
El otoño es dorado, ocre, amarillo. La primavera comienza a cobrar fuerza en multiplicidad de colores y brillos. Este 21 de marzo, en el hemisferio sur se da la bienvenida al otoño, y más de uno aún no está preparado para despedir los colores ni el calor, por eso, esta semana La belleza de la semana está dedicado a ellos.
Un campo de trigo se extiende hasta el horizonte bajo un cielo inestable. El viento parece agitar cada tallo y las nubes avanzan pesadas, casi palpables. Green Wheat Fields, Auvers (Campos de trigo verde, Auvers), de Vincent van Gogh, propone una experiencia visual cargada de energía. El verde de las plantas, el azul y el blanco del cielo se mezclan en una pincelada que oscila entre el orden y la turbulencia. No hay figuras humanas ni construcciones.
PUBLICIDAD

La mirada del espectador recorre la superficie, invitada por la materia pictórica y por la sensación de movimiento. La naturaleza aparece aquí en estado puro, poderosa, en el límite de lo real y lo emocional. Campos de trigo verde, Auvers fue pintado durante los últimos meses del artista en Auvers. En este pueblo al norte de París, Van Gogh pintó la iglesia románica, el ayuntamiento y algunas de las pintorescas casas con techos de paja. Como hizo en los alrededores de Arles y Saint-Rémy, ademas de paisajes más o menos.
Esta obra es singular, la flora es agitada por el viento, y gran parte de la composición consiste en el campo en una rica gama de verdes y azules. A través de su toque dinámico y su color vívido y rico, Van Gogh expresa la intensa frescura del campo.
PUBLICIDAD
En Landscape near Paris (Paisaje cerca de París), Paul Cézanne detiene el tiempo. La luz suave baña los árboles y el agua, de modo que envuelve la escena en una atmósfera de calma. Los contornos pierden nitidez y se funden unos con otros, como si el paisaje estuviera envuelto en una bruma delicada.
La mirada del observador no tropieza con nada abrupto: todo invita al reposo y a la contemplación. El color, contenido y armónico, sugiere un instante de silencio, una pausa en el ritmo cotidiano. El paisaje se convierte en refugio, en espacio donde el ojo puede demorarse sin urgencias.
PUBLICIDAD

En Paisaje cerca de París, ofrece una interpretación distinta del paisaje. El cuadro muestra una porción de la campiña cercana a la capital francesa, donde los árboles y las casas se organizan en una composición estructurada. El color se despliega en tonos terrosos, verdes y ocres, aplicados con pinceladas cortas y moduladas. La escena transmite una serenidad contenida, resultado del equilibrio entre los volúmenes y la luz. Cézanne logra que el paisaje adquiera solidez y profundidad, como si cada elemento formara parte de una arquitectura secreta en la naturaleza.
La naturaleza adquiere otra vitalidad en Poppies, Isles of Shoals (Amapolas, Islas de Shoals), de Childe Hassam. En primer plano, un campo de amapolas rojas estalla bajo la luz del sol. El mar y las rocas se adivinan al fondo, apenas sugeridos, mientras el color domina la superficie. Las flores parecen moverse, animadas por la brisa y por la pincelada suelta. La luz del día acentúa los contrastes y multiplica los matices. La escena transmite alegría, pero también la fugacidad de ese momento irrepetible. No hay figuras humanas: solo la presencia rotunda de la naturaleza, capturada en el instante justo antes de que todo cambie.
PUBLICIDAD
Childe Hassam visitaba con frecuencia las Islas de Shoals, nueve pequeñas islas rocosas y sin árboles frente a la costa de New Hampshire. Su conocimiento de las islas se debía a su amiga, la poeta Celia Thaxter, cuya casa en la isla Appledore era un lugar de veraneo para escritores, pintores, ilustradores, músicos y otros artistas. Hassam solía omitir la presencia humana en sus pinturas. En esta, solo un velero que pasa de largo la insinúa que no se trata de un entorno virgen y salvaje.

En este paisaje casi cuadrado, se contempla una profusión de flores de un rojo intenso, rosa pálido y blanco que bordean una costa pedregosa. La escena está pintada con trazos sueltos, por lo que algunos detalles son indistintos, especialmente los capullos, que son pequeñas manchas de rosa y rojo, donde con disimulo en la esquina inferior izquierda se pierde la firma: “Childe Hassam 1891″.
PUBLICIDAD
Las tres obras despliegan modos distintos de mirar y de sentir el paisaje. Cada una propone una relación singular con la naturaleza, ya sea a través del movimiento, la calma o la intensidad del color. En todas, la belleza aparece como una experiencia sensible, suspendida en la superficie del lienzo, abierta a la interpretación de quien observa.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Roberto Gargarella y una pregunta incómoda: ¿qué queda de la izquierda cuando se ponen a prueba sus ideales?
En “Izquierda y política”, un nuevo ebook gratuito de Infobae Ediciones, el jurista argentino revisa los valores de esa tradición y propone discutir democracia, desigualdad y poder. Aquí, un capítulo

Un hombre sin dolor, una sala llena de médicos y el relato que se transforma en una posible biografía
En ‘Podría comer piedras’, el escritor Andrés Barba toma un caso presentado en 1932 y convierte datos clínicos, marcas físicas y omisiones deliberadas en una conmovedora historia del sufrimiento

Guía de Arte y Cultura: semana del 7 al 14 de agosto de 2026
Una agenda completa con variadas propuestas: música, teatro, cine, ferias, muestras y cursos que componen un programa de imperdibles

“Nuestra droga es Wagner”: el festival de Bayreuth cumple 150 años entre adictos a la ópera y fantasmas del nazismo
Miles de peregrinos llegan a la ciudad bávara, al sur de Alemania, en un ritual cumple un siglo y medio. Este año, la programación presenta por primera vez la pieza preferida de Hitler

Joana Marcús se refirió a Los ecos de Jude: “Quería que mi opinión fuera la única. Quería que esta historia fuera solo mía hasta que yo decidiera soltarla”
La autora española dialogó con Infobae sobre dejar atrás la dinámica de Wattpad y sobre el proceso creativo de su última novela



