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4 de agosto de 2001 en Córdoba: la noche en que Los Redondos se despidieron sin decir adiós

Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota tocaron por última vez ante 40 mil personas en el Estadio Chateau Carreras, cuatro meses antes del estallido que cambió la historia argentina del siglo XXI

Portada Redonditos de Ricota
El último show de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota se realizó el 4 de agosto de 2001 en el estadio entonces llamado "Chateau Carreras" de Córdoba
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El 4 de agosto de 2001, con el peso de una recesión que ya llevaba tres años sin pausa y una tasa de desempleo que rozaba el 18%, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota subieron al escenario del estadio entonces conocido como Chateau Carreras (hoy Mario Kempes) de Córdoba ante unas 40.000 personas. Faltaban exactamente cuatro meses para que el “corralito” de Domingo Cavallo entrara en vigencia y se desataran la crisis social y económica que desembocó en la renuncia de Fernando de la Rúa (aquella imagen del helicóptero) y 39 muertos como saldo trágico. Nadie en las tribunas lo sabía esa noche. Tampoco sabían que era la última vez que verían a Los Redondos juntos sobre un escenario.

“Parco y distante, [Solari] apenas agradeció a un médico que lo había atendido y posibilitado subir al escenario y luego se enervó cuando le arrojaron algún objeto. “Esto no es un show de Los Violadores, dejate de romper las bolas que me vas a embocar... ¿Por qué no me venís a tirar cosas al camerino?” lanzó y la multitud rugió de placer", escribió el periodista y escritor Pablo Plotkin en una crónica publicada al día siguiente por el diario Página/12.

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Igualmente llegar a ese show no fue sencillo para nadie. Hacia 2001 la banda no encontraba una ciudad que les diera garantías para tocar. El historial de disturbios en recitales anteriores había vuelto políticamente costoso para cualquier intendente o gobernador autorizar un evento de esa escala. El intendente cordobés Germán Kamerath fue la excepción: se reunió con la Negra Poli, histórica mánager del grupo y pareja de Skay Beilinson, y acordaron condiciones para que el show se realizara en el Chateau Carreras. Córdoba dijo que sí cuando nadie más se animaba.

La banda llegaba a esa noche con su último disco Momo Sampler, editado en 2000. Un trabajo atravesado por la cultura digital emergente, la murga rioplatense y una imaginería carnavalesca que varios ensayistas leyeron como comentario oblicuo sobre la Argentina menemista: la fiesta como espejo grotesco de un país que fingía prosperidad mientras se endeudaba. Títulos como “Morta Punto Com” o “Las increíbles andanzas del Capitán Buscapina en Cybersiberia” dialogaban con el mundo de Internet y la globalización; “La Murga de los Renegados” o “Murga Purga” anclaban ese universo en la tradición popular del carnaval.

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Cómo fue el último show de Los Redondos

El show arrancó con una intro instrumental y se lanzó de inmediato con “Unos pocos peligros sensatos” y “El pibe de los astilleros”. A partir del tercer tema, la noche se entregó al universo de Momo Sampler: “Morta punto com”, “Las increíbles andanzas del Capitán Buscapina en Cybersiberia”, “Una piba con la remera de Greenpeace”, “Pool, averna y papusa”, “Templo de Momo”, “Pensando como una acelga”, “Rato molhado”. De los 26 temas del setlist, al menos 11 pertenecían al último disco, concentrados en la primera mitad del recital.

Poster oscuro con el texto Patricio Rey y Sus Redonditos de Ricota, Estadio Córdoba, 4 de agosto de 2001 y 19 HS. Incluye siete figuras humanas estilizadas
El último show de Patricio Rey y sus redonditos de ricota concluyó con la emotiva canción "Un ángel para tu soledad"

Luego vinieron “Vamos las bandas”, “Nadie es perfecto”, “Mi perro dinamita”, “La murga de los renegados”, “Sheriff”, “Murga purga”, “Dr. Saturno” y “La murga de la virgencita”, un bloque que sumergió al estadio en el carnaval permanente que el Momo propone como metáfora del desorden social. La segunda parte del show viró hacia los clásicos: “Queso ruso”, “Rock para los dientes”, “Es un sentimiento”, “Juguetes perdidos”, “Preso en mi ciudad”, “Noticias de ayer”, “Desde el alma”. El cierre fue con “Jijiji” —himno de pogo masivo— y “Un ángel para tu soledad”. Sin que nadie lo supiera, fue una poética despedida. Que la última canción que Los Redondos tocaron aquella noche fría haya sido de tan alta carga emotiva para “las bandas”, es uno de esos datos que la historia reservó para resignificar después. Hoy, un cuarto de siglo después, por ejemplo.

El contexto le daba además otro registro a los propios temas. “Preso en mi ciudad” o “Noticias de ayer”, canciones concebidas en la Argentina post-dictatorial, sonaban en agosto de 2001 ante un público que vivía una recesión de tres años, que veía crecer los piquetes en las rutas y que en muchos casos había perdido el trabajo. El ensayista Agustín Valle, coautor del recomendable libro Redondos. A quién le importa. Biografía política de Patricio Rey -firmado por el colectivo Perro Sapiens junto a Ignacio Gago, Agustín J. Valle y Ezequiel Gatto-, propone leer a Los Redondos como “un pensamiento crítico que se baila” y como una “máquina de guerra en los noventa que entrenó al cuerpo de la revuelta”. La revuelta estaba a cuatro meses de concretarse.

La noche tuvo su lado oscuro. Jorge Felipi, de 31 años, murió al caer desde lo alto de una tribuna al estacionamiento exterior del estadio. El joven de 31 años, oriundo de General López, provincia de Santa Fe, sufrió tres paros cardíacos ante los que el equipo médico logró reanimarlo, pero al cuarto no hubo respuesta posible. La causa fue una caída desde la parte alta de la platea del estadio hacia el estacionamiento, donde su cabeza dio de pleno contra el cemento. Así lo confirmaron voceros de la policía provincial. Felipi recibió atención en el lugar antes de ser trasladado al centro hospitalario en estado gravísimo, con traumatismos craneoencefálico, facial y pélvico.

Tragedia al margen, la banda atravesaba un momento tenso y al borde de la ruptura. Según una carta abierta que el Indio Solari difundió tras la separación oficial, había pedido copias de los soportes de grabación de shows anteriores —en Huracán, Racing y River— para tenerlas “a su guarda”, pero esos materiales permanecían en la casa de Skay porque la Negra Poli era quien contrataba los servicios de grabación. La negativa reiterada a entregarle copias fue, según Solari, uno de los factores que quebró la confianza. Skay, por su parte, declaró al diario La Nación que “todo se terminó” cuando constataron que “uno de nosotros se quería apropiar” del proyecto, en alusión directa al cantante.

El 2 de noviembre de 2001, tres meses después de Córdoba, se oficializó la separación de la banda. El recital previsto para el 8 de diciembre en el estadio 15 de Abril del club Unión de Santa Fe fue suspendido. Faltaban dos semanas para el estallido y hasta en eso, Los Redondos fueron proféticos.

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