
La conductora lo dijo en inglés: We are green and trembling era la novela ganadora del National Book Award en Literatura Traducida para 2025. Desde el salón se escucharon gritos, la cámara se dio vuelta y se vieron abrazos: ahí estaba la argentina Gabriela Cabezón Cámara, autora de esa hermosa novela cuyo título original, en español, es Las niñas del naranjel. Es una historia de transformación personal, de la colonización española, de ternura y de encuentro. “Voy a hablar en español, porque a algunos fascistas no les gusta”, lanzó la autora apenas subió al escenario. Otra vez, aplausos.
Con una sonrisa enorme y voz firme, Cabezón Cámara agradeció, primero, “a la educación pública argentina”. Porque sin ella, dijo “la gente de clase trabajadora como yo nunca estaría acá”.
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Luego agradeció a los organizadores del premio y a su editora argentina, Ana Laura Pérez. Más tarde, cuando Myers tradujo, Cabezón Cámara se acercó al micrófono y anunció que le dedicaba el premio a Maitena, “my love”.

El premio, que tiene una dotación de 10.000 dólares, una medalla de bronce y una estatuilla, se divide con su traductora, Robin Myers, quien se encargó de llevar la novela al inglés y que subió con la argentina al escenario. Como en el libro, Myers se encargaría de traducir las palabras de Cabezón Cámara para la audiencia que presenciaba la entrega de premios en Nueva York.
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El libro narra la vida de Catalina de Erauso, quien nació en el País Vasco en 1592, fue monja en España y luego se convirtió en militar en América, explora la identidad de su protagonista, plantea interrogantes sobre la Conquista de América, como la posibilidad de que la ternura hubiera transformado el destino de los conquistadores.

Sobre la identidad de género de su protagonista -un personaje histórico real- Cabezón dijo a Infobae cuando se publicó el libro: “Me parece que lideal para el tema trans... no ser un tema. Sos trans como podés tener rulos. Cualquier rasgo identitario”. Lo dirá el propio personaje, cuando ya se llame Antonio: “Tu niña es un respetado arriero, un hombre de paz”.
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En esa entrevista, también explicó: “De alguna manera el texto busca una intervención política. Aunque dudo de su eficacia”.
La novela, hecha de violencia y paisaje, de oscuridad y redención, de dioses y medias palabras, trabaja también una artesanía lingüística, en la que hay una especie de guaraní inventado. Suena, pero no es.
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El libro tiene momentos de intensa belleza, como cuando Catalina logra escapar del convento hacia su nueva vida, en la que será Antonio. Lo dice así: “El dolor ese me tuvo quietecita hasta que tus llaves se me impusieron a los ojos y al corazón y al cuerpo entero como se le impone el suelo a lo que cae, sentí mi propia raicita rompiéndome y no dudé, no pude, no supe de bien ni de mal, no me pregunté si sería pecado, si estaría atentando contra mi Señor Dios, contra tu buen amor, contra mi alma, si ardería luego no sólo en el infierno sino en las hogueras de la Santa Inquisición. Mi cuerpo vio la puerta y salió como el tallo de la nuez por el agujerito húmedo que le hicimos”.
Las niñas del naranjel ya ha recibido varios reconocimientos, entre ellos el Premio Sor Juana Inés de la Cruz en Guadalajara, México, el Premio Ciudat de Barcelona en lengua castellana, el Premio Fundación Medifé Filba y el Premio Perfil.
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Cabezón Cámara, nacida en San Isidro el 4 de noviembre de 1968, ha consolidado una trayectoria literaria marcada por la exploración de identidades y la crítica social. Su novela Las aventuras de la China Iron fue seleccionada como finalista del Premio Booker Internacional (2020) tras su traducción al inglés

Entre sus obras más destacadas figuran La Virgen Cabeza (2009), que narra la historia de una travesti venerada como santa en una villa de Buenos Aires, y Le viste la cara a Dios (2011), novela corta sobre la trata de personas que fue elegida Libro del Año por la Revista Ñ y adaptada posteriormente a novela gráfica.
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También ha publicado artículos en medios como Soy, Anfibia, Le Monde diplomatique y Revista Ñ, y se desempeñó como editora de Cultura en el diario Clarín. Actualmente, es titular de la cátedra del Taller de Escritura del CINO en la Universidad Nacional de las Artes.
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