Asistimos a un nuevo capítulo del eterno retorno de los Rolling Stones, la banda de rock sin fin

El anuncio del disco ‘Foreign Tongues’ revive la leyenda de un grupo de rock formado por tres músicos que promedian los 80 años y aún así, evitan vivir del mito. “Siempre hay más”, dice Keith Richards

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Tráiler del álbum "Foreing Tongues", de los Rolling Stones

El anuncio del lanzamiento de Foreign Tongues, un nuevo álbum de estudio de Los Rolling Stones para el 10 de julio (pleno verano en el hemisferio norte) reafirma el mito de la eterna juventud para una banda marca registrada cuyos tres integrantes Mick Jagger, Keith Ricards y Ron Wood -los dos primeros, fundadores y núcleo creativo; el tercero, socio estable de la firma desde mediados de los años 70, es decir hace medio siglo- promedian los 80 años de edad. El dato, menor en tiempos de extensión de la expectativa de vida del ser humano, sirve para recordar que Mick Jagger declaró en 1974 (a sus 31 años) que “preferiría estar muerto a seguir cantando ‘Satisfaction’ cuando tenga 45″, es decir en 1988. Han pasado 38 años de aquella boutade. Ahora tiene 82 y si bien es todavía una incógnita la posibilidad de una nueva gira, cabe pensar que seguirá cantando “Satisfaction” por un buen tiempo.

El nuevo disco

El anuncio del nuevo disco, con los tres músicos y su aura de leyendas de “yo lo visto, oído y tomado todo”, sentados frente al comediante y presentador de los Oscar Conan 0’Brien, incluyó algunas precisiones informativas. Por ejemplo, que la producción del nuevo disco demandó apenas un mes de grabación bajo la dirección del músico y productor Andrew Watt. El dato también es relevante: el plazo reducido de trabajo, inusual en el segmento de totems rockeros como en este caso, resultó una estrategia deliberada que, según Jagger, dotó al álbum de “urgencia” y concentración creativa en cada canción.

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Se trata del álbum número 25 de estudio del grupo, el sucesor de Hackney Diamonds (2023), que ya había supuesto un hito por ser el primer trabajo tras la muerte del baterista y maestro zen-jazzero Charlie Watts en 2021. Por cierto, en una de las nuevas canciones suena la batería del venerable Charlie -se recuerda que en cada show en Argentina, desde 1995 hasta 2016, la mayor y más sostenida ovación iba para él-: “Hit Me in the Head“, según Jagger ”una canción punk realmente rápida”, lleva el sello rítmico del baterista muerto en 2021. El resto de los temas cuenta con la participación de Steve Jordan -un ahijado musical de Keith Richards-, a quien Watts recomendó personalmente. Según el viejo Keef: “Charlie le pasó el testigo”.

Pero eso no es todo en materia de novedades. Foreign Tongues incluye colaboraciones puntuales de Paul McCartney, Steve Winwood , Chad Smith -el baterista de los Red Hot Chili Peppers que parece el hermano gemelo del actor Will Ferrel- y ¡Robert Smith! Sí, el guitarrista, compositor y cantante de The Cure. Quien te ha visto y quien te ve. Así lo relató Mick Jagger: en plena sesión de grabación en Londres, se encontró con un hombre de espaldas, vestido con una túnica larga. Al girarse, la prenda lucía marcas de lápiz labial. “Le dije: ‘Nunca te he visto antes, pero eres Robert Smith de The Cure’. Él respondió: ‘¡Sí!’ Y le propuse: ‘Ya que estás aquí, será mejor que hagamos algo’. Así que hace coros”, relató el cantante.

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Ron Wood, Mick Jagger y Keith Richards, durante la presentación del nuevo disco de los Rolling Stones, 'Foreign Tongues' (Foto: REUTERS/Shannon Stapleton)
Ron Wood, Mick Jagger y Keith Richards, durante la presentación del nuevo disco de los Rolling Stones, 'Foreign Tongues' (Foto: REUTERS/Shannon Stapleton)

Rolling Stones en la era del algoritmo

En la fase previa al anuncio de este nuevo disco, la banda optó por una táctica de promoción encubierta. Lanzaron el sencillo “Rough and Twisted” en vinilo limitado bajo el alias The Cockroaches, un nombre utilizado históricamente en sus conciertos secretos de los años 70 y 80 del siglo pasado. Esta estrategia incluyó carteles anónimos en Londres y el despliegue de un sitio web que alimentó la especulación sobre la identidad detrás de “Las cucarachas”, impulsando lo que ahora se da en llamar engagement digital (compromiso digital) antes de la revelación oficial del álbum principal.

El bloque de grabación limitado a cuatro semanas determinó el tono del álbum, tal como expresó Jagger en Nueva York: “Solo tener cuatro semanas nos dio urgencia. Nos divertimos en el estudio, pero demanda concentración, hay que darle valor a cada canción.” Keith Richards definió el proceso creativo como una dinámica de improvisación y solución rápida, con el productor influenciando la dirección de las sesiones y actuando como “árbitro” cuando era necesario destrabar la composición.

El artista de los Stones

La portada de Foreign Tongues es una pintura de Nathaniel Mary Quinn, artista radicado en Nueva York, y se describe como una amalgama visual de los tres integrantes actuales, sin uso de generación digital. Por supuesto, las búsquedas sobre este artista afroamericano de 49 años se dispararon luego de conocerse su nombre detrás del arte de tapa (un rubro en el que los Stones algunas vez emplearon a un tal Andy Warhol, entre otros).

La tapa del nuevo disco de los Rolling Stones, con reminiscencias al estilo de Francis Bacon (Foto: EFE/ Universal Music)
La tapa del nuevo disco de los Rolling Stones, con reminiscencias al estilo de Francis Bacon (Foto: EFE/ Universal Music)

El equilibrio entre lo bello y lo grotesco, lo siniestro y lo benevolente, define la obra de Nathaniel Mary Quinn, quien proclama el intento de “plasmar la complejidad de la emoción humana” en lo individual y lo universal. Su proceso creativo se nutre de recuerdos, vivencias, traumas y la historia de su familia en el complejo habitacional (eufemismo en inglés para llamar a un edificio sobrepoblado por gente pobre) Robert Taylor de Chicago. Las piezas de Quinn, en general, consisten en retratos híbridos y fragmentados sobre papel y lino, realizados con carbón, gouache, pastel, barras de pintura y óleo. Sus imágenes remiten a referencias históricas del arte como del cubismo y el surrealismo: es inevitable viendo la ilustración del disco, pensar en Francis Bacon. Algo de eso habrá pensado Jagger, coleccionista y diletante vocacional del arte contemporáneo desde su irrupción a la fama.

Más allá de la cuestión técnica del disco, el detalle de invitados e incluso la incógnita de una posible nueva gira de recitales -un tema que en Argentina, se sabe, despierta extremo interés- la narrativa promovida la banda recorre dos líneas: la reivindicación de la vigencia creativa (sentirse vivos, still life) y la gestión del legado (“la banda de rock and roll más grande del mundo”, “sus majestades satánicas”, “los mellizos tóxicos” y otros títulos por el estilo). Ellos mismos remarcan que tras seis décadas de carrera, sostener la renovación es una decisión fundamental. “No queremos conformarnos con lo que ya hicimos. Siempre hay algo más”, planteó Richards en su particular tono mezcla de capitán Hook y gitano de pub.

Es cierto, con los Rolling Stones, siempre hay algo más.

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