
Un documental estrenado a los 89 años del nacimiento de Juan José Saer volvió a situar a la Casa Tomatis en el centro de la obra del escritor al mostrar cómo esa vivienda de Santa Fe funcionó en la realidad y en la ficción como escenario de novelas y cuentos. Ubicado en Mendoza al 2811, el espacio empieza además a abrirse al público en recorridos especiales.
La película dura media hora, se puede ver en YouTube y fue estrenada el 28 de julio pasado. El edificio está en el centro de la ciudad de Santa Fe, a pocas cuadras de la que fue la calle comercial más importante del siglo pasado, y fue construido en la década del 50 por un inmigrante sirio de apellido Saer que se mudó de Serodino a la capital provincial para instalar su negocio de telas y alojar a su familia.
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La casa de Carlos Tomatis en la ficción pertenece hoy a José Tuma, sobrino del autor, y es uno de los espacios con mayor presencia en los relatos de Saer, que pasó allí su adolescencia y parte de su juventud. El escritor vivió en Serodino, Colastiné, Santa Fe y París.

La apertura de la casa al público quedó incorporada al regreso de las caminatas saerianas “La ciudad narrada”, que volvieron a realizarse con apoyo del Ministerio de Cultura de Santa Fe y la Universidad Nacional del Litoral. El recorrido del 27 de junio comenzó a las 9.30 en el Café Tokio Norte, duró una hora y media y propuso una caminata de 15 cuadras por escenarios asociados a Cicatrices, Glosay Lo imborrable.
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El circuito incluyó la esquina de Hipólito Yrigoyen y San Martín, la parada “Glosa”, el edificio que inspiró al Diario La Región en San Martín 2659, la Casa Escasany, el Palace Hotel en Cortada Falucho y 25 de Mayo, el Bar Gran Doria y el antiguo Mercado, hoy Plaza del Soldado, antes de llegar a la vivienda.
La casa fue construida por el padre de Saer para integrar en un mismo edificio la vivienda familiar, su local comercial y un cuarto de estudio para sus hijos varones, contó el diario santafesino. En esa habitación, “Juani” escribió su primer libro de cuentos; en la terraza celebró su casamiento y en esa misma propiedad conoció a los autores que marcaron su formación.
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Luciano Lazzarini dijo a La Nación que la propiedad sigue en manos de la familia y que, hasta hace algunos años, vivió allí la hermana del escritor. También explicó que las obras de puesta en valor fueron pagadas por la familia y que, por tratarse de una vivienda privada, no existe por ahora la posibilidad de convertirla en centro cultural, aunque su dueño mantiene disposición para abrirla en ocasiones especiales.
Este año, agregó el productor, la casa volverá a abrirse dos veces más: durante la Noche de los Museos y en la Feria del Libro de Santa Fe. Para la primera de esas fechas está previsto sumar obras del Museo Provincial de Bellas Artes Rosa Galisteo, además de piezas de Fernando Espino y Ricardo Supisiche, dos pintores vinculados con Saer.
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Con producción de Luciano Lazzarini y Lorena Menaker, cámaras de Leandro Mottier y Oscar Marticorena, edición de Mottier, arte de Paloma Montani, archivo de Pablo Bertoldi y música de Ricardo Gigena,Casa Tomatis reúne fragmentos de El limonero realde Gustavo Fontán, Retrato de Juan José Saer de Rafael Fillipelli y el corto Ajedrez/Ordende Raúl Beceyro.
También incorpora testimonios de José Tuma, Paulo Ricci, Roberto Maurer y el arquitecto Javier Mendiondo, quien define la vivienda como un “contenedor de los relatos” de Saer. La voz en off pertenece a Claudia Chamudis.
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El propio documental resume el peso biográfico y literario del lugar al afirmar que en esa casa Saer descubrió a los escritores que le enseñaron a narrar, mantuvo una relación tirante con su padre, escribió su primer libro de cuentos y compartió tardes en la terraza con su amigo Roberto Maurer. El film añade que, desde hace años, lectores de distintas partes del mundo pasan por la fachada e imaginan a Tomatis saliendo por esa puerta.
El vínculo entre ciudad y literatura también alcanza al periodismo. Antes de consolidarse como uno de los narradores argentinos de mayor reconocimiento, Saer fue redactor de El Litoral, donde a fines de los 50 y principios de los 60 publicó con frecuencia en las páginas literarias acompañado por ilustraciones de Ricardo Supisiche, Enrique Estrada Bello y Fernando Espino.
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Mientras la casa santafesina comienza a incorporarse al recorrido público de la obra saeriana, en Serodino sigue pendiente el proyecto para poner en valor la casa natal del escritor y convertirla en centro cultural. La iniciativa fue anunciada en 2019, cuando el gobierno de Santa Fe adquirió la propiedad, pero aún faltan los fondos que la administración provincial no envió.
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