Por qué el desperdicio de alimentos agrava el hambre global: el libro que elogió Bill Gates

Una mirada al problema que va más allá de la producción y pone el foco en cómo circulan los recursos. Y lo que las civilizaciones antiguas ya sabían

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Cómo funciona la comida: el
Cómo funciona la comida: el mundo tiene que pensarlo todo de nuevo

“Las cifras son el antídoto contra las ilusiones”. Con esta frase, tomada de la instroducción del libro, Bill Gates presenta el nuevo trabajo de Vaclav Smil, Cómo funciona la comida, y esa frase funciona como idea central de un ensayo que desafía las respuestas convencionales al hambre y la seguridad alimentaria global.

Vaclav Smil, profesor emérito de la Universidad de Manitoba, miembro de la Real Sociedad Canadiense y destacado analista político y científico, explora el problema de cómo alimentar al mundo desde una perspectiva cuantitativa y crítica. Como subraya Gates: “Muchos debates sobre la alimentación mundial se centran en aumentar la productividad agrícola... Sin embargo, Vaclav insiste en que ya producimos alimentos más que suficientes para alimentar al mundo. El verdadero desafío, afirma, es qué sucede después de cultivar los alimentos”.

Vaclav Smil y una mirada
Vaclav Smil y una mirada más allá de los mitos

El autor desarma la creencia de que la solución al hambre es solo producir más. Los datos que expone muestran que el planeta genera cerca de 3.000 calorías diarias por persona, pero un tercio de esos alimentos se pierde o se desperdicia. Ejemplos concretos revelan que los mayores productores mundiales de alimentos a menudo registran las tasas más altas de desnutrición. Las causas: ineficiencia en la distribución, infraestructura insuficiente y políticas públicas que no logran garantizar el acceso.

Distribución, desperdicio y desafíos en la seguridad alimentaria

A lo largo de la obra, Smil aborda preguntas fundamentales: ¿Por qué la humanidad domestica y consume tan pocas especies vegetales y animales? ¿Cómo inciden la biología, la cultura y la economía en la dieta global? El autor recurre a la evolución y la experiencia práctica para explicar cómo, en distintas civilizaciones, la combinación de cereales y legumbres permitió obtener proteínas de calidad. “La combinación de arroz y soja en Asia, trigo y lentejas en India, o maíz y frijoles en América surgió mucho antes de que la ciencia pudiera explicar su eficacia”, observa el autor.

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Smil señala:La combinación de cereales y leguminosas ha sido, por mucho, la característica más notable de la domesticación de cultivos, compartida por todas las grandes civilizaciones de Europa, Asia y América y preservada a lo largo de los milenios”

El análisis se apoya en el contexto político y social de regiones como África subsahariana, donde, según Smil, la inseguridad alimentaria obedece tanto a la baja productividad agrícola como a la precariedad de la infraestructura. Cita datos recogidos por la Fundación Bill y Melinda Gates: los rendimientos agrícolas en esa región siguen muy por debajo de Asia o Latinoamérica, en parte por la falta de riego, fertilizantes y tecnología. Además, incluso cuando se cultivan alimentos, el transporte deficiente, el almacenamiento inadecuado y la debilidad de las redes comerciales encarecen los productos y dificultan el acceso a nutrientes básicos.

Innovación tecnológica y limitaciones en la producción de alimentos

El libro dedica espacio a las innovaciones tecnológicas. Valora el potencial de la edición genética —como CRISPR— para desarrollar cultivos resistentes a sequías y plagas, pero advierte que no existen soluciones milagrosas: “No podemos depender solo de milagros tecnológicos”.

Vaclav Simil: ¿por qué no
Vaclav Simil: ¿por qué no alcanza la comida?. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El libro subraya el valor de soluciones prácticas e inmediatas, como la fortificación de alimentos. “En Estados Unidos, la harina se ha fortificado con hierro y vitamina B desde la década de 1940”, recuerda Bill Gates al comentar el libro. Medidas de este tipo han prevenido patologías como la anemia y mejorado la salud pública, con un impacto comparable al de las vacunas.

Smil afirma: “No debemos esperar una transformación sorprendente; la producción de alimentos seguirá siendo inherentemente ineficiente en su uso de la luz solar durante mucho tiempo”. Elogia el impacto de la Revolución Verde y el avance de la acuicultura, pero advierte que el desafío exige tanto nuevas tecnologías como mejoras inmediatas en eficiencia y reducción de desperdicio.

La comparación entre comida y tecnología: celulares vs. granos básicos

En el capítulo ¿Qué es más importante: la comida o los teléfonos celulares?, Smil introduce una comparación entre bienes esenciales y prescindibles. Sostiene: “El valor global del mercado de smartphones fue de unos USD 400.000 millones en 2021, apenas un 10% menos que el valor de la cosecha mundial de trigo y arroz en ese mismo año... La desaparición repentina de los teléfonos móviles causaría problemas, pero la pérdida de 1.300 millones de toneladas de los dos cereales básicos resultaría en hambrunas sin precedentes y la muerte de una parte significativa de los 8.000 millones de personas”

Quién es Vaclav Smil

Vaclav Smil (Pilsen, 1943) es científico y destacado analista político checo-canadiense, profesor emérito de la Universidad de Manitoba.

♦ Su trayectoria cruza energía, medio ambiente, alimentación, economía y política pública, con especial atención a China.

♦ Entre sus libros figuran Energy and Civilization: A History, Making the Modern World, Should We Eat Meat? y How the World Really Works. Ha sido reconocido por la revista Foreign Policy y es miembro de la Orden de Canadá.