
Perú se despidió de Alfredo Bryce Echenique, su último gran escritor con trascendencia universal, tras haber fallecido el martes a los 87 años en Lima, su ciudad natal, a la que volvió a pasar sus últimos años de vida y en la que ambientó varias de sus novelas.
Los restos mortales de Bryce, autor de obras célebres de las letras latinoamericanas como Un mundo para Julius y La vida exagerada de Martín Romaña fueron velados en la Casona de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), su alma máter.
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Allí, en un velatorio privado y sin acceso a la prensa, llegaron hasta el mediodía de este miércoles amigos y seres queridos del célebre escritor para darle el último adiós, entre ellos, otros autores peruanos como Fernando Ampuero o Gustavo Rodríguez.
Como casi un familiar más de Bryce estuvo su editor y gran amigo Germán Coronado, que recordó el último homenaje que se le hizo al escritor el pasado 14 de noviembre en la Facultad de Letras de la Universidad de San Marcos.
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Allí Bryce Echenique entregó el manuscrito original de Un mundo para Julius (1970) como su legado ampliado a la Caja de las Letras del Instituto Cervantes, y según señaló Coronado, descubrió que también tenía un público joven que seguía leyendo sus obras.
Concluido el velatorio, el cuerpo de Bryce Echenique fue trasladado a un crematorio para ser incinerado en un acto privado.
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De acuerdo a lo estipulado en sus “antimemorias”, sus restos serán esparcidos en el mar de La Punta, un distrito del Callao, la portuaria provincia vecina a Lima, a la que el escritor tenía “mucho cariño”, pues ahí pasó parte de su infancia y de sus últimos años, según recordaron sus sobrinos.
Los familiares de Bryce Echenique expresaron su gratitud por las múltiples manifestaciones de cariño que ha recibido su tío y expresaron que sabían que era un escritor muy querido, pero su fallecimiento ha mostrado la real dimensión del afecto.
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El autor fue a lo largo de más de cinco décadas autor de novelas, cuentos, ensayos y memorias, y es considerado una de las voces más destacadas de las letras latinoamericanas, y es uno de los tres escritores más célebres de la segunda mitad del siglo XX en Perú, junto al premio nobel Mario Vargas Llosa y al cuentista Julio Ramón Ribeyro.
Durante medio siglo de literatura escribió más de 30 títulos, entre novelas, cuentos y memorias, escritos en los que el humor se filtró desde el principio, tras comprobar que los autores latinoamericanos, especialmente los del boom eran “muy graves, muy serios” y dejaron de lado ese humor, un rasgo característico de los latinoamericanos que él cultivaba en sus obras.
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Fuente: EFE.
Fotos: EFE/ John Reyes Mejia y archivo.
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