
Una creciente controversia rodea la participación de Rusia en la 61ª edición de la Biennale de Venecia, luego de que la Comisión Europea amenazara con suspender el financiamiento de dos millones de euros a la muestra si se confirma que el país tendrá un pabellón nacional en la cita. El organismo advirtió que la presencia rusa podría significar un respaldo institucional a figuras cercanas al Kremlin, en plena guerra en Ucrania, lo que pondría en entredicho los valores democráticos y de libertad artística que la Unión Europea busca resguardar.
El 4 de marzo, Rusia anunció oficialmente su regreso a la Biennale, tras dos ediciones de ausencia. Durante 2022, el país se retiró de la muestra pocos días después de haber iniciado la invasión a Ucrania. En 2024, prestó su pabellón nacional a Bolivia. Para esta edición, planea la exposición “The Tree is Rooted in the Sky”, que incluirá a más de 50 jóvenes músicos, poetas y filósofos de Rusia y de otros países. Anastasia Karneeva, curadora del pabellón desde 2019 y exdirectora de Christie’s Moscú, encabeza la delegación. Su padre, Nikolay Volobuyev, ocupa el cargo de subdirector ejecutivo en Rostec, una empresa estatal dedicada a la industria de defensa.
PUBLICIDAD
En un comunicado emitido el 10 de marzo, la Comisión Europea remarcó: “El arte nunca debe usarse como plataforma de propaganda” y recordó que la cultura debe promover “los valores democráticos” y fomentar la diversidad y el diálogo abierto. El organismo instó a países miembros como Italia a actuar “en línea con las sanciones de la Unión Europea y evitar dar espacio a quienes hayan apoyado o justificado la agresión del Kremlin contra Ucrania”.

Los organizadores de la Biennale han defendido públicamente el regreso ruso, argumentando que la institución “rechaza cualquier forma de censura en cultura y arte”, y que tanto la Biennale como la ciudad de Venecia continúan siendo un espacio de intercambio y libertad artística. Sin embargo, el evento declinó hacer comentarios adicionales sobre la advertencia de la Comisión.
PUBLICIDAD
El anuncio de la vuelta rusa generó una ola de críticas de artistas y figuras políticas. Entre los detractores se encuentran el ministro de cultura italiano Alessandro Giuli, el viceministro de Asuntos Exteriores ucraniano Andrii Sybiha y el colectivo ruso Pussy Riot, que sugirió acciones de protesta durante la jornada previa a la apertura oficial, prevista para el 6 de mayo.
Más de 7.000 artistas, académicos y líderes culturales han firmado una carta abierta en la que instan a los organizadores a “reafirmar los principios éticos” de la Biennale. Representantes de países como Letonia, con una historia política conflictiva con Rusia, calificaron el anuncio de participación rusa como un “shock”. El dúo de artistas letones Mareunrol’s señaló al medio ARTnews: “La normalización de la presencia de un Estado así en el ámbito cultural internacional es inaceptable. Rusia ha utilizado repetidamente la cultura para manipular la percepción y ampliar su influencia, a menudo en la antesala de actos de agresión”.
PUBLICIDAD

La dimensión política de la polémica escaló con un comunicado del ministerio de Exteriores ucraniano, que alertó sobre el riesgo de dar cabida en la Biennale a una “escena para blanquear los crímenes de guerra que Rusia comete diariamente”. El PinchukArtCentre de Kyiv replicó esta preocupación y acusó al gobierno ruso de “convertir el arte en un arma”.
A la presión se sumó una carta abierta firmada por 22 ministros europeos, que solicitaron a la Biennale impedir que Rusia utilice este foro para buscar “aceptación internacional”. En la misiva se menciona, además, la “sospecha de vínculos” entre el pabellón y miembros influyentes de la elite rusa.
PUBLICIDAD
El regreso de Rusia ocurre en el contexto de un giro institucional en la dirección de la muestra. Cuando el país se retiró en 2022, la Biennale aseguró públicamente que “rechaza cualquier colaboración con quienes hayan ejecutado o apoyado” actos de guerra, y que no admitiría la presencia de delegaciones oficiales o individuos vinculados al gobierno ruso en ninguna de sus actividades.
No obstante, en declaraciones recientes, la Biennale aclaró que “como premisa general, no decide sobre la participación nacional; los propios países deciden si tomar parte”. Esta nueva actitud sigue a la designación de Pietrangelo Buttafuoco, periodista de tendencia derechista, como presidente de la Biennale en 2023, tras la elección de la líder italiana Giorgia Meloni en 2022.
PUBLICIDAD
A pesar de estos cambios, la postura de la Biennale ha generado incomodidad en el gobierno de Italia, aliado de Kyiv en la guerra. El ministro Alessandro Giuli expresó a la prensa italiana que el ejecutivo no respalda la vuelta de Rusia al certamen, aunque reconoció que debe respetar “la elección libre y autónoma” de los organizadores.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
“No le estoy cerrando la puerta a Sudáfrica, le estoy cerrando la puerta a la violencia”: el gesto político del músico maliense Salif Keita
El artista de 76 años, referente de la cultura africana con más de cinco décadas de trayectoria, cancelo conciertos en rechazo a las marchas contra la inmigración ilegal que sacudieron al país austral

El álbum de fotos de Auschwitz con los nazis sonriendo: la historia real detrás de la obra finalista del Pulitzer que llega a Broadway
‘Here There Are Blueberries’, escrita por Moisés Kaufman y Amanda Gronich, reconstruye el hallazgo de imágenes con la vida social de los perpetradores de campos de exterminio

Kanye West-Yé en Rusia: un conflictivo concierto, entre la bienvenida oficial y el rechazo por su exabruptos nazis
Las fechas previstas para los shows del controvertido rapero en San Petersburgo quedaron en pausa tras el desmentido del estadio, mientras la promotora busca alternativas
Macron inaugura en Londres la esperada exposición del Tapiz de Bayeux, nuevo símbolo de la reconciliación franco-británica
El presidente francés participará en la apertura en el Museo Británico, donde la pieza permanecerá hasta julio de 2027. El evento coincide con su primer encuentro oficial con el nuevo primer ministro británico



