
En Boto/Vardanega. Una nueva belleza, la galería Roldan Moderno reúne esculturas, trabajos en papel y tela de Martha Boto y Gregorio Vardanega, dos figuras centrales del arte cinético argentino e internacional, en una exposición que ofrece una selección representativa de la producción de la pareja entre finales de los años 60 y principios de los 70.
Bajo la curaduría de Patricia Di Pietro, el recorrido permite observar la evolución de un diálogo artístico que, a lo largo de cinco décadas, se mantuvo fiel a una búsqueda sistemática y experimental. Las obras expuestas evidencian la energía creativa de Boto y Vardanega, quienes consolidaron un capítulo esencial en la historia del cinetismo al situar el arte en interacción con la ciencia y la tecnología. Su trabajo transformó el movimiento en una poética y el color en una experiencia perceptiva activa.
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El punto de inflexión en la trayectoria de ambos artistas se produjo en 1958, cuando decidieron trasladarse a Europa. La elección de París como destino respondió a la necesidad de encontrar un entorno propicio para profundizar sus investigaciones sobre el movimiento, la luz y los materiales industriales.

En ese momento, la capital francesa era el epicentro del arte cinético, y la pareja logró integrarse a los círculos de vanguardia que impulsaban una renovación del lenguaje plástico.
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La exposición Le mouvement, presentada en la galería Denise René unos años antes, había sido determinante para el desarrollo de las artes cinéticas. En ese contexto, Víctor Vasarely publicó su Manifiesto Amarillo, donde planteaba que el avance científico y las nuevas tecnologías podían mejorar tanto las condiciones materiales como espirituales de la vida cotidiana. Este manifiesto inspiró a numerosos artistas, entre ellos Boto y Vardanega, quienes adoptaron una actitud experimental y aprovecharon los recursos de su tiempo.
El arte cinético incorporó materiales industriales como el acero inoxidable y el plexiglás, motores eléctricos y diversas fuentes de luz, además de introducir el modelo de producción en serie a través de los llamados “múltiples”.
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Influenciados por las ideas sobre la percepción del filósofo Maurice Merleau-Ponty, los artistas cinéticos buscaron transformar la experiencia del espectador, involucrando no solo la visión sino también el cuerpo. Según la curadora, “cambiar la forma de percibir el arte traería aparejado un nuevo modo de percibir el mundo moderno”.
La “nueva belleza, móvil y emotiva” a la que aludía Vasarely encontró eco en la obra de Boto y Vardanega. Desde sus primeras experiencias en la década del 50, la pareja exploró distintas variantes del movimiento en sus esculturas: desde el movimiento natural hasta el controlado por motores, pasando por secuencias de luces y sonidos, efectos ópticos, proyecciones de imágenes y la activación del público.
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Experimentaron con luz blanca y coloreada, incorporaron el neón y analizaron fenómenos como la difusión, la refracción y los destellos. El resultado de esta búsqueda fue el desarrollo del cromocinetismo, una propuesta que puso el foco en las posibilidades expresivas del color en movimiento y que constituye su principal aporte al arte cinético.

La trayectoria de Gregorio Vardanega comenzó a mediados de los años 40, cuando se integró a la Asociación Arte Concreto-Invención y participó en exposiciones junto a la AACI y el grupo Madí.
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Entre 1948 y 1949 realizó un viaje a París, donde expuso por primera vez en Europa. En 1957 formó parte del envío argentino a la IV Exposición Bienal de Arte de San Pablo y, al año siguiente, recibió la medalla de oro en L’Art visuel en Argentina durante la Exposición Universal de Bruselas.
Por su parte, Martha Boto se insertó en la escena artística local entre 1951 y 1955, exponiendo en las galerías Van Riel y Krayd. En 1947 obtuvo el Primer Premio de Pintura del Museo Benito Quinquela Martín y el Primer Premio de Diseño y de Pintura de la Asociación Estímulo de Bellas Artes de Buenos Aires.
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En 1959, la pareja se radicó definitivamente en París, donde desarrolló los años más productivos de su carrera. Se integraron al grupo de artistas cinéticos reunidos en torno a la galería Denise René y mantuvieron una intensa actividad expositiva. Su primera muestra relevante fue Chromocinétisme (1964) en la galería CROUS, y participaron en Le mouvement 2 en Denise René junto a figuras como Vasarely, Le Parc, Calder, Tinguely y Cruz Diez. La consagración llegó con sus primeras exposiciones individuales en 1969 en la misma galería.
Simultáneamente, Boto y Vardanega continuaron participando en exposiciones en Buenos Aires. Boto integró la Primera exposición internacional de arte moderno. Argentina 1960 en el Museo de Arte Moderno, mientras que Vardanega formó parte de 150 Años de Arte Argentino en el Museo Nacional de Bellas Artes. Ambos participaron en Argentina en el mundo. Artes visuales 2 (1965) en el Instituto Torcuato Di Tella y en Materiales, nuevas técnicas, nuevas expresiones (1968) en el Museo Nacional de Bellas Artes.
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En París, mantuvieron una relación constante con el curador y teórico del cinetismo Frank Popper, quien los incluyó en exposiciones como Kunst Licht Kunst (1966) en el Van Abbemuseum, Lumière et mouvement (1967) en el Museo de Arte Moderno de París, Art cinétique et Space (1968) en el Museo de Le Havre y Kinetics (1970) en la Hayward Gallery de Londres.

La presencia internacional de la pareja se consolidó con la participación de Boto en la I Bienal de París (1959) y la VI Bienal de Arte de San Marino (1967), y de Vardanega en la V Bienal de París (1967).
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Las obras de Boto y Vardanega forman parte de colecciones de instituciones como el Musée National d’Art Moderne, Centre Georges Pompidou y el Musée d’Art Moderne de la Ville en París, el Tel-Aviv Museum of Art en Israel, el Museum of Fine Arts de Houston, el Milwaukee Art Museum en Estados Unidos, el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires y el Museu de Arte Moderna de Rio de Janeiro en Brasil.
*Boto/Vardanega. Una nueva belleza, en Roldan Moderno, Juncal 743, CABA. De lunes a viernes de 10 a 19 hs. Hasta el 7 de noviembre. Entrada gratuita.
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