La belleza de la semana: la primavera entre la promesa y el presagio

Cuatro obras de distintas épocas y lenguajes convierten al paisaje en algo más que un fondo. La primavera, el jardín, el campo y el río trazan escenas de ocio, memoria, renovación y despedida

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La belleza de la semana: la primavera entre la promesa y el presagio PORTADA
Las estaciones en el arte ordenan la escena, miden el paso del tiempo y convierten al paisaje en una forma de narrar

Empieza septiembre y la primavera parece flotar en el aire. Las estaciones han servido al arte para medir el paso del tiempo. En ellas, los artistas encontraron un repertorio de colores, climas y transformaciones capaces de ordenar una escena o alterar su sentido. La naturaleza fue escenario de episodios religiosos, mitológicos y literarios; también acompañó la vida cotidiana, los trabajos rurales y los momentos de intimidad. Con el avance de la pintura moderna, el paisaje dejó de ser un decorado subordinado a las figuras y pasó a concentrar la mirada del artista.

Las cuatro obras reunidas aquí atraviesan casi seis décadas y responden a lenguajes muy diferentes. Spring on a Hillside, de Alexander Oja; A Spring Landscape, de Pierre Bonnard; The Picnic, de Christine Kühlenthal; y The Lady of Shalott, de John William Waterhouse, sitúan a sus personajes frente a una naturaleza que define el clima de cada relato. En unas, la vegetación anuncia la renovación; en otra, el río y las hojas anticipan un desenlace trágico. El paisaje funciona como una forma de contar lo que las figuras no dicen.

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La belleza de la semana: la primavera entre la promesa y el presagio
"Spring on a Hillside", de Alexander Oja, registra una colina de Minnesota en una litografía en color realizada para el Federal Art Project durante la Gran Depresión

En Spring on a Hillside [Primavera en una ladera] (1941), Alexander Oja presenta una visión naif de una elevación cubierta de vegetación, con edificaciones en la parte superior y un camino que se abre hacia la derecha. La composición reúne verdes, amarillos, blancos, marrones y azules suaves. Las flores del primer plano y el cielo con nubes ligeras sitúan la escena en el momento en que el invierno deja paso a una nueva temporada.

La obra no es una pintura, sino una litografía en color realizada para el Federal Art Project de Minnesota, un programa de empleo artístico que formó parte de la Administración de Progreso de Obras de Estados Unidos durante la Gran Depresión. La edición conservada por la National Gallery of Art de Washington lleva la inscripción “4 of 25”, lo que indica que integró una tirada de 25 ejemplares. El programa federal buscó sostener a artistas y ampliar el acceso público a las artes visuales.

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Oja, artista estadounidense de ascendencia finlandesa, nació en 1903 y murió en 1976. Su producción incluyó acuarelas y litografías, con una atención sostenida a paisajes, caminos y escenas urbanas de Minnesota. Dentro de la serie realizada en 1941 aparecen otros registros de ese territorio, como Northern Road, Nite in North St. Paul y Railroad Cut.

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A Spring Landscape, de Pierre Bonnard, construye el paisaje con color, luz y formas superpuestas en un óleo sobre tela

A Spring Landscape [Un paisaje primaveral], de alrededor de 1935, muestra un terreno visto desde una posición elevada. Un puente de tonos violáceos cruza una superficie de agua en el extremo inferior izquierdo; más allá, dos figuras recorren el césped y los árboles se mezclan con la colina y el cielo. Pierre Bonnard evita los contornos firmes y construye el espacio con pinceladas amplias, verdes, amarillas, azules y toques de rosa.

El óleo sobre tela, de 67 por 103 centímetros, pertenece a la colección de la National Gallery of Art. La escena no se detiene en la descripción de un sitio identificable: organiza una percepción. El horizonte queda alto y las formas parecen desplazarse unas sobre otras. El puente, las personas y la vegetación adquieren la misma importancia dentro de una superficie donde la luz transforma cada zona del paisaje.

Bonnard nació en Fontenay-aux-Roses, Francia, en 1867, y murió en Le Cannet en 1947. Estudió en la Académie Julian y formó parte del grupo de los Nabis, que buscó renovar la pintura a fines del siglo XIX con el aporte del simbolismo, las artes decorativas y los grabados japoneses. Cuando realizó esta obra, ya en la última etapa de su carrera, el paisaje se había convertido en uno de sus campos de investigación sobre el color y la memoria visual.

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"The Picnic", de Christine Kühlenthal, sitúa una reunión al aire libre en el arte británico de 1913 y presenta el campo como espacio de vínculos sociales e identidad cultural

The Picnic (1913), de Christine Kühlenthal, propone una escena de reunión en el exterior. El título remite a una pausa compartida en un paisaje, una situación que la pintura británica de principios del siglo XX utilizó con frecuencia para representar los vínculos sociales y la experiencia del campo. La naturaleza deja de ocupar un lugar distante: forma parte de la actividad de los personajes.

La obra fue realizada en un momento de cambios para el arte británico, pocos meses antes del inicio de la Primera Guerra Mundial. En esos años, artistas vinculados a Londres combinaron la tradición del paisaje inglés con búsquedas formales nuevas, influidas por las vanguardias europeas. La escena de pícnic conserva una dimensión cotidiana, aunque también permite leer el campo como espacio de reunión y de identidad cultural.

Kühlenthal nació en 1895 y murió en 1976. Fue una artista vinculada a la Slade School of Fine Art de Londres y produjo dibujos y retratos. En 1918 se casó con el pintor y grabador John Nash, aunque su trayectoria quedó menos difundida que la de otros miembros de su entorno artístico. Su obra integra hoy colecciones públicas británicas, entre ellas la de retratos fotográficos y dibujos conservados en Londres.

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"The Lady of Shalott", de John William Waterhouse, traslada al lienzo el poema de Tennyson y usa el río, las hojas y la vegetación para acompañar un desenlace trágico

En The Lady of Shalott (1888), John William Waterhouse representa a la protagonista del poema homónimo de Alfred Lord Tennyson durante su viaje final hacia Camelot. La mujer aparece en una barca, vestida de blanco, junto a un tapiz, un crucifijo y tres velas, de las cuales dos ya se apagaron. El río, las hojas y la vegetación no anuncian un renacer: acompañan una travesía marcada por la fatalidad.

La pintura ilustra el momento posterior a la desobediencia de la joven, condenada a observar el mundo solo a través de un espejo. Según el poema, al ver el reflejo de Lancelot rompe la prohibición, abandona su torre y emprende el viaje que terminará con su muerte. Waterhouse trasladó al lienzo el clima narrativo de Tennyson y retomó recursos de los prerrafaelitas, entre ellos la precisión botánica, el protagonismo de las figuras femeninas y la relación entre literatura y pintura.

Waterhouse nació en Roma en 1849, en una familia de artistas ingleses, y murió en Londres en 1917. Ingresó en las escuelas de la Royal Academy en 1870 y expuso de forma regular desde 1874. Sus primeras obras se centraron en asuntos clásicos e italianos; luego trabajó con relatos de la mitología, la historia y la literatura. The Lady of Shalott fue exhibida en la Royal Academy en 1888 y pasó a la colección pública de la Tate gracias a la donación de Henry Tate en 1894.

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