¿Hay un origen para el humor cordobés?, ¿pueden rastrearse en la Historia de la provincia?, ¿es parte de su ADN? Estas son algunas de las preguntas que la docucomedia Cordobeces, la película busca responder.
El proyecto, liderado por Eddie Frari, creador de la cuenta de Instagram @cordobeces, la directora audiovisual Lucía Palacio y la abogada Virginia Juárez, propone ingresar en estos temas, a través de entrevistas a expertos en el tema, el humor gráfico y, por supuesto, la viralidad digital.
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En diálogo con Infobae Cultura, Palacio explicó que la película se concibe como una exploración sobre el origen y la naturaleza del humor cordobés: “Va detrás de la pregunta sobre el mito sobre si existe, si hay algo que está inscrito en el ADN, que lo hace ser tan gracioso, y queremos responder, con humor, de dónde viene”.
Para abordar este interrogante, recurrieron a la colaboración de dos sociólogos, uno local y una investigadora brasileña que viajó a Córdoba para estudiar la emblemática revista Hortensia. “Hicieron todo un informe para la película sobre qué hay detrás de este mito”, detalló Palacio.
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El recorrido histórico parte desde los archivos más antiguos de la ciudad, conservados en la Biblioteca Nacional de la Universidad Nacional de Córdoba. Allí, dijo Palacio, “ya hay documentos que datan de cuando los andaluces llegaron a conquistar Córdoba y que se cruzan con los comechingones, que estaban como a cierta altura y los veían y ya les hacían burla”.
Para la directora, este cruce de culturas y la temprana presencia de la ironía y la mofa constituyen un sustrato originario, aunque matizó que “al final lo que te va respondiendo un poco es que es una mezcla de un montón de cosas”.
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En otro ejemplo, la fundación de Córdoba, a cargo de Jerónimo Luis de Cabrera, también es leída como un acto de rebeldía que marca el carácter de la ciudad. “La funda en un acto de desobediencia. Le pone de nombre Córdoba y la nueva Andalucía, en honor a su mujer e hijo que murieron en un naufragio en el barco que venía hasta América. Y por ese acto de rebeldía lo ejecutan después”.
Por otro lado, sostiene que el humor cordobés es un fenómeno ampliamente reconocido y legitimado, especialmente a partir de la revista Hortensia (1971-1989): “Antes era todo oral y con la revista pasa a ser gráfico y ahí se invierte, que es algo que nos marcaron los sociólogos. Y ahí es cuando el resto de las provincias empiezan a mirar a Córdoba, pero antes no era así”.
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El filme, definido como una docuficción y “una comedia social”, busca reflejar la multiplicidad de voces y experiencias de la provincia. “Es una película coral, porque no hay un personaje que sea principal, sino más bien la idea es que todos los cordobeses puedan ser los protagonistas. Inclusive para el estreno, que puedan ir a verse al cine, a la pantalla, con un epíritu muy Cinema Paradiso”.
El guion se construye también de manera colectiva y abierta, incorporando tanto material de archivo como recreaciones históricas y videos enviados por la comunidad, incluyendo así a las nuevas narrativas audiovisuales en el corazón del proyecto.
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Para Palacio, el humor cordobés es también una herramienta de resistencia y de desarticulación de las jerarquías sociales, “burlarse del porteño” o “el que lustra los zapatos del doctor”, pero desde un lugar “bastante sano, no es tan hostil”.
La dimensión colectiva y popular del proyecto se refleja en la estrategia de financiamiento, que está abierta a recibir apoyos institucionales, aportes privados y una original campaña de crowdfunding que tuvo su lanzamiento en el Buen Pastor.
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“Lanzamos una campaña de crowdfunding para que la gente se sume y haga su aporte con recompensas, con todo un sistema como hace Orsai, se puede aparecer en los créditos, en el póster, se pueden ganar una jarra fernetera. Habra distintas recompensas. Inclusive aparecer en alguna escena o tomar decisiones dentro de la película. Eso también lo queremos trabajar mucho con la comunidad”, explicó Palacio, quien destacó la importancia de la participación ciudadana en la construcción del relato.
El proyecto cuenta con el respaldo de la Fundación Fondosa, que financió la primera etapa de desarrollo, impulsada por Virginia Juárez, abogada del sector audiovisual y figura clave en la continuidad del legado de la productora Paola Suárez. Su rol no se limita a la transparencia financiera; también eleva el estándar artístico del proyecto que ya cuenta con el Premio a Desarrollo del Polo Audiovisual.
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Cordobeces, la película aspira a comenzar su rodaje en febrero y estrenarse después del Mundial, como una obra coral, participativa y profundamente arraigada en la identidad cordobesa. “Estamos pidiendo apoyo, sí, pero estamos ofreciendo una promesa: la de hacer un cine que nos represente a todos, con la calidad que una provincia como Córdoba merece”, comentó Palacio.
Los interesados en sumarse como productores populares y conocer el sistema de recompensas pueden encontrar toda la información y el CBU de la Fundación Fondosa en la cuenta de Instagram @cordobeces o en la web www.cordobecces.com.ar
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