¿La consigna “Que se vayan todos” nos trajo a Milei? El 2001 dividió una charla entre escritores

Martín Kohan, Gloria Peirano, Elsa Drucaroff y Carlos Gamerro debatieron sobre qué pasó entre los 90 y el 2001 y que persisten viven hasta hoy.

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Cinco panelistas, tres mujeres y dos hombres, sentados en una mesa con micrófonos y vasos de agua, frente a una pantalla de la Feria del Libro.
La mesa sobre los 90 y el 2001, con Gloria Peirano, Martín Kohan, Carlos Gamerro y Elsa Drucaroff, y la coordinación de Patricia Kolesnicov.

La última media hora de la Mesa III del ciclo “50 años de lecturas y escrituras en Argentina" se convirtió en el momento más tenso de la tarde. Martín Kohan acababa de formular una tesis incómoda: la consigna que brotó del estallido de diciembre de 2001 no fue un grito de liberación sino el origen de una cadena de desgracias políticas que llega hasta el presente. “La consigna ‘que se vayan todos’ es, a mi entender, una consigna necia y torpe que ha traído, entre otras cosas, a un Milei. Y antes a un Macri“, dijo el novelista y docente ante un auditorio que escuchó en silencio.

Del otro lado de la mesa, Elsa Drucaroff no estuvo de acuerdo y respondió con energía: “El 2001 movió un avispero y produjo algo que fue muy fuerte para el arte.”

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La escena fue el cierre de una hora de conversación sobre literatura argentina de los años noventa y el quiebre del 2001, en el marco del ciclo curado por Verónica Abdala dentro de la 50° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. La mesa, moderada por Patricia Kolesnicov —editora de la sección Cultura de Infobae—, reunió el jueves 30 de abril a Kohan, Drucaroff, Carlos Gamerro y Gloria Peirano.

Diálogo de escritores y escritoras de la Argentina
Qué papel tuvo la carrera de Letras en la escritura, otro punto fuerte del debate.

El festejo de los vencedores

La conversación arrancó con una pregunta aparentemente sencilla: ¿se reconocen como autores de los noventa?

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Gloria Peirano, la única de la mesa que no había publicado su primer libro en esa década, contó: “Soy de la generación de la Primavera Democrática, es decir, estudié con profesores que volvían del exilio, externo o interno. El programa de la universidad se cambió completamente en los años 84, 85. O sea: pertenezco a una generación que estudió con, con un dream team de autores. Pero la facultad de Letras me bloqueó para escribir”. Peirano hablo de una época de fiestas pero también de derrota.

Kohan abrió el debate hacia la política. Para el autor de Ciencias morales, la literatura de esa década no era ajena a su clima de época, pero tampoco lo reproducía mecánicamente. Y ese clima tenía un nombre: el menemismo, con una fiesta que muchos vieron como frívola.

Diálogo de escritores y escritoras de la Argentina
Gloria Peirano y el bloqueo de la facultad.

“Del orden de la ficción es que se festejaba la derrota. No era derrota y festejo. El festejo estaba fuertemente ligado a la derrota”, dijo Kohan. Y aclaró que en toda derrota social hay alguien que gana: “Incluso esas veces que parece que perdemos todos, por ejemplo, ahora, hay alguien que gana. Y que son los que hacen la fiesta.”

Kohan vinculó ese estado de ánimo colectivo con lo que se llamó posmodernidad: un escepticismo que tenía resonancias directas con el menemismo. “Había algo entre el menemismo y eso: el escepticismo cínico, un cierto airecito de escepticismo cínico marcaba las tesituras de eso que llamaba posmodernidad. También la caída de los fundamentos, la caída de los valores modernos. Resuelto no en lo que puede haber de estimulante en una puesta en crisis, sino en una especie de juego cínico y frívolo.”

Diálogo de escritores y escritoras de la Argentina
Martín Kohan señaló que nunca pierden todos sino que incluso cuando parece que es así algunos ganan.

Frente a ese clima, Kohan propuso que al menos una zona de la literatura de esa época funcionó como resistencia, “ya fuera recuperando el fundamento de las cosas que importan o ya fuera recuperando el poder crítico que la sátira tiene”. Y apuntó a un problema formal que esa resistencia encontraba: “Menem era muy difícil de parodiar porque él mismo era paródico. Hoy nos pasa algo muy parecido”

El bloqueo de Puan

Antes de llegar a la política, los cuatro escritores pasaron por un territorio más íntimo: la relación entre la carrera de Letras de la UBA y la escritura. Kohan, Gamerro y Peirano coincidieron en que la facultad les produjo un bloqueo. Pero las valoraciones divergieron.

Kohan lo celebró. “A mí también la carrera de Letras me produjo un bloqueo de escritura y es una de las cosas que más le agradezco. Y que más valoro. Creo que es una función decisiva de la carrera de Letras hacernos entrar en crisis. Produjo en mí una transformación en mi condición de lector y en mi relación con la literatura tan profunda que efectivamente produjo consecuencias.” Y fue más lejos: “Si eso produce un bloqueo de escritura, para mí, bienvenido. Y si de ese bloqueo de escritura uno no sale, es lo que tenía que pasar. Si esa persona no escribe más, es otra contribución maravillosísima de la educación pública para la sociedad.”

Diálogo de escritores y escritoras de la Argentina
Carlos Gamerro escribió una novela donde un excombatiente se había convertido en hacker.

Peirano matizó: “Yo tengo una relación de amor odio con Puan, -la facultad- como muchos. Creo que en mi caso, a veces el bloqueo no es tan bueno.” Y añadió una dimensión que sus dos colegas varones no habían mencionado: el machismo de las aulas y las editoriales de los noventa. “Era una época tremendamente machista en las aulas, en las editoriales. Había escritoras, pero no tenían visibilidad. Estoy hablando de Matilde Sánchez, que a mí me parece una extraordinaria narradora".

Gamerro describió su bloqueo como un volcán que acumulaba presión. Empezó a escribir su novela Las islas a los treinta años y la publicó a los treinta y seis. “De repente encontré que tenía mucho para decir, o no sé si era yo el que tenía cosas para decir, o muchas cosas convergían en esa novela, y como que no podía parar de escribir.” La novela, que transcurre en 1992 y tiene como protagonista a un excombatiente de Malvinas que además es hacker, contó Gamerro, anticipó la irrupción de Internet en Argentina antes de que existiera. “En el 92, en Las islas, le di Internet a la Argentina, que todavía no había. Estoy esperando el reconocimiento todavía", dijo entre risas.

La otra fiesta

Gamerro complejizó la imagen de los noventa como década de frivolidad menemista. Había, dijo, otra fiesta que también merecía ser contada: la noche porteña que había emergido en los ochenta con Batato Barea, Cemento, El Dorado, el bar Bolivia. “Todo ese mundo muy vinculado con lo gay, los inicios de lo trans, también era fiesta de los noventa. No era solo la fiesta menemista. Había una fiesta de liberación que no hubiera sido posible tampoco en los años setenta.”

Elsa Drucaroff reivindicó la producción cultural que surgió del estallido de 2001. (Julian Alvarez/cf)
Elsa Drucaroff reivindicó la producción cultural que surgió del estallido de 2001. (Julian Alvarez/cf)

Drucaroff sumó el nombre de Mariana Enríquez y su primera novela, Bajar es lo peor, escrita cuando la autora tenía diecinueve años, como el libro que por primera vez llevó esa noche menemista a la literatura. “Hay un libro que construye ficción, yo creo que por primera vez en la literatura de ese momento, que es Bajar es lo peor, de Mariana Enríquez, que hace entrar en la literatura esa noche, esa noche menemista."

Drucaroff señaló que el movimiento literario que hoy es mainstream no hubiera existido sin el 2001. “Cuando digo estas cosas, no tienen que pensar que el primero de enero del 2001 todos se levantaron en el campo cultural y dijeron: ‘Vamos a construir un público de lectores’. Estoy hablando de tendencias, de marcas históricas.”

El choque sobre el 2001

Fue entonces cuando Kohan tomó la palabra y formuló su interpretación más política. Para él, el 2001 terminó con la ficción de que Argentina podía ser un país del primer mundo. “La ficción del uno a uno, o sea, que un peso pudiese valer lo mismo que un dólar, se sostuvo sobre la fantasía argentina de que en realidad deberíamos estar en el primer mundo y no se entiende muy bien cómo es que no estamos.”

Pero el análisis no terminó ahí. Kohan describió dos posibilidades que el 2001 insinuó: la articulación entre sectores medios y populares —“piquetes y cacerola, ‘la lucha es una sola’“— y la consigna antipolítica. La primera duró, dijo, aproximadamente diez días. “Después ya estaban los de las cacerolas pidiendo que les corran a los piquetes.” La segunda, en cambio, dejó una huella duradera y para él negativa. “Considero una desgracia política incalculable la consigna ‘que se vayan todos’. Una impronta antipolítica que no caló adecuadamente en términos de abrazar una perspectiva política crítica, sino una tesitura antipolítica que produjo básicamente desgracia política, incluida, a mi entender, la que está transcurriendo ahora en el país.”

Diálogo de escritores y escritoras de la Argentina
El público lleno la sala y siguió el debate con atención.

En cuanto a los libros, Kohan mencionó El grito, de Florencia Bach, y la compilación La comuna de Buenos Aires, de María Moreno, pero fue escueto: “No hay gran cosa porque no había ahí mucho más que desgracia.”

Drucaroff respondió con una lista. “Samanta Schweblin publica su primer libro de cuentos en el 2002 y es un, éxito de saldo. Éxito de saldo, así como escuchan. La editorial la salda y van todos los pibes a comprarla. El libro de Gamerro, ‘Las islas’, no sería lo que es sin lo que pasa en ese movimiento. Y mujeres que íbamos con originales bajo el brazo, sin que nos leyeran, sin que nos tomaran en serio, empezamos a poder publicar.” Nombró novelas que trabajaron la sacudida de esa crisis: El año del desierto, de Pedro Mairal; El cuerpo de las chicas, de María Inés Krimer. “Novelazas que trabajan la sacudida del 2001″.

Peirano cerró el intercambio con una defensa de la universidad pública que arrancó aplausos. Recordó que en 2001 ella renunció a su cargo docente en la UBA porque no alcanzaba para vivir, pero aclaró que aquello no se comparaba con lo que ocurre ahora: “En todos los noventa, en el 2001, nunca sucedió en ningún momento lo que está sucediendo ahora. En ningún momento. Cobrábamos muy poco. Yo me tuve que ir, pero esto es mucho peor.”

La entrada, los horarios, los días

Entrada: La entrada a la Feria del Libro de Buenos Aires costará 8.000 pesos de lunes a jueves y 12.000 los viernes, sábados y domingos.

Con esa entrada, el visitante recibirá un “chequelibro” con el que podrá conseguir descuentos en librerías cuando termine la Feria.

Gratis: de lunes a jueves desde las 20 h,

Fecha: La Feria sigue hasta el 11 de mayo.

Horarios: de lunes a viernes de 14 a 22 h. Sábados, domingos y feriados de 13 a 22 h.

Dónde: En La Rural, Av. Sarmiento 2704, Av. Cerviño 4476 y Av. Santa Fe 4201 (Plaza Italia).

(Fotos: Sebastián Freire/Fundación El Libro)

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