Por qué el arte puede mejorar la salud física y mental

En su libro “Art Cure”, la profesora Daisy Fancourt sostiene que la participación creativa afecta desde procesos biológicos básicos hasta la memoria, el ánimo y la respiración

Guardar
Google icon
El libro del día: “Art Cure”, de Daisy Fancourt
El libro del día: “Art Cure”, de Daisy Fancourt

La profesora de psicobiología y epidemiología Daisy Fancourt sostiene en Art Cure que el arte influye en la salud mental y física desde los procesos biológicos más básicos hasta la memoria, el estado de ánimo y la respiración, una tesis que plantea en un momento de recorte del financiamiento cultural y de presión sobre los sistemas sanitarios.

El argumento incluye una dimensión económica concreta: según Fancourt, retrasar la aparición de la demencia podría ahorrar al sistema de salud público y a la asistencia social del Reino Unido £1.5bn al año, y las mejoras de bienestar asociadas a una participación artística regular equivalen a un aumento salarial de £1.500.

PUBLICIDAD

La autora llegó a esa línea de investigación también desde una experiencia personal. Tras el nacimiento prematuro de su hija Daphne, que quedó internada en una incubadora y luchó por su vida frente a varias infecciones, Fancourt solo podía permanecer junto a la puerta, cubierta con equipo de protección, y cantar nanas entre el sonido de instrumentos y alarmas.

Según los estudios citados en el libro, cantar a bebés en cuidados intensivos reduce la frecuencia cardíaca, mejora la respiración y favorece la alimentación. En ese episodio, la investigadora vio superponerse su trabajo académico en University College London con una escena íntima marcada por la imposibilidad de tocar a su hija.

PUBLICIDAD

Una enfermera de uniforme azul sostiene a un bebé envuelto en una manta rosa, mirándolo y sonriendo en una sala de UCI con equipos médicos.
Según los estudios citados en el libro, cantar a bebés en cuidados intensivos reduce la frecuencia cardíaca, mejora la respiración y favorece la alimentación (Imagen Ilustrativa Infobae)

La idea central del libro es que toda experiencia artística puede descomponerse en “ingredientes activos”. Fancourt plantea que cantar a un bebé enfermo combina amortiguación del ruido, estimulación neurológica, contacto humano y reducción del estrés, y que esos componentes activan mecanismos biológicos que producen resultados sanitarios medibles.

Desde esa perspectiva, el arte puede analizarse, ajustarse e incluso prescribirse de manera comparable a una combinación de fármacos. La autora revisa pruebas sobre bienestar, salud cerebral, dolor crónico y expectativa de vida, sin presentar esas intervenciones como curas milagrosas.

Descarta, por ejemplo, la afirmación de que la música clásica mata células cancerosas. Su planteo es otro: cuando la participación creativa acompaña a los tratamientos convencionales, puede reducir el estrés y el dolor, mejorar el equilibrio y la coordinación en personas con enfermedad de Parkinson y ayudar a pacientes conectados a ventiladores a recuperar la respiración autónoma.

El libro describe que distintas prácticas actúan por vías diferentes. Algunas fortalecen la autoestima y otras llegan hasta la expresión génica; la autora añade que, al estimular el nervio vago, el arte alcanza el corazón, los músculos faciales y el intestino, y opera al mismo tiempo “como una forma de beta bloqueante, bótox y antiespasmódico”.

Primer plano de una anciana sonriente con cabello blanco pintando un paisaje azul y verde sobre un lienzo en una mesa de madera. Se ven pinceles y paleta de colores.
Cuando la participación creativa acompaña a los tratamientos convencionales, puede reducir el estrés y el dolor, mejorar el equilibrio y la coordinación en personas con enfermedad de Parkinson(Imagen Ilustrativa Infobae)

Fancourt apoya los ensayos con historias individuales. Entre ellas aparece una madre con depresión cuya vida cambia después de tomar un folleto de una clase de “arte para el bienestar”, y una persona de 94 años con demencia que recupera de manera momentánea su lucidez y su vivacidad al escuchar una grabación de Singin’ in the Rain.

La clave, sostiene la autora, es desplazar la pregunta clínica desde “¿qué le pasa?” hacia “¿qué le importa?”. Ese cambio amplía el foco médico desde la enfermedad hacia la experiencia de la persona y su vínculo con la creatividad, la identidad y el propósito.

El libro también describe un retroceso en el lugar social del arte. En 2022, el financiamiento artístico en escuelas del Reino Unido fue de £9.40 por alumno al año, y en 2021 la financiación pública de carreras creativas se redujo a la mitad.

Una mujer anciana con cabello gris sentada en un sillón, con dos vasos de agua en una mesa, mira un televisor con dos presentadores en una sala común de una residencia.
Fancourt añade otro dato sobre Estados Unidos: cuando se preguntó a adultos cuántos minutos habían dedicado el día anterior a actividades artísticas, la respuesta más frecuente, dada por el 95% de las personas, fue cero (Imagen Ilustrativa Infobae)

Fancourt añade otro dato sobre Estados Unidos: cuando se preguntó a adultos cuántos minutos habían dedicado el día anterior a actividades artísticas, la respuesta más frecuente, dada por el 95% de las personas, fue cero. “Estamos cayendo en un estado de pasividad artística”, afirma la autora, que reclama un “momento cinturón de seguridad”: un reconocimiento colectivo de que la privación artística tiene consecuencias para la salud pública.

Esa defensa abre una objeción que el propio libro deja planteada. Si el arte no es un conjunto fijo de componentes administrados desde afuera, sino una interacción abierta que cada persona vive de manera distinta, medir su valor solo por mecanismos físicos y resultados cuantificables puede dejar fuera una parte de su sentido.

Fancourt no ofrece una respuesta cerrada a ese dilema. Su propuesta es ampliar la forma de pensar la medicina para incluir a las personas y las comunidades, y reconocer que la creatividad, la identidad y el sentido de propósito modelan la biología tanto como cualquier medicamento.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Últimas Noticias

Una fundación busca acercar la literatura premiada a los adultos que dejaron de leer: de qué se trata

Una nueva colección de relatos breves firmada por autores nominados al Premio Booker llega gratis a comunidades, prisiones y vendedores ambulantes del Reino Unido para impulsar la lectura en quienes no se ven reflejados en los libros

Una fundación busca acercar la literatura premiada a los adultos que dejaron de leer: de qué se trata

Por qué el valeroso príncipe troyano Héctor sigue fascinando: Jacqueline de Romilly lo rescata como ideal humano

El libro de la prestigiosa helenista francesa, publicado en español por la Universidad Católica de Valparaíso, resalta el peso humano, político y emocional de uno de los héroes de la Ilíada

Por qué el valeroso príncipe troyano Héctor sigue fascinando: Jacqueline de Romilly lo rescata como ideal humano

El Teatro San Martín hace historia en Europa con dos estrenos argentinos en festivales de lujo

El coliseo porteño llegará en junio y julio de 2026 a Alcalá de Henares y Barcelona con dos montajes que abrirán una marca inédita para el país en citas clave de la escena europea

El Teatro San Martín hace historia en Europa con dos estrenos argentinos en festivales de lujo

A 40 años de su muerte, múltiples homenajes a Jorge Luis Borges en Buenos Aires

La Ciudad armó una agenda especial con exposiciones, charlas y recorridos, con una propuesta central que reúne manuscritos, fotos y hasta la recreación del cuarto donde vivió el autor

A 40 años de su muerte, múltiples homenajes a Jorge Luis Borges en Buenos Aires

Le Parc “continúa brillando”: elogios de la crítica para la muestra del artista argentino en Londres

“Julio Le Parc: Light. Colour. Action” es la primera gran retrospectiva en un museo británico de este gran referente del arte cinético y óptico del siglo XX, fallecido días atrás. Por qué deslumbró a varios especialistas

Le Parc “continúa brillando”: elogios de la crítica para la muestra del artista argentino en Londres