El Niño amenaza la vida marina al disminuir nutrientes y oxígeno en la región Centroamericana

El aumento previsto de la temperatura oceánica, que podría rebasar los 2 ℃, y la menor disponibilidad de gases disueltos están afectando la biodiversidad, con impactos en corales, peces y tiburones

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Fotografía submarina de un arrecife de coral parcialmente blanqueado, con bancos de peces dispersos y cinco tiburones nadando en aguas azules claras.
El Niño altera la vida marina con impacto directo en la pesca, la acuicultura y la biodiversidad por el aumento de la temperatura del mar y la baja de oxígeno. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El episodio actual de El Niño está generando profundas alteraciones en la vida marina de la región, con consecuencias directas para la pesca, la acuicultura y la biodiversidad. La elevación de la temperatura del mar —que podría superar los 2 ℃ este año— y la reducción de oxígeno disuelto están comprometiendo procesos vitales en los océanos.

La disminución de nutrientes en las capas superficiales del agua ya afecta desde las microalgas hasta especies mayores como peces, corales y tiburones.

Esta cadena de impactos comienza cuando los vientos alisios pierden fuerza, lo que impide la llegada de aguas profundas frías y ricas en nutrientes a la superficie. Sin ese aporte, la producción de microalgas cae notablemente, lo que debilita toda la cadena alimentaria marina y eleva la mortalidad entre los organismos que dependen de ellas.

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El fenómeno no solo altera la disponibilidad de alimento, sino que también reduce la solubilidad de los gases en el agua, lo que disminuye el oxígeno disponible y obliga a los organismos marinos a gastar más energía para sobrevivir, según informó CR Hoy. Esta combinación de estrés térmico y escasez de recursos limita funciones esenciales como el crecimiento y la reproducción.

Macro submarino de microalgas verdosas dispersas, burbujas de oxígeno y partículas flotantes en agua azul-verde, con siluetas difusas de pequeños peces y larvas al fondo.
La pérdida de fuerza de los vientos alisios reduce el aporte de nutrientes a la superficie y provoca una caída de microalgas que debilita la cadena alimentaria marina. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las proyecciones nacionales sobre el impacto de El Niño incluyen una drástica reducción de las precipitaciones en regiones como Guanacaste, donde se anticipa una caída de hasta 50% en lo que resta del año. Este descenso en las lluvias no solo afecta los ecosistemas marinos, sino que también compromete la acuicultura, ya que los cambios en la salinidad y el flujo de agua pueden aumentar la vulnerabilidad de tilapias, truchas y otras especies cultivadas.

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Consecuencias directas en especies y hábitats clave

El calentamiento del agua y la baja de oxígeno afectan especialmente a las larvas y peces juveniles, que cuentan con menor capacidad de adaptación a cambios bruscos en el entorno. En los corales, el aumento de temperatura intensifica el proceso de blanqueamiento, lo que debilita su estructura y pone en riesgo su supervivencia.

La alteración también repercute sobre zonas de alta productividad biológica como el Domo Térmico frente a Centroamérica. En episodios intensos de El Niño, esa área puede reducirse drásticamente o incluso desaparecer de forma temporal.

Un barco pesquero gris con una ola roja y azul en la proa está en un mar verde-azul turbio bajo un cielo nublado, con redes parcialmente vacías y peces escasos visibles bajo el agua.
La menor solubilidad de gases en el agua durante El Niño disminuye el oxígeno disponible y limita el crecimiento y la reproducción de los organismos marinos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Algunas especies han comenzado a modificar su comportamiento en respuesta al estrés ambiental: en la Isla del Coco, por ejemplo, los tiburones martillo han sido observados descendiendo a mayores profundidades para encontrar aguas más frías. Esta adaptación también dificulta la actividad turística y la pesca artesanal en la zona.

El Golfo de Nicoya y la Zona Sur, epicentros del impacto pesquero

Las autoridades del sector pesquero han señalado que los mayores efectos sobre la pesca y la acuicultura se concentrarán en el Golfo de Nicoya y la Zona Sur. Se anticipa que se verán afectadas especialmente las comunidades dedicadas a la pesca artesanal.

El riesgo no se limita a las aguas marinas: las oscilaciones en las precipitaciones también ponen en peligro los caudales necesarios para los sistemas productivos continentales. Las actividades de cultivo de tilapia y trucha quedan expuestas a enfermedades, mortalidad y alteraciones en los ciclos biológicos.

Según CR Hoy, los expertos advierten que los océanos ya enfrentan presiones previas, como la contaminación y la sobrepesca, lo que limita su capacidad de recuperación. Estas amenazas, sumadas al actual fenómeno de El Niño, amplifican la vulnerabilidad de los ecosistemas ante eventos climáticos extremos.

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