
Entre el 6 y el 18 de noviembre, se celebró en Egipto la 27.º Conferencia de Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP 27). En esta última, como en las anteriores cumbres, líderes de todo el planeta se comprometieron a realizar esfuerzos para combatir y mitigar los efectos del cambio climático. Desafortunadamente, la cita reflejó, una vez más, la falta de compromiso en la fijación de objetivos claros. Entre ellos, la determinación de fuentes de financiamiento disponibles que permitan generar soluciones sustentables para poder garantizar la seguridad alimentaria en el contexto del desarrollo sostenible y erradicar la pobreza.
En general, el plan de implementación, acordado en Sharm-el-Sheikh, vuelve a reafirmar las incumplidas metas fijadas en las anteriores COP, que incluyen el Protocolo de Kioto, el Acuerdo de París y las decisiones del Pacto Climático de Glasgow, que lamentablemente no han sido alcanzadas. En otras palabras, ha habido muy poco avance en el cumplimiento de los objetivos fijados en anteriores conferencias. A su vez, en la COP 27 se redactó un documento que permite que todas las partes puedan “convivir” sin la adopción de demasiados compromisos y medidas efectivas que permitan frenar el ritmo del calentamiento global.
Nuevos desafíos, en tiempos convulsionados
Sin embargo, este año, a diferencia de la COP 26, la conferencia presentó diferentes desafíos, parte de ellos relacionados a los compromisos tomados en Glasgow, y otros que surgieron como consecuencia de la situación generada por la pandemia y por la guerra entre Ucrania y Rusia. Los fuertes efectos de esta compleja situación se verán principalmente en Europa, debido a la alta dependencia de la provisión de gas por parte de Rusia y a la vuelta al uso de combustibles altamente contaminantes. Desde una visión menos optimista, otra de las causas de importancia de esta última cumbre es que, muy probablemente, ya estemos en el punto de no retorno en materia climática.
Los aumentos en los costos energéticos y las tarifas de transporte han generado una importante desviación de presupuestos, que debían ser dedicados a mitigar y combatir los efectos del cambio climático y que encontraron un destino diferente. De esa forma, nos fuimos alejando de la posibilidad real de alcanzar los compromisos adoptados en cumbres anteriores con relación al apoyo presupuestario para proyectos relacionados con el compromiso de acción, como por ejemplo la reducción de emisiones hasta 2030 en un 43 % y la limitación del calentamiento global a 1,5 °C.

América Latina: dificultades y oportunidades
El cambio climático también está presente en América Latina, región que representó el 10 % de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) a nivel mundial en 2018, prácticamente duplicando el nivel de 2000, cuando significaba el 5,5 %, según datos del Banco Mundial. Los cambios en el uso de la tierra, como resultado de la desforestación y la actividad agropecuaria, representan las principales fuentes de emisiones de GEI. Estos hechos presentan un claro riesgo para la agricultura y los recursos naturales de la región. Los últimos años se han caracterizado por una importante reducción de lluvias y aumentos extremos de temperatura, lo que generó aumentos en la frecuencia e intensidad de sequías, además de importantes aumentos en la frecuencia de desastres climáticos. Todos estos fenómenos aumentan la vulnerabilidad de la agricultura y, con ella, se reducen las posibilidades de mantener la sustentabilidad económica y ambiental de los pequeños y medianos agricultores.
Ahora bien, cuando revisamos las conclusiones de la COP 27, se puede observar que esta cumbre podría convertirse en una verdadera oportunidad para América Latina. ¿Por qué? Pues porque le permitiría aprovechar las ventajas comparativas del continente y así acentuar la posibilidad casi única de apostar a la “agricultura sustentable”, con planes de trabajo que conduzcan a una agricultura descarbonizada que conviva con la profunda necesidad de asegurar la sustentabilidad económica de los habitantes. La posibilidad de producir alimentos sanos, nutritivos y respetuosos del ambiente posee importantes ventajas para su exportación. A su vez, su valor agregado puede proporcionar al sector agropecuario mayores ingresos y aumentar, paralelamente, la ocupación.
La necesidad de apostar a la innovación
La innovación es, sin duda, una de las llaves para alcanzar estos objetivos de sustentabilidad ambiental y económica. Si bien la agricultura en América Latina ofrece la incipiente aparición de empresas agrotecnológicas, la mayoría de los países de la región aún basan su competitividad la abundancia de recursos naturales y en el uso de mano de obra poco calificada. El resultado es una agricultura poco diversificada, escaso valor agregado y, en el caso de bienes exportables, bajo contenido tecnológico. Estas características pueden generar un rápido crecimiento, pero, definitivamente, no basado en aumentos de la productividad por unidad de producción.

América Latina es uno de los grandes proveedores de tres de las principales commodities agrarias (soja, trigo y café), especialmente como proveedor de productos en grano sin procesar. Los flujos comerciales muestran que los importadores adquieren la materia prima en la región, para posteriormente transformarla en sus territorios. Una agricultura basada en estas características no puede generar procesos innovadores que aporten beneficios tecnológicos al sector y sus aledaños, como así tampoco procesos de producción que se adapten a la necesidad de mitigar y adaptarse a una situación en la que el clima es cambiante y se hace necesario aumentar la eficiencia en el uso de los recursos naturales como el agua y el suelo.
El desarrollo de mayores cadenas productivas y tecnológicas requiere de políticas que faciliten y promuevan, por un lado, buenas prácticas de manejo que permitan alcanzar los objetivos de sustentabilidad ambiental y económica; y, paralelamente, impulsar la revolución digital en la agricultura. Hoy día, el mercado cuenta con tecnologías como la inteligencia artificial (IA), la nube híbrida, Blockchain, Internet de las Cosas y biotecnología, que, combinadas con manejos basados en buenas prácticas agrícolas, permitirá al ecosistema productivo latinoamericano acelerar los procesos de innovación.

Hacia un modelo agropecuario descarbonizado
La agricultura es importante para las economías latinoamericanas. Según datos del Banco Mundial, el sector representa entre el 5 y el 18 % del PBI en 20 países de América Latina y el Caribe. Es, además, clave en temas como la ocupación laboral, la seguridad social y la seguridad alimentaria. De aquí que la región necesite un nivel de crecimiento económico que cubra los rezagos en el desarrollo agropecuario. Al mismo tiempo, el modelo de desarrollo deberá evitar la tendencia al deterioro ambiental existente hoy en día.
Para lograr la transición hacia un sector agropecuario descarbonizado, deberán crearse las condiciones necesarias para movilizar el financiamiento destinado al medioambiente y el clima. En ese contexto, se deberán promover programas integrados y una planificación transformadora justa. Lo que debe ser claro es que se necesita modificar las prácticas agrícolas e instrumentar incentivos y disposiciones para proteger el ambiente sin perjudicar la sustentabilidad económica de los agricultores.
El autor de esta columna es director del Departamento de Relaciones Exteriores y Cooperación Internacional (CFTIC) del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural de Israel.
Seguir leyendo:
Últimas Noticias
Guerra en Irán: cuál es la diferencia entre árabes y persas, y por qué esta distinción es clave en Medio Oriente
El escenario internacional actual, con Irán como protagonista, hace necesario el abordaje de un tema clave para comprender qué sucede en Medio Oriente: ¿cuál es la diferencia entre estas dos culturas milenarias?

Microsoft y Fundación Taeda debaten sobre IA en Montevideo: desempleo, regulación y oportunidades para la región
En el marco de la presentación del libro Inteligencia Artificial para el Bien, Juan Lavista desarrolló más sobre los conceptos que se abordan en sus páginas con Nicolás Jodal, cofundador y CEO de GeneXus by Globant, y Daiana Beitler, PhD en Sociología y exdirectora de Filantropía de Microsoft Asia

India en ascenso: la mirada del embajador argentino sobre la potencia que redefine el orden global
En diálogo con DEF, el embajador argentino en India repasa el crecimiento económico del país, su peso demográfico y su rol clave en el Indopacífico. Además, analiza la relación bilateral con Argentina, el comercio agroindustrial y los desafíos para ampliar los vínculos políticos y económicos entre ambos países

Chipre y la misión de paz de la ONU: qué papel cumple Argentina en el único país europeo atacado por Irán
Chipre, un enclave estratégico entre Europa y Medio Oriente, continúa dividido por una zona vigilada por la ONU. DEF viajó al lugar de los hechos y en conversación con el general Héctor Tornero, pudo ver en primera persona el trabajo de los cascos azules argentinos

Un avance que enciende la esperanza: la investigación española que podría cambiar el rumbo del cáncer de páncreas
Un equipo del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, en España, presentó resultados prometedores en un modelo experimental de cáncer de páncreas. El doctor Juan Manuel O’Connor, especialista en oncología digestiva, dialogó con DEF sobre el alcance del hallazgo


