Costa Rica: La presidente Laura Fernández inicia su mandato con acto religioso en Cartago

En una ceremonia encabezada por el obispo Javier Román en la Basílica de los Ángeles, la mandataria realizó un gesto simbólico ante la Virgen y recibió el llamado de la Iglesia a una gestión guiada por valores y unidad nacional

Guardar
Google icon
La presidente Laura Fernández inició su mandato en la Basílica de Nuestra Señora de los Ángeles, pidiendo protección a la Virgen en un acto sin precedentes. (Cortesía: Comunicación Conferencia Episcopal de Costa Rica)
La presidente Laura Fernández inició su mandato en la Basílica de Nuestra Señora de los Ángeles, pidiendo protección a la Virgen en un acto sin precedentes. (Cortesía: Comunicación Conferencia Episcopal de Costa Rica)

En la Basílica de Nuestra Señora de los ángeles en Cartago, la tarde del sábado 9 de mayo de 2026, el obispo de Limón y presidente de la Conferencia Episcopal de Costa Rica, Monseñor Javier Román, presidió la celebración eucarística en la que la presidente Laura Fernández inició públicamente su mandato. Durante la homilía, Román destacó la trascendencia de que una jefa de Estado acuda a encomendar su gestión ante la Virgen de los ángeles y enfatizó que el inicio de este nuevo periodo nacional requiere fortaleza espiritual para enfrentar las decisiones y cargas que trae consigo la responsabilidad política.

La ceremonia cobró particular relevancia por tratarse de solo la segunda vez en la historia de Costa Rica en que una mujer asume la Presidencia, dato que Román subrayó como un paso decisivo para la nación. El obispo recordó a los asistentes que, detrás de cada autoridad, existe una persona con necesidades de serenidad y paz frente a las crecientes presiones del poder: “Porque detrás de toda investidura sigue habiendo una persona; un corazón que necesita serenidad y paz para no endurecerse en medio de tantas presiones”, señaló el prelado durante la misa.

PUBLICIDAD

Al final de la Eucaristía, la presidente Fernández depositó simbólicamente su banda presidencial ante la imagen de la Virgen, conocida como la Negrita de los ángeles, participando en una plegaria que busca su protección y guía para el mandato que comienza, acto relevante que marcó el cierre de la celebración, de acuerdo con la misma fuente.

Monseñor Javier Román subrayó la importancia histórica de que una mujer asuma la Presidencia de Costa Rica por segunda vez en la historia nacional. (Cortesía: Comunicación Conferencia Episcopal de Costa Rica)
Monseñor Javier Román subrayó la importancia histórica de que una mujer asuma la Presidencia de Costa Rica por segunda vez en la historia nacional. (Cortesía: Comunicación Conferencia Episcopal de Costa Rica)

El llamado a una política sensible y unida ante los desafíos sociales

Durante su homilía, Monseñor Javier Román enumeró los desafíos concretos que enfrentan sectores vulnerables de la sociedad costarricense. Mencionó a las familias afectadas por la violencia, a los jóvenes tentados por la desesperanza, a los agricultores, pescadores, pequeños productores y empresarios, así como al creciente número de personas golpeadas por el cierre de plantaciones bananeras en la zona Caribe y la pérdida de empleos. El obispo expresó con firmeza: “Detrás de cada despido hay hogares, niños, adultos mayores y personas que miran el futuro con angustia”.

PUBLICIDAD

Dirigiéndose directamente a la mandataria, Román pidió que la autoridad se ejerza con humanidad y sensibilidad, atribuyendo a la mujer una especial capacidad para custodiar y sostener la vida. “Nuestro país necesita firmeza, sí; pero también humanidad. Necesita autoridad, pero también compasión. Necesita decisiones valientes, tomadas sin perder la sensibilidad del corazón”, subrayó.

Al analizar el significado de la vida pública desde una perspectiva de fe, Román reivindicó el papel de los líderes guiados por valores morales y recordó el ejemplo de Santo Tomás Moro, patrono de los políticos, quien, según el obispo, encarnó la unión entre conciencia y gobierno: “Comprendió que la política y la moral no pueden caminar separadas y que ninguna autoridad tiene verdadero sentido si pierde de vista la verdad y el valor de cada persona”.

La homilía destacó la necesidad de fortaleza espiritual y sensibilidad humana para enfrentar la responsabilidad política y las presiones del poder. (Cortesía: Comunicación Conferencia Episcopal de Costa Rica)
La homilía destacó la necesidad de fortaleza espiritual y sensibilidad humana para enfrentar la responsabilidad política y las presiones del poder. (Cortesía: Comunicación Conferencia Episcopal de Costa Rica)

La unidad nacional y la fe como guía ante la incertidumbre

Román hizo un llamamiento explícito a la unidad nacional, advirtiendo que los retos actuales de Costa Rica como la inseguridad, el narcotráfico, los homicidios y el deterioro de la capacidad de escucha comunitaria, no podrán ser resueltos por ningún sector de la sociedad actuando de manera aislada. Según las palabras de Román: “Ningún sector por sí solo podrá sacar adelante al país. Necesitamos redescubrir que seguimos siendo un solo pueblo, llamado a caminar unido y a construir con confianza el futuro de nuestra nación”.

El obispo invitó a la mandatario y a su gabinete a buscar al Espíritu Santo para recibir sabiduría, prudencia y claridad en su gestión. Además, resaltó la urgencia de devolver la confianza a quienes esperan atención médica —aludiendo a las “listas de espera”, a los pueblos indígenas y a las zonas portuarias con falta de oportunidades reales— y a la juventud para que no caiga en el desaliento o la violencia.

El mensaje central de Román afirmaba que la fe, vivida de modo auténtico y no relegada a la esfera privada, puede guiar la vida política costarricense hacia la honestidad, la ética y el respeto a la vida. Según el obispo: “Porque cuando una persona reconoce que existe una verdad más grande que ella misma, comprende también que el poder tiene límites y que toda autoridad debe ejercerse con ética, conciencia y respeto por la vida”.

El obispo de Limón llamó a la unidad nacional para afrontar desafíos como la inseguridad, el narcotráfico y el desempleo en Costa Rica. (Cortesía: Comunicación Conferencia Episcopal de Costa Rica)
El obispo de Limón llamó a la unidad nacional para afrontar desafíos como la inseguridad, el narcotráfico y el desempleo en Costa Rica. (Cortesía: Comunicación Conferencia Episcopal de Costa Rica)

La paz ofrecida y la promesa de acompañamiento espiritual

Román destacó como núcleo del mensaje pascual la promesa de Jesús a sus discípulos: “La paz les dejo, mi paz les doy”. Señaló que se trata de una paz que surge de la certeza de que Dios acompaña a su pueblo incluso en la adversidad. Dirigiéndose a la nueva presidente y a la sociedad costarricense, recalcó: “¡Cuánto necesita nuestro pueblo esa paz! La necesitan las familias golpeadas por la violencia. La necesitan nuestros jóvenes, muchas veces tentados por caminos equivocados o por el desánimo. La necesitan nuestras comunidades, marcadas por la inseguridad, el narcotráfico y los homicidios”.

Antes de concluir, el obispo reafirmó el compromiso permanente de la Iglesia de orar semanalmente por la jefa de Estado y sus colaboradores, señalando que lo más valioso en el ejercicio del poder será mantener la capacidad de escuchar y reconocer errores, así como no perder de vista a quienes más necesitan apoyo.

La jornada finalizó con una invocación colectiva a la Virgen de los ángeles para que acompañe a la nación y al nuevo gobierno en la construcción de un futuro basado en la verdad, la justicia y la esperanza.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD