
La escritora canadiense Margaret Atwood presenta su nuevo libro de memorias, una obra que recorre más de ocho décadas de vida y literatura sin ajustarse al molde tradicional del género. Atwood, nacida en Ottawa en 1939, retrata su infancia entre los bosques de Nueva Escocia y la vida urbana en Toronto, una dualidad que marcó su formación y sensibilidad creativa.
La autora de El cuento de la criada relata cómo el entorno natural de la Canadá más salvaje, donde convivía con su familia sin electricidad ni comodidades modernas, influyó en su mirada literaria. Una joven Atwood aprendió a pescar, remar y explorar la naturaleza, experiencias que después resonarían en su obra. La escritora, conocida como Peggy en su infancia, destaca su temprana fascinación por la escritura, al recordar sus primeros poemas compuestos a los seis años bajo el título de “Gatos que riman” (o “Rhyming Cats”, en su inglés original).
Durante la adolescencia, Atwood enfrentó episodios de acoso escolar, una vivencia que más tarde inspiró su novela El ojo del gato. La integración en un instituto mixto y el paso por ambientes académicos exigentes acompañaron el desarrollo de su creatividad. La joven autora canalizó su energía en la costura, el disfraz y la poesía, y su primera aparición televisiva fue mostrando una mantis religiosa.
Atwood cursó estudios universitarios en la Universidad de Toronto, donde recibió clases de figuras como Marshall McLuhan y Northrop Frye. Más tarde, durante su estancia en Harvard, investigó los juicios de a las brujas de Salem y las estrictas normas patriarcales que allí percibió.

Ese contexto contribuyó, según reconoce la propia escritora en sus memorias, a dar forma a la distopía de El cuento de la criada muchos años después. Atwood establece vínculos entre sus vivencias y su producción literaria, aunque rechaza la idea de considerar su obra más conocida como una autobiografía.
A comienzos de la década de 1970, Atwood ya era reconocida en el ámbito editorial de Canadá, tras recibir el premio Governor General y publicar varias novelas. Su aporte a la editorial Anansi fue determinante para mantenerla a flote, con la publicación de Supervivencia: una guía temática de la literatura canadiense, que vendió 100.000 ejemplares. El impacto de ese éxito le acarreó críticas y malentendidos: “Un día de estos, esa lengua afilada te va a meter en problemas”, le advirtió su padre. Atwood fue acusada de ser excesivamente crítica y temida en el panorama literario canadiense.
Las memorias de Atwood muestran a una autora que evita la autocomplacencia, y reconoce la influencia de otros escritores, editores y amigos en el trayecto de su carrera. La escritora comparte también detalles inusuales de su vida cotidiana, como su inclinación por la quiromancia, el horóscopo y los exorcistas, así como la dedicación a la repostería y el jardín.
La autora narra su relación con Graeme Gibson, novelista canadiense y figura central en su vida personal y profesional. Ambos compartieron una relación establecida tras superar obstáculos sentimentales y familiares, y mantuvieron una convivencia que abarcó proyectos literarios, viajes y campañas sociales. La narración aborda la enfermedad y el fallecimiento de Gibson, hechos que impregnan los capítulos finales de un tono más grave y reflexivo.

En sus páginas, Atwood evidencia la pluralidad de sus intereses: desde la literatura hasta la naturaleza doméstica, pasando por el activismo y la ilustración. El libro recopila recuerdos, fotografías y “lecciones de vida”, sin dejar de lado temas de relevancia como las luchas feministas y la vigencia del compromiso literario. “Pregúntate, querido lector: ¿La agenda apretada o la silla vacía? Yo elegí la agenda apretada”. Así, la autora sintetiza su entrega a la vida activa a pesar de la adversidad física de los últimos años.
Fotos: Reuters/ Tom Little y Ritzau Scanpix/Thomas Sjoerup/ vía Reuters.
Últimas Noticias
Mes de la Francofonía: el idioma francés será celebrado en Buenos Aires con varias actividades culturales
Embajadas de países francohablantes e instituciones vinculadas a la lengua francesa celebran, de aquí al 5 de abril, el valor del espacio lingüístico compartido, con conciertos, cine, conferencias y exposiciones

Cristina Banegas: “Si no hay más teatros, lo haremos en las plazas, en las calles, en los balcones; somos indomables”
El Excéntrico de la 18, el teatro de la actriz, cumple 40 años y hay celebraciones. “En Argentina, así como hay muy buenos futbolistas hay muy buenos teatristas, está en la genética”, dice

La cuarta temporada de ‘Industry’ traza inquietantes paralelos con la realidad
La transgresora serie británica sobre el mundo de las finanzas, sorprende al inspirarse en los casos policiales que sacudieron a las altas esferas del poder

Lo que la ficción no dice sobre los hombres que cuidan a sus hijos
Eric Magnuson dedicó años a sus hijos. Pero encontró pocos relatos que capturaran la experiencia auténtica de quienes asumen la crianza principal

“Cuando todo parece perdido, algo puede renacer”: fragmento de “Desmadre”, de Giselle Kruger
La novela de la periodista y productora indaga sobre la culpa y el vacío de una mujer atrapada en la tristeza del duelo, luego de la pérdida de su bebé















