
¿Qué sucede en los vestuarios masculinos de fútbol? ¿Qué se pone en juego en esos encuentros deportivos marcados por el sudor y la testosterona? Hay partidos de fútbol entre amigos, entre familiares, entre conocidos, entre compañeros de trabajo e intersindicales, y en cada uno se registran intercambios propios de cada caso, de cada vínculo que amalgama a los jugadores.
Con frecuencia, la adrenalina imperante en ese juego traspasa el amateurismo para convertirse en pasión desenfrenada y acerca a los miembros del equipo, los hermana o los enemista al calor de la competencia. Alguna vez escuché por ahí que cualquier escenario o historia es susceptible de convertirse en algo atractivo y digno de ser contado. Lo interesante es cómo hacerlo.
PUBLICIDAD

Un vestuario de un club no es ajeno a esto –un vivo ejemplo de ello es la serie Ted Lasso, que acaba de estrenar su cuarta temporada–, y sobre la idea de lo posible y lo novedoso, a nivel local, es el escenario –pero no solo– de Los pasteleros. Vale aclarar como punto de partida que la obra es una experiencia, no solo porque comienza con una “previa” de picada y vino, sino porque, efectivamente, el escenario es el propio vestuario de un club de barrio.
La sala como tal es inexistente y eso tal vez sea uno de los elementos más sugestivos de una pieza que va por su séptima temporada y que podrá disfrutarse, además, esta semana en el marco del Festival Llegás y luego en el Festival Internacional de Buenos Aires (FIBA). Los pasteleros se inscribe dentro de un proyecto mayor, el Circuito SITE Buenos Aires, de producciones en espacios no convencionales de la ciudad de Buenos Aires.
PUBLICIDAD

Esta cercanía no es un detalle anecdótico, si se tiene en cuenta que el público cumple un rol preciso, tal vez incluso aún más que en una obra puesta en una sala tradicional, de voyeur, un testigo privilegiado dentro de ese vestuario. Porque allí se desnudan intimidades, se confiesan pequeños crímenes cotidianos y hasta, incluso, se confabulan planes de estafa.
Con humor, tres actores, Pablo Chao, Yamil Chadad, Ricardo Tamburrano –quien además es autor y director de la pieza–, encarnan a dos afiliados del sindicato de los pasteleros y un “externo” al gremio, todos miembros del equipo de fútbol de esa asociación. La obra se centra en el final de un partido más, en que la charla entre los dos afiliados comienza con el balance del partido, para transitar por la queja acerca de la presencia del foráneo dentro del equipo, las confesiones sobre sus relaciones de pareja, mientras se bañan, se secan y se visten.
PUBLICIDAD

El vestuario, el sindicato y el partido son metáforas para dar cuenta, en paños menores, de la vida. Un equipo amateur oficia de lugar de pertenencia pero también de estatus para ganar. ¿Qué? Poco importa, pero sí el ser parte. Se es o no se es. Y el resultado es proporcional al sudor derramado en la cancha, donde hasta la fe cobra relevancia para ganar o perder.
Mientras tanto, como si un hechizo se rompiera al finalizar ese intercambio deportivo, sucede la vida, con sus bemoles y baños de realidad. Es notoriamente significativo cómo para esos personajes el partido es, un poco, su vida; se ubican allí como si se tratara de un equipo profesional, una selección nacional...
PUBLICIDAD
Las actuaciones se sostienen al poner el cuerpo en un espacio ajeno al artístico y lo sortean con creces. La risa del público los cobija y se convierte en el sonido ambiente propio de un club, aquel no lugar que es escenario de paso. Y así como sucede en la cancha, la obra termina como empezó, tras una hora y media de adrenalina, para dejar el vestuario vacío para volver a la vida fuera del campo de juego.
*Los Pasteleros se presenta en el Festival Llegás el sábado 5 de septiembre a las 21:30; y luego los sábados 12 y 26 de septiembre, en el mismo horario, y los domingos 13 y 29 de septiembre a las 19:30 en el club Estrella de Maldonado (El Salvador 5470, CABA).
PUBLICIDAD
[Fotos: prensa Los pasteleros y autora]
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
“La magia sobrevive”: Marilú Marini y el teatro como un lugar donde se cuentan historias a la tribu
A sus 86 años, la actriz y directora argentina radicada en París desde hace más de 50 años, protagonizó y puso en escena dos obras en dos meses: una pequeña hazaña artística

Gustavo Ferreyra: “En mis novelas, los personajes más queribles siempre han sido mujeres”
Es uno de los grandes autores argentinos y la editorial Godot está reeditando su obra. Recientemente publicó “Dóberman”, una premiada ficción ambientada en el menemismo cuyo protagonista es un hombre turbio que, a partir de quedarse sin palabras en público, colapsa

Yo-Yo Ma, el violonchelista más famoso del mundo: “No hay nadie que no sea interesante; por eso quiero mantener la curiosidad hasta el final”
A los 70 años, el extraordinario músico franco-chino mantiene una agenda cargada de conciertos y proyectos comunitarios, con el humanismo como eje central de su trabajo artístico

Los libros de no ficción de septiembre: Durán Barba, ciberfeminismos, IA y desigualdad social
Ensayos, investigaciones y crónicas que recorren algunos de los debates más urgentes del presente: pobreza, nuevas tecnologías, violencia digital y las transformaciones del poder

Qué esconden los cuadros más famosos: firmas secretas, símbolos y pistas ocultas en obras de Frida Kahlo, Klimt y Basquiat
Debajo de cada pincelada, alguien dejó algo escrito: un nombre en un espejo, una fecha que no era casualidad, un símbolo. El lienzo siempre guarda más de lo que muestra a primera vista



