En 1968, durante las sesiones del White Album de The Beatles, Paul McCartney decidió grabar casi por completo “Why Don’t We Do It In The Road?”, evidenciando la creciente autonomía creativa de sus integrantes y el distanciamiento interno en la banda. Esta breve pieza, de apenas 1 minuto y 42 segundos, se convirtió en reflejo de una época marcada por disputas silenciosas, transformaciones musicales y búsquedas personales de los miembros del histórico grupo británico.
Creación casi en solitario y el clima en el estudio
La grabación de “Why Don’t We Do It In The Road?” se distinguió por la intervención casi exclusiva de McCartney, quien asumió la voz principal, la guitarra acústica, el piano, el bajo y las palmas. Ringo Starr fue el único compañero involucrado, sumando la batería y acompañando en las palmas. Por su parte, John Lennon y George Harrison estuvieron ausentes, ya que se encontraban trabajando en otras composiciones del disco, como “Piggies” y “Glass Onion”. La determinación de McCartney para avanzar con el tema, aun sin la presencia de todos, puso en evidencia la autonomía incipiente y la fragmentación que comenzaban a instalarse en el grupo.

La exclusión de Lennon y Harrison no fue casualidad, sino consecuencia de una dinámica cada vez más frecuente dentro de los Beatles. La individualidad artística cobraba protagonismo y cada integrante exploraba por separado los límites de su creatividad, incluso si eso implicaba reducir el trabajo colectivo a colaboraciones puntuales. Este episodio se sumó a otros momentos similares, dejando claro el nuevo orden que caracterizaba al cuarteto en esa etapa.
Inspiración en la India y observación de la naturaleza
La chispa creativa para la canción nació meses antes, en Rishikesh, India, donde Los Beatles habían viajado para participar de un retiro espiritual. McCartney presenció una escena aparentemente trivial: dos monos mantenían relaciones en medio de la calle, ajenos a cualquier preocupación. Este simple hecho llevó al músico a reflexionar sobre la sencillez de los impulsos animales frente a la complejidad de las conductas humanas. Así, elaboró una pieza musical directa, despojada de ornamentos y ajena a la sofisticación que caracterizaba otras canciones del disco.

Más allá de la anécdota, la canción denotaba un estado mental de McCartney y, en cierto sentido, la búsqueda de una espontaneidad perdida en el engranaje cada vez más rígido de la banda. El contraste entre la naturalidad animal y la tensión emocional de los Beatles quedó plasmado en el estilo casi crudo de este tema.
Reacciones de John Lennon y la dinámica interna de la banda
La decisión de McCartney de grabar sin sus compañeros no pasó desapercibida para Lennon. Con los años, el músico manifestó su malestar por haber sido excluido, confesando en una entrevista a Playboy: “Eso es Paul. Incluso la grabó solo, en otra habitación. Así eran las cosas en esos días. Llegábamos y él ya había hecho todo: él en la batería, él tocando el piano, él cantando. Pero no podía —quizás no podía— separarse de The Beatles. No sé qué era, ¿sabes?”. Lennon admitió que le dolía esa distancia, aunque reconoció que hacia el final de la década esa se había vuelto la dinámica habitual entre ellos.

Estas declaraciones aportan una visión cercana al clima de trabajo del grupo, atravesado por desacuerdos sutiles, proyectos individuales y una creciente desconfianza. La convivencia artística se volvió compleja, y la cooperación total dio paso a decisiones unilaterales, incluso fuera del estudio.
Justificaciones de McCartney y cambios irreversibles
Frente al desconcierto de Lennon y la ausencia de Harrison, McCartney explicó que ambos estaban ocupados con otras canciones mientras él y Starr disponían de tiempo libre. Según relató, propuso a Ringo hacer la grabación para aprovechar el momento, al igual que Lennon luego llevó adelante “Revolution 9” casi solo. Así, McCartney subrayó la tendencia a priorizar la eficacia y la oportunidad, en vez de la colaboración total. Sus argumentos destacan el giro hacia el trabajo independiente dentro de la banda, que respondía tanto a la presión creativa como a la fatiga personal entre sus miembros.

La convivencia en el estudio evidenció que la imagen pública como grupo unido contrastaba con la realidad interna, donde cada uno hacía lo suyo y el trabajo conjunto era cada vez menos frecuente. En ese proceso, canciones como “Why Don’t We Do It In The Road?” se convirtieron en ejemplos reveladores.
Reflejo de una transformación definitiva

Entre tensiones y nuevas formas de componer, McCartney reconoció años después que la percepción pública sobre el papel individual de cada Beatle tendía a ser fija y limitada. Sin embargo, momentos como la grabación de “Why Don’t We Do It In The Road?” ilustran hasta qué punto las fronteras entre lo colectivo y lo individual marcaron el destino de los Beatles en esa etapa. Una pequeña canción de apariencia sencilla se transformó en testimonio de una gran transformación: la del grupo más famoso del mundo atravesando su época más problemática, enfrentado tanto a sus ideas como a sus emociones.
Últimas Noticias
Jim Carrey y las películas de Richard Linklater y Paul Thomas Anderson, protagonistas de los premios César
En la gran noche del cine francés el comediante fue homenajeado y ovacionado, mientras que ‘Nouvelle Vague’ se llevó cuatro estatuillas y ‘Una batalla tras otra’ triunfó como mejor película extranjera

“Mis cenizas no deben conservarse en nicho del cementerio por razones estéticas”: esparcieron los restos de Juan José Sebreli en Constitución
El pensador dejó una carta con sus deseos, que fue leída durante una ceremonia íntima

Cuando una cama deshecha inspira a millones: Tracey Emin consagrada en Londres
Esa pieza desordenada fue polémica pero terminó vendiéndose en casi 3 millones de euros. De la violación, el abuso y el alcohol al reconocimiento institucional: expone en la prestigiosa Tate Modern

La argentina Luisa Valenzuela compartirá honores con Meryl Streep y Bob Dylan tras ser elegida miembro de la Academia de Artes y Letras
La escritora argentina recibirá el reconocimiento en una ceremonia oficial, formando parte del grupo reducido de artistas extranjeros distinguidos por su contribución a la cultura global

Leila Guerriero y Jorge Fernández integran el jurado del nuevo premio literario español que otorga un millón de euros
Los escritores argentinos forman parte del comité de selección presidido por Rosa Montero, para este galardón de narrativa iberoamericana que será anunciado el 8 de abril en Barcelona


