la importancia de lo que se denomina "La vida de club".

Las clases se basan en la técnica del deporte y también en la incorporación de valores (Foto: Lihue Althabe)
Las clases se basan en la técnica del deporte y también en la incorporación de valores (Foto: Lihue Althabe)

"Estamos en Atlanta, ellos están en el buffet y en distintos lugares. La gente empieza a naturalizar su presencia y ellos empiezan a desenvolverse de una manera muy natural: van a comprar, saludan al que atiende en la puerta. Esa es la pata más importante", recalcó Lanusse.

Aunque el aprendizaje de la técnica y la táctica del fútbol tienen un rol central en esta experiencia de deporte inclusivo -siempre respetando los tiempos y las ganas de cada uno de los asistentes-, la internalización de valores también tiene un papel fundamental. El cuidado de la salud, el compañerismo, el respeto por el otro y por la diversidad son algunas de las pautas que se buscan inculcar en los más pequeños.

En cinco años, los profesores han sido testigos de los avances de los alumnos, algunos de los cuales han concurrido sin falta desde el comienzo de la actividad. El crecimiento no solo se ve en el juego y en el desarrollo de la técnica del fútbol, sino -aún más importante- en el desenvolvimiento cotidiano y hogareño.

En las clases juegan juntos varones y mujeres (Foto: Lihue Althabe)
En las clases juegan juntos varones y mujeres (Foto: Lihue Althabe)

"Muchas veces participar de una clase es mucho más rico que un mes terapia. Las dos cosas son necesarias, pero venir acá les da un grado de autonomía y de experiencia mucho más rica que un espacio de terapia", sostuvo Lanusse, que armó el proyecto como una forma de unir su pasión por el fútbol con la de su profesión de psicólogo.

Para las madres y los padres, estos cambios positivos también son evidentes y emocionantes. Jorge es testigo directo de cómo "Tirando paredes" ha mejorado la calidad de vida de su hijo: "Los chicos interactúan unos con otros, socializan, están muy a la expectativa de qué hace el otro y (el fútbol) les hace muy bien a la parte motriz. He visto evoluciones en Bautista en cuanto a sincronización y en los quehaceres de la casa. El deporte lleva a que vuelquen todo eso en otras cosas".

Lanusse sostiene que hay mucho para trabajar en cuanto a las personas con discapacidad, pero también en cómo la sociedad se para ante ellas. "Muchas veces los chicos van al kiosco, no tienen plata y les dan las cosas igual. Pero ellos tiene que aprender que tienen que juntar la plata o pedirle a alguien. Hay una cuestión de asistencialismo. Ellos son personas que tienen derechos y obligaciones, y tienen que cumplir las normas como cualquier otro. Eso de decir 'pobrecito' no va más, hay que ir erradicándolo. Ellos pueden hacer un montón de cosas, pueden entender que si no tienen plata no pueden comprar. Hay que apostar a eso", recalcó.

Las clases se dividen en dos: hay un grupo para los más pequeños y otro para jóvenes (Foto: Lihue Althabe)
Las clases se dividen en dos: hay un grupo para los más pequeños y otro para jóvenes (Foto: Lihue Althabe)

Actualmente, "Tirando Paredes" participa de la Liga de la Granja Andar y organiza torneos internos cada dos o tres meses para trabajar el tema de la competencia, cómo influye y cómo la viven los chicos. Los docentes hacen hincapié en que lo importante no es ganar, sino participar, pasarla bien y aceptar que, aunque un día se puede perder, al siguiente tal vez se gane.

"En las clases hay un profesor que juega en cada equipo y que hace de mediador. Cuando un jugador no la toca tanto, le arrima la pelota. Pero, cuando compiten, los chicos están solos en la cancha. Es un grado de autonomía mayor. Esto fue muy recibido y está buenísimo. Hay algunos que se enojan mucho, que se frustran o que les cuesta perder y otros a los que no les importa tanto o que cuando ganan valoran a los compañeros o a sí mismos. Todo se da como en cualquier persona", precisó el co-fundador del espacio.

Desde sus comienzos, la escuelita ha recibido la visita de futbolistas profesionales, muchos de los cuales juegan o han jugado en Atlanta. Tal es el caso de Lucas Mancinelli (hoy en Olimpo de Bahía Blanca) o de Nicolás Bianchi Arce (actual capitán del conjunto "Bohemio"). Su compañía siempre ha significado un gran regalo para los chicos y chicas de "Tirando paredes", que hoy tienen un sueño aún más grande, el cual Lanusse expresó con emoción: "Falta que venga Messi. El día que venga Lionel, no sé qué puede pasar".

Futbolistas de renombre han visitado las clases de “Tirando Paredes” (Foto: Lihue Althabe)
Futbolistas de renombre han visitado las clases de “Tirando Paredes” (Foto: Lihue Althabe)

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