El álbum número 46 de Neil Young (Toronto, 1945) se publicó este mes en un convulso contexto político y social, con el mundo sumido en la incertidumbre y la polarización. Y este hombre que cumplirá 80 años en noviembre, cuyo nombre y apellido es marca registrada de altas dosis sensibilidad folk y energía eléctrica por igual, está lejos de alejarse de la realidad, a juzgar por las 10 canciones que integran Talkin To The Trees.
Grabado junto a una nueva banda bautizada Chrome Hearts -compuesta por el guitarrista Micah Nelson, el bajista Corey McCormick, el baterista Anthony LoGerfo y el legendario tecladista Spooner Oldham, quien participó en la grabación de Harvest Moon en 1992-, este disco que combina folk, rock y por supuesto, una buena dosis de rabia, utiliza la música como refugio y trinchera.
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La canción “Let’s Roll Again”, por ejemplo, se convierte en un llamado a la acción para la industria automotriz estadounidense, en un momento en que la figura de Elon Musk y la administración de Donald Trump ocupan el centro de la escena en el debate político-tecnológico en 2025. La sentencia “If you’re a fascist, then get a Tesla” (“Si eres fascista, cómprate un Tesla”) se escucha sobre una melodía que remite a “This Land Is Your Land” de Woody Guthrie pero con una sobrecarga de, digamos, 280 voltios.
La influencia de Guthrie, entre otros, y la sencillez de las composiciones dotan al álbum de una inmediatez y actualidad comparables a las de otros discos de Young, por ejemplo Living With War, publicado en 2006 y cuando la administración Bush estaba embarcada en su guerra contra el terrorismo post-11S.
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Sin embargo Talkin To The Trees se aleja del formato de crónica noticiosa para adoptar el tono de un diario personal. El hombre está enojado con el mundo y encuentra consuelo en su entorno más cercano. El tema central del disco, “Family Life”, una ¿alegre? cabalgata country con armónica y todo, es una celebración de sus hijos y su esposa, a quienes menciona con nombres propios.

No hay aquí sentimientos de nostalgia ni a la evocación del pasado. Los Chrome Hearts, veteranos músicos curtidos en la experiencia de acompañar a una leyenda, proponen también interesantes desvíos sonoros. “Dark Mirage” se adentra en terrenos de ruido y tensión, mientras que “Movin’ Ahead” destaca por un bajo distorsionado que amenaza con dividir la canción. Estas incursiones contrastan con momentos sencillez, como la satisfacción de ir al mercado de agricultores o estrenar una nueva canción.
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En tiempos de Donald Trump, por otra parte, no cabría esperar de Neil Young mensajes de tolerancia. “Big Change” y “Let’s Roll Again” se muestran combativas. “Big Change”, publicada días antes de la toma de posesión de Trump, se percibe como una profecía sombría, con guitarras estruendosas y un Young desafiante. “Una salpicadura de rock’n’roll irreverente, estridente y directa sobre el lienzo, al estilo de una pintura de Jackson Pollock”, definió su ingeniero de sonido John Hanlon.
A pesar de la carga política, el disco se centra en cuestiones personales y de familia. Amor por los hijos, tristeza por nietos que “no puedo ver” y hasta una referencia a la ruptura con con su hija Amber Jean tras la muerte de Pegi Young (la madre de Amber, primera esposa de Neil) en 2019: “Well, I lost my little girl now / To the darkness inside / Her mama is gone now / And there’s nowhere to hide” (“Bueno, ahora he perdido a mi pequeña / Por culpa de la oscuridad que hay en su interior / Su madre ya no está / Y no hay ningún lugar donde esconderse”).
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El ambiente cambia con “First Fire Of Winter”, una oda a la felicidad doméstica en su granja Colorado, y una de las tres piezas country del álbum. La canción se caracteriza por su ritmo suave, la introducción de armónica y el pedal steel en la guitarra, y una voz cálida y serena. La energía rabiosa de “Let’s Roll Again” y “Big Change” antecede a la calma que regresa con la canción que da título al álbum.
Flota en el aire la duda sobre si Talkin To The Trees representa una despedida, una búsqueda de entendimiento personal o simplemente una nueva etapa en la carrera de una persona que se acerca a los 80 años. Él mismo tiene una respuesta a todos esos interrogantes: “No puedes preocuparte por lo que piensen los demás. Yo nunca lo hago. Nunca lo he hecho, la verdad”.
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