La ciudad que se unió para homenajear al ARA San Juan

Los vecinos de Olavarría, presentes para homenajear a los 44 del ARA San Juan. Foto: Patricia Fernández Mainardi/DEF.
Los vecinos de Olavarría, presentes para homenajear a los 44 del ARA San Juan. Foto: Patricia Fernández Mainardi/DEF.

El día en que las autoridades anunciaron el hallazgo del ARA San Juan, la familia Wagner Clar y la ciudad de Olavarría se encontraban abocados a los preparativos previstos para el día siguiente en Hinojo (localidad del partido), para el acto en homenaje al teniente de navío Diego Wagner Clar, oriundo de la ciudad, y a sus 43 camaradas.

Los tripulantes del ARA San Juan serían los protagonistas de la ceremonia, pero fueron los vecinos de Olavarría los que, durante los preparativos, se fueron convirtiendo en parte del homenaje. Muchos fueron los que colaboraron con el proyecto iniciado por Emilio Wagner –papá de Diego–: desde una pinturería de la localidad, hasta la propia municipalidad, pasando por empresas y artistas locales. A medida que los vecinos tomaban conocimiento del deseo de Emilio, se involucraban con él con un único objetivo, construir una réplica del ARA San Juan para honrar a sus tripulantes.

El domingo 18 de noviembre, el anfiteatro de Hinojo estaba repleto, al igual que las calles de los alrededores. Después de oír las 44 campanadas que sonaron para recordar a los tripulantes del San Juan, y las estrofas del Himno Nacional, llegaría el momento más esperado, Emilio y Catalina –los papás de Diego–, el Intendente Ezequiel Galli y compañeros de promoción de Diego descubrieron la réplica del ARA San Juan, que llevó 3 meses y medio construir. En ese instante, la suelta de palomas permitió que estas volaran hacia el cielo mientras los presentes entonaban la canción de la Armada. "¡Viva la Patria!, ¡Viva el ARA San Juan!, ¡Vivan nuestros 44 héroes!", gritó un emocionado compañero de Diego.

La réplica mide casi 10 metros de largo y quedó emplazada en el anfiteatro Roge Lacoste de Hinojo. Fueron muchas las personas que se involucraron, amigos o simples desconocidos pusieron a disposición su trabajo, corazón y sus emociones. "Se hizo con mucho amor y con muchas lágrimas. Fueron todas donaciones", explicó Emilio Wagner a DEF. "Sin los vecinos no hubiéramos hecho nada", aseguró.

La réplica del submarino, construida con la colaboración de todos. Foto: Patricia Fernández Mainardi/DEF.
La réplica del submarino, construida con la colaboración de todos. Foto: Patricia Fernández Mainardi/DEF.

El intendente Galli, por su parte, sostuvo: "Desde el momento en el que supimos que teníamos un olavarriense en la tripulación del ARA San Juan, la conmoción fue aún mayor. Conocer su historia de vida, su sacrificio por llegar adonde él quería, saber de sus sueños a través de su familia hizo que su nombre se escuchara en cada hogar y en cada escuela de Olavarría".

El suboficial mayor submarinista Juan Carlos Sampaoli, también nacido en Olavarría, expresó: "Quiso el destino que nuestra vocación de marinos y submarinistas nos trajera hoy acá para recordar y honrar a todos estos marinos que cumplieron con su deber hasta el máximo sacrificio. Deseo destacar la persona de Diego, quien fuera un excelente militar, de intachable conducta, y gran profesional. (…) Honor y gloria para Diego y sus 43 camaradas".

El teniente de navío Fernando Barra, amigo y compañero de promoción de Diego Wagner, lo recordó en diálogo con DEF: "Era muy humilde, muy apegado a la profesión y a la familia. Su pasión era el submarino. Él llegaba de navegar, nos juntábamos y nos contaba anécdota tras anécdota. Vivía cerquita de mi casa en Mar del Plata, sus hijos hoy son como mis sobrinos. Era mi hermano del corazón".

Emilio Wagner se funde en un emotivo abrazo con el suboficial mayor submarinista Juan Carlos Sampaoli durante la ceremonia. Foto: Patricia Fernandez Mainardi/DEF.
Emilio Wagner se funde en un emotivo abrazo con el suboficial mayor submarinista Juan Carlos Sampaoli durante la ceremonia. Foto: Patricia Fernandez Mainardi/DEF.

Durante el homenaje, también se descubrió una placa que lleva el nombre de los tripulantes, junto a la obra de un artista local, Ignacio Cardiello: un lobo de mar, símbolo del ARA San Juan. En el acto, personal de la Armada Argentina colocó una figura de la virgen Stella Maris (patrona de la Fuerza) al pie de la placa. El artista Jano Chasman entregó a los padres de Diego otra placa, que será colocada en la réplica.

En la ceremonia también se plantaron, de manera simbólica, 3 de los 44 árboles que crecerán en el lugar.

"Es prácticamente imposible que lo rescaten"
Una vez concluido el acto, DEF se comunicó con Emilio Wagner. Conmovido por el cariño de su ciudad y por el hallazgo del ARA San Juan, el papá del tripulante del submarino se mostró agradecido por la ayuda recibida y rememoró la vocación de servicio de su hijo.

-¿Cómo vivió el acto? ¿Cómo surgió la idea de hacer el homenaje?
-Con mucha emoción. Fue muy fuerte para nosotros. En una ocasión, íbamos desde Mar del Plata hacia Olavarría. Con mi esposa veníamos muy tristes. Repentinamente, entre Balcarce y Tandil, se nos apareció una nube con forma de submarino. Sentí que mi hijo me estaba pidiendo algo. Eso me llevó a hacer la réplica, quería hacer algo fuerte, que perdurara con los años. Por eso pensé en hacerla de hierro.

-¿Tenía experiencia trabajando con este tipo de materiales?
-No, yo nunca había trabajado con ese material, no soy soldador. Se me ocurrió ver a un vecino, González, que vende hierros cerca de casa. Le pregunté si tenía retazos que le sobraran y él se comprometió a ayudarme. Ese mismo día me contacté con otras personas del Parque Industrial. Cuando les comenté lo que quería hacer, me propusieron hacer algo más grande aún, importante. Yo les dije que no tenía idea, pero me dijeron que estaban seguros de que lo iba a lograr. Me dieron dos cilindros grandes, otra persona me prestó un lugar para trabajar, incluso las herramientas. Yo me paré al lado de los cilindros y no sabía qué hacer. No tenía ni idea.

Emilio y Catalina, los papás de Diego, tripulante del ARA San Juan, durante el homenaje en el anfiteatro de Hinojo. Foto: Patricia Fernández Mainardi/DEF.
Emilio y Catalina, los papás de Diego, tripulante del ARA San Juan, durante el homenaje en el anfiteatro de Hinojo. Foto: Patricia Fernández Mainardi/DEF.

-¿Quién lo ayudó en esa etapa?
-Un chico que estaba estudiando ingeniería me dio una mano para cortar los cilindros, me hizo unos diseños. Luego llamé a Ariel Do Santos, amigo de Diego, porque vi que yo solo no podía. Ninguno de los dos sabía soldar, pero nos empezamos a dar empuje. En más de una ocasión no sabíamos cómo continuar. Y les pedíamos ayuda a los chicos, a los 44. Hasta nos largábamos a llorar, no podíamos. Les pedíamos a ellos y al instante aparecían las ideas. Yo creo que al submarino lo hicieron los 44. Se hizo con mucho amor y con muchas lágrimas. Fueron todas donaciones. Hubo gente que nos ayudó a transportarlo, también lo arenaron y lo pintaron. No sabe con qué emoción y amor lo hicieron…

-Se puede decir que participó toda la ciudad…
-La gente de Olavarría nos dio amor y cariño. Nos donaron 44 árboles, incluso el dueño de unos de los viveros fue personalmente a plantarlos. Sin los vecinos no hubiéramos hecho nada.

-¿Cómo vivieron el hallazgo del submarino?
-Uno como papá, por más que le digan lo que pasó, siempre tiene una leve esperanza. Cuando la Armada comunicó que lo habían encontrado, fue como si nos hubieran dicho que en ese instante habían fallecido. Fue terrible, fue un golpe muy duro. Recién ahora nosotros vamos a poder hacer nuestro duelo. Diego tiene una esposa extraordinaria, Carolina. Es una gran mamá que ahora está peleándola en Mar del Plata, ella solo está contenida por los otros chicos de la Armada, la familia naval. Nosotros cuando podemos tratamos de viajar para estar con ella y mis nietos.

Sin los vecinos no hubiéramos hecho nada

-¿Piensa en la posibilidad de que recuperen el submarino?
-Es prácticamente imposible que lo rescaten. El submarino pesa miles de toneladas y está a mucha profundidad. Yo creo que los chicos no están, se hicieron materia. Subieron de cuerpo y alma al cielo. Diego descansa en el Mar Argentino…Yo lo vivo así desde el primer momento. Él hubiera querido que lo dejaran tranquilo, que lo dejaran descansar ahí. Nosotros nunca quisimos molestar la memoria de nuestro hijo, porque sabemos que si Diego regresaba él se hubiera embarcado inmediatamente en otro submarino. Ellos entran en la Armada por el amor que tienen a la Patria, no por dinero. Diego tenía la capacidad para conseguir un trabajo en cualquier marina mercante, pero renunció a tener un mejor pasar por seguir en su querida Armada. Era un marino de corazón. Inclusive, en el último viaje, le dijo a su esposa que iba por todos ellos, por él y para defenderlos a todos. Esas fueron las últimas palabras que tuvo Diego con ella.
Nosotros como padres, y desde el dolor, no veíamos bien con claridad lo que estaba pasando. Luego yo pude razonar y empecé a rebobinar todo lo que Diego decía: lo peligroso que es navegar en un submarino, las presiones… Diego lo sabía, y me comentaba que si les ocurría algo era muy difícil salir con vida. Yo le dije que se bajara, que defendiera la Patria desde otra forma. Pero para él, ser submarinista era el honor más grande. Para mí, mi hijo es un héroe nacional. Yo lo vivo con un orgullo terrible.

Diego tenía la capacidad para conseguir un trabajo en cualquier marina mercante, pero renunció a tener un mejor pasar por seguir en su querida Armada. Era un marino de corazón

-¿Considera que con la desaparición del ARA San Juan los argentinos pudimos tomar conciencia de la importancia de nuestros recursos?
-La gente tomó conciencia de lo importante que es tener Fuerzas Armadas. El Submarino protegía nuestro mar, nuestra frontera. Hay un antes y un después de esto, esperemos que sea así.

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