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Quién es Héctor Huanca, el nuevo canciller de Bolivia que llega a la diplomacia desde la mediación de conflictos

El nuevo ministro es abogado con experiencia en derechos humanos y fue viceministro de Gestión Consular

Rodrigo Paz toma juramento a los ministros Fernando Aramayo y Héctor Huanca
Rodrigo Paz toma juramento a los ministros Fernando Aramayo y Héctor Huanca (Presidencia Bolivia)
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Héctor Huanca, abogado especializado en Derechos Humanos y exviceministro de Gestión Consular, fue posesionado este lunes como nuevo ministro de Relaciones Exteriores en Bolivia en el marco de los ajustes que hizo el presidente Rodrigo Paz a su gabinete.

A pesar de que Paz destaca la “meritocracia” de su equipo, en la trayectoria del nuevo canciller no destacan competencias diplomáticas ni experiencia en relaciones internacionales. Según una nota de prensa institucional, Huanca trabajó durante 15 años en la Defensoría del Pueblo, donde impulsó “procesos de atención y resolución de conflictos con poblaciones en situación de vulnerabilidad, pueblos indígenas y mujeres”.

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Tiene experiencia en mediación en conflictos sociales y se desempeñó como asistente técnico en proyectos de la Cooperación Suiza en Bolivia. Es licenciado en Derecho por la Universidad Mayor de San Andrés y cuenta con un diplomado en Ciencias Penales desarrollado con la Universidad de La Habana, Cuba.

Antes de asumir la jefatura de la diplomacia boliviana, Huanca fue jefe la Unidad de Prevención de Conflictos y Cultura de Paz de la Defensoría del Pueblo y viceministro de Gestión Consular e Institucional desde noviembre de 2025.

Rodrigo Paz con sus nuevos ministros de la Presidencia y Relaciones Exteriores, Fernando Aramayo y Héctor Huanca
Rodrigo Paz con sus nuevos ministros de la Presidencia y Relaciones Exteriores, Fernando Aramayo (i) y Héctor Huanca (d). (Presidencia Bolivia)

Su posesión se produce en el marco de los ajustes que realizó anoche el presidente Paz: el hasta ayer canciller, Fernando Aramayo, asumió como ministro de la Presidencia en reemplazo de José Luis Lupo que será designado embajador ante la Organización de Estados Americanos (OEA). Además se anunció el cierre del Ministerio de Turismo, que se convertirá en una agencia estatal, y del Ministerio de Planificación del Desarrollo, cuyas competencias se fusionarán con otras carteras como parte de la estrategia para reducir la burocracia y mejorar la eficiencia institucional.

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El presidente Paz justificó estos cambios, con los que suman siete relevos en nueve meses de gestión, a una nueva fase de “transformación” del Estado, luego de haber “ordenado la casa”.

“Estos cambios ministeriales forman parte de esa ruta. No son respuestas circunstanciales, son decisiones destinadas a preparar al Gobierno para la etapa de transformaciones que comienza. No vienen a ocupar un cargo, vienen a cumplir una misión”, afirmó en el acto de posesión.

El nuevo canciller tiene entre las prioridades la restitución del cuerpo diplomático de Bolivia en línea con el giro que el Gobierno busca imprimir a la política exterior boliviana. En medio de reclamos por la demora en la designación de embajadores, el 21 de julio el excanciller Aramayo informó que existía una lista de 15 candidatos cuyos documentos serían enviados al Senado para su evaluación.

Vista aérea de un edificio gubernamental de esquina color crema y amarillo con detalles arquitectónicos clásicos, banderas en el balcón superior y grandes ventanas
Vista de la Cancillería de Bolivia en la plaza Murillo, La Paz.

La urgencia de designar al cuerpo diplomático responde a la necesidad de completar la representación del país en el exterior y dar soporte a una estrategia internacional que, desde la llegada de Paz a la Presidencia, ha dado un giro significativo respecto a los gobiernos anteriores.

La nueva administración priorizó el restablecimiento de vínculos con Estados Unidos, reanudó las relaciones diplomáticas con Israel e impulsó el acercamiento con países vecinos como Perú y Chile; además de estrechar la cooperación con gobiernos ideológicamente afines. El cambio también implicó un mayor acercamiento a organismos multilaterales y una agenda enfocada en atraer financiamiento externo y capitales privados para enfrentar la crisis económica.

El Ejecutivo justificó este viraje como parte de una estrategia para “traer el mundo a Bolivia y llevar Bolivia al mundo” y recuperar la confianza internacional, en contraste con la política exterior del Movimiento Al Socialismo (MAS), bajo los mandatos de Evo Morales y Luis Arce, que privilegiaba alianzas con los gobiernos de Cuba y Venezuela, y había roto relaciones con Estados Unidos e Israel.

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