
Las autoridades iraníes anunciaron este domingo que una mina explotó al paso de un petrolero en el estrecho de Ormuz, según informaron fuentes de la Defensa iraní al portal especializado Defence Press y a la agencia semioficial Mehr. La explosión ocurrió en torno al mediodía y no hay constancia de víctimas por ahora, ni más datos sobre el barco más allá de que “se desvió de la ruta especificada por Irán” en su paso por el estrecho.
El tráfico en Ormuz sigue en mínimos históricos debido al doble bloqueo impuesto por Irán y Estados Unidos desde la reanudación de las hostilidades. Según datos de MarineTraffic, el tráfico por el estrecho se redujo el viernes a solo seis cruces confirmados, una caída del 60% respecto al día anterior.
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Cinco de esos seis buques siguieron el plan unilateral iraní —la ruta designada por Teherán para el paso de las embarcaciones—, lo que puso de manifiesto la continua concentración del tráfico a lo largo de ese corredor específico. En paralelo, el estrecho de Bab el Mandeb, en la entrada del mar Rojo, registró 49 cruces confirmados, entre ellos cinco buques autorizados, 11 clandestinos y cuatro tránsitos no oficiales, de acuerdo con datos recogidos por la agencia oficial turca Anatolia.
Meses de disputa por el control del paso
El incidente se produce en medio de una disputa que se arrastra desde hace meses por el control de la navegación en Ormuz, corredor por el que normalmente circula cerca del 20% del petróleo comercializado por vía marítima en el mundo. Irán restringió el paso por la vía cuando comenzó la guerra el 28 de febrero, disparando contra petroleros y cargueros, lo que disparó los precios del petróleo durante todo el conflicto.
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Tras la firma de un acuerdo de alto el fuego provisional en junio, estalló una disputa por el control del estrecho: Irán exigió que los barcos usaran una ruta cerca de su litoral y advirtió que podría cobrar tarifas, mientras los buques navegaban cada vez más por una ruta meridional junto a la costa de Omán, dentro de una operación de vigilancia de Estados Unidos. Cuando Irán atacó algunas de esas embarcaciones, Washington reanudó los ataques contra las defensas costeras iraníes y luego amplió sus objetivos hacia puentes e infraestructura en el sur y el centro del país.
Tras la firma de un acuerdo de alto el fuego provisional en junio, estalló una disputa por el control del estrecho: Irán exigió que los barcos usaran una ruta cerca de su litoral y advirtió que podría cobrar tarifas, mientras los buques navegaban cada vez más por una ruta meridional junto a la costa de Omán, dentro de una operación de vigilancia de Estados Unidos. Cuando Irán atacó algunas de esas embarcaciones, Washington reanudó los ataques contra las defensas costeras iraníes y luego amplió sus objetivos hacia puentes e infraestructura en el sur y el centro del país.
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A comienzos de julio, Teherán volvió a declarar cerrado el estrecho y Estados Unidos restableció el bloqueo naval sobre puertos y buques iraníes en la zona, medida que había sido suspendida tras el memorando de entendimiento alcanzado a mediados de junio.
Presión económica sobre los países del Golfo
La incertidumbre en Ormuz golpea de lleno a las economías del Golfo Pérsico, que dependen fuertemente de la exportación de hidrocarburos. Ante el cierre parcial del estrecho, países como Kuwait han buscado alternativas para sostener su producción: la petrolera estatal Kuwait Petroleum Corporation firmó recientemente un acuerdo de infraestructura de oleoductos valorado en 16.000 millones de dólares con los fondos internacionales Blackstone, KKR y Brookfield, en un intento por diversificar sus rutas de exportación.
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La escalada en Ormuz también repercutió en otros puntos calientes de la región: los rebeldes hutíes de Yemen, respaldados por Irán, incrementaron sus ataques contra buques y bases sauditas en el estrecho de Bab el Mandeb, aumentando la presión sobre la otra vía marítima clave para el comercio energético.
En paralelo, Irán y Omán mantuvieron el fin de semana varias rondas de conversaciones técnicas en Teherán para intentar definir mecanismos que garanticen la navegación segura por Ormuz, aunque sin que hasta el momento se hayan registrado cambios en el tráfico marítimo de la zona. Un funcionario regional involucrado en la mediación calificó la actual pausa en los combates como una “señal positiva” para destrabar ese tipo de acuerdos, aunque advirtió que aún no está claro si se trata de una tregua duradera o de una simple pausa operativa.
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